213 alumnos quedan fuera de la Universidad por el reglamento de permanencia

Alumnos de la Universidad de Oviedo entraron en la sede del Consejo Social gritando consignas, pero sin interrumpir la reunión. /
Alumnos de la Universidad de Oviedo entraron en la sede del Consejo Social gritando consignas, pero sin interrumpir la reunión.

Otros 131 tendrán que completar la documentación de sus alegaciones si quieren seguir cursando los mismos estudios

EVA MONTES OVIEDO.

Cuatro horas necesitó la Comisión de Permanencia del Consejo Social de la Universidad para estudiar «uno a uno» los 467 expedientes abiertos a nombre de otros tantos estudiantes que tienen en peligro la continuidad de sus estudios en la Universidad de Oviedo, y que se unían a los 156 ya tramitados en la reunión de julio. Unos por no haber aprobado ni dos asignaturas en el primer año de carrera; y otros, los más, por llegar a tercero con 90 créditos cubiertos, pero sin tener superados 48 de primero.

«El ambiente de trabajo fue muy tranquilo, sin tensiones», afirmó el secretario del Consejo Social y portavoz de la comisión, en relación a la fuerte polémica suscitada desde hace meses por la incidencia que el reglamento de permanencia tiene sobre los alumnos en este su tercer año de vigencia. De hecho, un grupo de estudiantes se concentraron ante la sede del Consejo Social haciendo notar su presencia, megáfono en mano, pero sin intervenir de ninguna manera sobre el desarrollo de la reunión. «Sólo queremos que sean conscientes de que detrás de cada expediente hay una cara, unas circunstancias, un futuro», afirmó Jorge Fernández, presidente del Consejo de Estudiantes.

Y al final, las caras que no volverán a las aulas serán 213, producto final de la suma de las 30 solicitudes presentadas fuera de plazo, las 76 denegadas por no cumplir los requisitos de permanencia, y las 115 archivadas por no haber presentado alegación alguna para justificar su situación. No obstante, esa cifra, que supone el 0,8% del total de alumnos de la Universidad de Oviedo, no es definitiva, ya que otros 131 alumnos van a ser requeridos para que acrediten adecuadamente las alegaciones que presentaron. «Prácticamente todo el mundo que subsana la carencia de documentos que acrediten que trabajan o estuvieron enfermos o cualquier otra situación, son admitidos», reconoció el secretario del Consejo Social.

Ignacio Villaverde se atrevió a augurar que, «seguramente estarán en torno al centenar los que se queden fuera», pero para eso hay que esperar a que se cumplan unos plazos ya de por sí tardíos, toda vez que el curso empezó a primeros de septiembre y los 623 alumnos que recurrieron su expulsión de la carrera no se han podido reincorporar. «Es verdad que empiezan un mes más tarde, pero los afectados por la permanencia tienen garantizado que no van a tener ningún tipo de penalización, ni por no acudir a clase ni por faltar a las evaluaciones que se hayan hecho», afirmó el vicerrector de Estudiantes para tranquilizar a los alumnos que han llamado «pachorras» a los dirigentes de la Universidad. En total las solicitudes admitidas han sido 279, a expensas de esos 131 alumnos que han de acreditar sus alegaciones.

228 no aprueban ni dos

Luis Rodríguez se manifestó ayer «preocupado» por el aumento de estudiantes que no aprobaron ni dos asignaturas en todo un curso. De hecho, de las 623 solicitudes presentadas al Consejo Social, 228 fueron por no haber aprobado 12 créditos en un año y 268, poquitas más, por no cubrir los 90 en tres años, siendo 48 de primero. Este último ha sido, en realidad, el caballo de batalla de este curso, porque se han dado situaciones dramáticas de estudiantes que «han funcionado bien, que tienen incluso 120 créditos aprobados en tercero, pero que tienen tres de primero sin superar. Esos casos, 35, los hemos estudiado con especial atención, y hemos considerado positivamente 18», afirma Villaverde, quien añade que las 81 solicitudes presentadas para concluir el trabajo de fin de grado también han sido admitidas.

La Comisión de Permanencia ha elaborado un «pequeño informe» que presentará al Pleno del próximo lunes, «con propuestas para debate». Aunque Ignacio Villaverde no ha querido entrar en detalles, todo parece indicar que el informe va más dirigido a mejorar el funcionamiento que el texto del reglamento. Algo así como poner en funcionamiento una alerta informática temprana o informar de forma más eficiente al alumnado.