Estudios bancarios, asignatura pendiente

Una niña se aplica con sus estudios, en un colegio. /
Una niña se aplica con sus estudios, en un colegio.

Los padres apoyan el conocimiento financiero como materia obligatoria, según una encuesta de Concapa

OLGA ESTEBANGIJÓN

Cambian los tiempos y cambian las necesidades en las aulas. Así al menos opinan los padres, que estarían a favor de que sus hijos estudiaran, como materia obligatoria, conocimientos bancarios y financieros básicos. Porque pese a que en la mayoría de los hogares se paga una hipoteca, parece que los jóvenes (e incluso los mayores) no entienden demasiado bien su funcionamiento y los cálculos que realiza el banco para fijar la cuota mensual. Y pese a que vean a sus padres pagar con tarjeta, no saben las diferencias entre una de débito y una de crédito. Ni saben distinguir entre un cheque y un pagaré o una libreta de ahorros. Así se desprende de la nueva edición de Barómetro de la Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y Padres de Familia (Concapa). Ayer presentaron la quinta entrega de las encuestas dedicadas a la educación y la familia. En concreto, en esta ocasión las preguntas realizadas a 403 personas de toda España se han centrado en el currículo, los estudios (los métodos y el tiempo que los chicos dedican a estudiar), la educación financiera y las universidades.

Según los datos presentados ayer por el presidente nacional de Concapa, Luis Carbonel, la inmensa mayoría de los consultados, considera que los jóvenes de entre 16 a 20 años y también los mayores de 21 no conocen algunos de los conocimientos básicos bancarios y financieros. Por eso, ante la pregunta de si «¿Debería incluirse en el currículo de la educación obligatoria, según la edad y curso de los alumnos, conocimientos bancarios y financieros básicos?», un 94,6% está de acuerdo. Es más, consideran que si en Primaria y Secundaria se estudiaran estas materias, habría «más y mejores empresarios». Para Carbonel, estos resultados son «lógicos». Si ni siquiera los padres entienden el funcionamiento de una hipoteca, deben pensar, es necesario que los hijos estén mejor preparados.

Sobreprotección

A juicio de las familias habría otra cuestión que mejoraría la formación de los jóvenes: empezar a trabajar mientras están estudiando. Dice el presidente de Concapa que los padres no quieren que sus hijos se conviertan en 'ni-nis'. Y, por eso, un 94,6% de los consultados está de acuerdo en que los estudiantes universitarios y, en general, todos los que tengan más de 18 años, deberían realizar trabajos remunerados compaginándolos con los estudios. Incluso apoyarían bonificaciones y mejoras fiscales para las empresas que contratasen a esos jóvenes a tiempo parcial. Las propias familias se 'autoimponen' deberes, y creen que deberían enseñar a sus hijos a compaginar ambas cosas a partir de la mayoría de edad y entonan el 'mea culpa' al reconocer que en este sentido ha existido cierta sobreprotección con los jóvenes.

Respecto a las opiniones sobre la universidad hay varios datos poco positivos hacia la institución, en general. Para empezar, que haya un 36,5% de encuestados que considera que se ha convertido «en un aparcamiento de jóvenes condenados al paro o al subempleo». Y, además, casi la mitad de los consultados está de acuerdo con esta afirmación: «Los males de la universidad española se deben a que está excesivamente politizada».

En el capítulo del currículo educativo, un 44% de las personas cree que los programas de Lengua, Literatura, Historia y Geografía de Primaria y Secundaria deberían ser comunes en todas las comunidades autónomas del país. Y un 55,4% defiende que las fechas de comienzo y fin de curso sean iguales. Defienden de forma mayoritaria (casi 79%) que los alumnos puedan recibir enseñanza religiosa y moral si los padres así lo desean y están seguros (casi un 84%) de que la educación mejoraría si los padres pudieran enviar a sus hijos a los colegios que consideren más adecuados para ellos. Defienden las familias la gratuidad de los libros de texto, del material necesario para los estudios e, incluso, el transporte escolar cuando sea necesario para llegar al colegio.

Luis Carbonel defiende que el Barómetro se realiza para «mejorar el rendimiento del alumnado» y, en este sentido, también se ha preguntado sobre los métodos de estudios. Consideran los encuestados que los alumnos solo se concentran «algo o nada» al estudiar, pero creen que si planifican bien el tiempo, saben hacer resúmenes y entienden lo que estudian. No obstante, defienden que los centros escolares deberían estar abiertos durante el verano, «para ofrecer atención escolar de recuperación o ampliación».