El preservativo pierde adeptos

El preservativo pierde adeptos

Un tercio de los asturianos que practican sexo de forma esporádica no utiliza condón

LAURA FONSECA

El uso del preservativo pierde adeptos en Asturias. Incluso, cuando la relación sexual tiene lugar con una pareja no estable u ocasional, una práctica que incrementa el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual, entre ellas, el VIH. La III Encuesta de Salud del Principado revela que un tercio de los entrevistados admite no haber empleado 'nunca' condones en las relaciones sexuales mantenidas en el último año con parejas no estables. Muchos consideran «complicado» su uso o, lo que es más preocupante, no estiman que haya riesgo de infección.

Esta relajación es algo contra lo que luchan los profesionales que trabajan en el ámbito de las enfermedades sexuales, donde se ha detectado un rebrote en dolencias que se consideraban casi residuales. En Asturias, según datos provenientes de las consultas de ETS (enfermedades de transmisión sexual), las afecciones por gonorrea y sífilis han aumentado un 30% en los últimos cinco años.

En la reciente presentación de los actos del Día Mundial del Sida, las autoridades sanitarias también alertaron del incremento del sexo sin protección, lo que está provocando un repunte en los casos de VIH entre la población más joven.

La III Encuesta de Salud del Principado, en el apartado referido a la Vida Sexual de los asturianos, pone cifras y porcentajes a esa realidad. En 2012, el 33% de las personas que habían mantenido alguna relación sexual con una pareja ocasional no había empleado condón. Y, por sexos, son ellos los que menos echan mano del preservativo: un 39,2% nunca lo ha utilizado en relaciones que podrían entenderse como poco seguras frente al 29,3%. Sanidad detecta, en general, una disminución en el uso del condón tanto en hombres como en mujeres con respecto a 2008, cuando se había elaborado la anterior Encuesta de Salud.

Otro dato novedoso que se extrae del estudio que el Principado elaboró en 2012 y del que ahora se ofrecen resultados en materia sexual es que buena parte de los entrevistados relacionan el uso del preservativo únicamente con la anticoncepción. Sólo un tercio lo considera necesario o útil para evitar, además de un embarazo, una infección de carácter sexual. También llama la atención que un 13% de los varones jóvenes de 15 a 29 años aduzca motivos religiosos para no utilizarlos. Ellos aparecen como mucho más religiosos que ellas, ya que apenas un 4,8% de las mujeres jóvenes argumenta no recurrir al preservativo por cuestiones de creencia religiosa.

Los que sí están sensibilizados con el uso del condón, sobre todo cuando se trata de relaciones esporádicas o con parejas no estables, son los más jóvenes, entre los que hay un 70% de seguidores (un 73% de hombres frente a un 66% de mujeres). Los que menos lo utilizan son las personas de 45 a 64 años. En gran medida por considerar que no lo necesitan al no estar la mujer en edad fértil. Atendiendo a la zona de residencia, el condón tiene mayor tirada en centros urbanos, sobre todo entre las clases sociales más elevadas y con estudios universitarios (donde emplean éste u otro método de barrera el 50% de los encuestados).

La píldora del día siguiente

En cuanto a las prácticas sexuales, hay también importantes diferencias de género. Ellas mantienen relaciones con pareja no estable en menor medida que ellos. Un 29% de mujeres dice haber practicado sexo ocasional en el último año frente al casi 40% de los varones.

En cuanto a la píldora del día siguiente, los resultados obtenidos por esta investigación dan cuenta de un uso bastante bajo. Apenas un 5,8% de los entrevistados dicen haberla empleado. Su utilización, además, suele ser ocasional en la mayor parte de los casos (4,4%). El 1,5% «refiere emplearla siempre que mantienen relaciones sexuales». Las clases sociales más bajas son las que mencionan recurrir de forma más frecuente a esta pastilla para evitar embarazos no deseados.

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