Más de 700 estudiantes universitarios se cambiaron de carrera al comienzo de curso

Más de 700 estudiantes universitarios se cambiaron de carrera al comienzo de curso

Los estudios con más demanda siguen siendo los de Derecho, que cuenta con 1.234 alumnos, 350 de los cuales son de este año

EVA MONTESgijón

Al final, el que manejaba los números más certeros era el vicerrector de Estudiantes. De los 5.250 alumnos que se matricularon por primera vez en uno de los 58 grados que oferta la Universidad de Oviedo para el curso 2014/2015, 721 lo hicieron procedentes de otro grado, lo que conduce, aunque sea parcialmente, a vislumbrar los primeros efectos de la aplicación del reglamento de Permanencia: el que expulsa de los estudios, que no de la Universidad, a quienes no hayan aprobado dos asignaturas en el primer curso y a quienes, después de tres años, no han superado 90 créditos, de los que 48 han de ser de primero. Y es que si sumamos esos silenciosos 721 estudiantes con los 656 que presentaron recurso ante el Consejo Social, nos encontramos con alguno más de los 1.200 de los que habló desde un primer momento Luis Rodríguez cuando se refirió a los afectados por la norma de permanencia. Pero también es cierto que la casuística del cambio puede ser variada.

«Hasta ahora no había obligación de abandonar los estudios si no aprobabas lo suficiente, por lo que esos 721 pueden dar una idea engañosa sobre los alumnos afectados por la norma. En realidad en esa cifra hay un poco de todo. Puede que muchos hayan cambiado de grado por no cumplir los requisitos, pero también los hay que lo hacen porque descubrieron que otra titulación similar a la que cursan les gusta más o les resulta más fácil», afirma el vicerrector, quien apostilla que «ese movimiento es muy común en las ingenierías y en las filologías, carreras en las que primero lo tienen prácticamente en común a todas las titulaciones y les permite cambiar de carrera sin ningún daño académico. De Ingeniería Mecánica a Ingeniería Eléctrica o de una filología a otra».

«Recirculación» en los centros

«En esos 721 están, pues, los que cambian por obligación y los que cambian porque quieren», pero lo cierto es que, ya sea por una cosa o por la otra, «en algunas facultades se da una recirculación de alumnos importante», mantiene el vicerrector de Estudiantes, quien se confiesa razonablemente satisfecho por «el mantenimiento» de la matrícula de nuevo ingreso en los grados, situada en 5.250 alumnos.

Pero lo que merma cada vez más es el número global de estudiantes de la Universidad de Oviedo. Este año se han quedado en 23.218, casi la mitad que hace 15 años, y bajando paulatinamente cada nuevo curso. «Eso tiene varias lecturas. La primera es que los estudios de grado duran menos tiempo, por lo tanto, salen antes titulados. La segunda, que los alumnos de grado están teniendo un mejor rendimiento académico que el de licenciaturas y diplomaturas, y aprueban más, por lo que se van antes. Y por último, que el que no estudia se tiene que ir, por lo que el que quiere estudiar se queda y el que no, abandona los estudios, mientras que antes podía estar matriculándose eternamente. Y eso, estadísticamente, se nota».

Ese modelo de menos estudiantes pero mejores lo comparte Luis Rodríguez con el Principado y con el Consejo Social, a pesar de que fue especialmente beligerante con la Consejería de Educación para suavizar el reglamento de permanencia. «Yo siempre he defendido que tenemos que facilitar al máximo el acceso a la Universidad, pero el rendimiento depende del alumno. Tenemos una norma de permanencia que puede ser discutible, pero norma tiene que haber. No puedes estar en la Universidad si no rindes».

Y puede que sea, precisamente, por esa necesidad de rendimiento por lo que la matrícula a tiempo parcial «se ha incrementado en casi un 50%», hasta llegar a 1.792 alumnos, repartidos entre grados, másteres y cursos de adaptación al grado. En esos mismos parámetros, los alumnos a tiempo completo, los tradicionales, llegan a ser 17.528, que, sumados a los 2.154 que tienen asignaturas pendientes de las ya viejas licenciaturas y a los 1.744 de doctorado, redondean los 23.218 estudiantes de la Universidad de Oviedo. El grueso de su masa estudiantil, 17.657 chicos y chicas, sin embargo, están cursando alguno de los 57 grados.

En cualquier caso, el número de matriculados está condenado a seguir reduciéndose, porque por arriba los estudiantes de licenciaturas están llamados a desaparecer, y por abajo, los dobles grados, que están teniendo mucho tirón, cuentan con numerus clausus que limitan su crecimiento. Así que entre unos, otros y la demografía, la Universidad de Oviedo está abocada a no sobrepasar los 20.000 alumnos, cifra ideal que algunos estiman como su nicho natural.

Y en toda esta radiografía estadística, la carrera que se sigue llevando la palma, la estrella por antonomasia, sigue siendo Derecho. Ella sola reúne a 1.234 estudiantes, lo que la convierte en la más demandada, y con espíritu de continuidad, porque no hay ninguna otra disciplina que haya matriculado a más alumnos en primer año que ella: 350, seguida de ADE y de Ingeniería Mecánica, muy por encima de los 200 alumnos cada una. En el envés, Geología, con sólo 135 alumnos en sus cuatro años de grado de los que en septiembre sólo se han incorporado 36, y Marina, con números ligeramente superiores. Pero ambos son estudios estratégicos para la Universidad y nadie piensa en suprimirlos.