La 'avispa asesina' prepara el asalto

La 'avispa asesina' prepara el asalto

El insecto extermina a las abejas, un insecto que aporta 9 millones al año al campo asturiano y del que depende el 34% de la agricultura regional

GIJÓN.

A la vespa velutina se la conoce como 'avispón asiático' o 'avispa asesina', y no por casualidad. La reina alcanza los 40 milímetros, vive en nidos de un metro de longitud, con otros 2.000 ejemplares entre las que hay 300 futuras reinas. El apetito de la comunidad es voraz, con marcada debilidad por las abejas. Cuando localizan una colmena, se apostan ante ella y esperan la llegada de sus víctimas cargadas de polen. Una a una, las capturan, seccionan la cabeza, las patas y el aguijón; ya muerta se las llevan hasta su nido. «Actúan como una pantera ante una cebra», resume el profesor Juan José Lastra, de la Universidad de Oviedo. Así son capaces de aniquilar a 30.000 abejas a la semana.

La especie invasora llegó a Europa a finales de 2004 o principios de 2005; se supone que gracias a un barco cargado de madera que hizo el viaje entre China y Burdeos. Cada año se expande entre 90 y 100 kilómetros y ya ha colonizado la mitad sur de Francia. En 2010 cruzó la frontera por Irún y un año después la provincia reconocía 900 nidos retirados. Hay especialistas que estiman que en una década habrá colonizado toda la península; otros, más moderados, confían en que no logre adaptarse al clima mediterráneo ni a las sequías de la península. De momento cuatro años le han bastado para poner sus aguijones en todas las comunidades del Cantábrico, salvo Asturias.

El 13 de junio la consejera María Jesús Álvarez firmó una respuesta parlamentaria certificando que «hasta el día de la fecha no se ha constatado la presencia de la 'vespa velutina' en el territorio del Principado». Álvarez reconocía que ha activado un programa de vigilancia «que nos permitirá actuar en caso de constatarse la presencia de esta avispa asiática». Se están impartiendo cursos de formación con veterinarios y trabajadores de las oficinas comarcales para que sepan distinguir al invasor.

El problema es que «por ahora no hay ningún remedio eficaz para contenerla», aprecia Casimiro Sixto Muñiz, presidente de la Asociación en defensa de la abeja del Principado de Asturias (Adapas). En País Vasco y La Rioja «se está trampeando, pero eso no solventa el problema; España y Francia deberían trabajar conjuntamente para encontrar una hormona que atraiga a la velutina hasta las trampas», agrega.

Distinguirla es clave

De momento lo que conviene es no confundir al 'avispón asiático' con la 'vespa crabo', variedad que alcanza también un gran tamaño. En Galicia la asesina se detectó por primera vez en Burela y su expansión ha ido siguiendo las vías de Feve; sin embargo parece que la presencia de la 'vespa crabo' en algunas localidades la mantiene a raya. «Son dos especies competitivas; lo malo es que al tener tamaños parecidos hay quien las confunde y se está matando mucha crabo por error», advierten en Adapas.

Amenazar a las abejas es hacerlo al campo entero. Las 29.192 colmenas censadas en Asturias producen 600 toneladas de miel, el 1,81% de los tarros del país. Su principal aportación está sin embargo en el movimiento de polen. Según un estudio que Greenpeace presentó en mayo, el 33,8% de los cultivos de la región son vulnerables a la desaparición de los insectos polinizadores, la mayor tasa de España. El trabajo estima en 9,1 millones el valor económico que cada año aportan las abejas y el resto de polarizadores a la producción agrícola. Sin ellos, avisa el documento, podría desaparecer casi todos los cultivos de kiwis y calabazas y entre el 40 y el 90% de las manzanas.