Muere el parragués de 89 años que fue atacado por un enjambre de avispas

Un vecino de Arsenio Díaz Escandón, ante la casa de la víctima mortal de las avispas, en la localidad de Bodes (Parres). /
Un vecino de Arsenio Díaz Escandón, ante la casa de la víctima mortal de las avispas, en la localidad de Bodes (Parres).

Arsenio Díaz Escandón, vecino de Bodes,es la segunda muerte en una semana por picaduras de insectos, tras un hombre fallecido en Rodiles

C. T. GIJÓN.

Tras un día ingresado, y aunque había recibido medicación para contrarrestar la reacción alérgica que le produjeron las picaduras de la multitud de avispas que se cebaron con él, no salió adelante. Arsenio Díaz Escandón, de 89 años, vecino de la localidad parraguesa de Bodes, falleció el sábado en el Hospital de Cabueñes, adonde había sido trasladado desde el de Arriondas, dada la gravedad de su estado.

Los hechos tenían lugar el viernes, cuando la víctima y una sobrina salieron a pasear por las inmediaciones de su domicilio, en compañía de un perro. En un momento, el animal se puso a escarbar en la tierra y removió un avispero del que salieron «cientos de avispas» que les atacaron. La situación se complicó aún más cuando, según explicaron sus vecinos, los problemas de movilidad del anciano hicieron que se cayera al suelo durante el ataque, lo que obligó a su sobrina a ir en busca de ayuda, tiempo en el que el anciano quedó a merced de las avispas.

La esposa y un hijo de la víctima consiguieron rescatar a Arsenio, no sin haber resultando también ellos picados por los insectos. Los cuatro fueron atendidos en el Hospital de Arriondas. Además de las picaduras, Arsenio Díaz había sufrido algunos golpes en su cuerpo debido a la caída. Su familia le despedirá a las cinco de esta tarde, en la iglesia de Santo Tomás de Collia (Parres).

Este es el segundo fallecimiento por picaduras de avispas, tras las sufridas por otro hombre el pasado miércoles en Rodiles. La muerte se produjo tras ser picado por, al menos dos avispas. En pocos minutos comenzó a sentirse mal y a continuación sufrió una parada cardiorrespiratoria. El hombre había estado segando un prado de un chalé cercano a la playa maliaya, cuando sufrió el ataque. El aviso fue dado por una persona que se encontraba junto a él y que también sufrió picaduras, aunque sin consecuencias.