Entran en vigor los currículos de ESO y Bachillerato para el próximo curso

Un profesor da clase en el IES Pérez de Ayala, en Oviedo. /
Un profesor da clase en el IES Pérez de Ayala, en Oviedo.

Contará con reválidas, cuya nota tendrá un peso de un 30% en Secundaria y un 40% en Bachiller para la obtención del título

E. RODRÍGUEZ / AGENCIAS

Los currículos de Educación Secundaria (ESO) y Bachillerato ya han entrado en vigor, después de que el Ministerio de Educación los publicara el sábado pasado, día 3, en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El objetivo del departamento que dirige José Ignacio Wert es implantarlos el próximo curso en primero y tercero de ESO y en primero de Bachillerato. Antes, las comunidades autónomas tendrán que adaptarlos. Cuatro de ellas, entre ellas Asturias, ya han advertido de que «no hay tiempo ni dinero» para su desarrollo.

El documento consta de 378 páginas y en él figura que ESO -la etapa educativa entre los 12 y 16 años- constará de dos ciclos. El primero, de tres cursos escolares, y el segundo de uno. Éste último tendrá un carácter 'propedéutico'; es decir, servirá de preparación a la siguiente etapa educativa que elija el alumno. Una de las principales novedades de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) es que, al finalizar el cuarto curso, los estudiantes deberán pasar una evaluación según las enseñanzas que hayan escogido (académicas, para el Bachillerato, o aplicadas, para la FP) para la obtención del título. Las calificaciones obtenidas en cada una de las materias cursadas tendrá un peso del 70%, mientras que la nota obtenida en la evaluación final, un 30%. La primera reválida tendrá lugar en 2017, pero no tendrá efectos académicos.

El currículo estará configurado por asignaturas troncales y específicas, y elementos transversales para fomentar entre el alumnado «el desarrollo de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres; la prevención de la violencia de género o contra discapacitados, así como de la del terrorismo, el racismo o la xenofobia». También incorporarán aspectos relacionados con «el desarrollo sostenible y medio ambiente, los riesgos de explotación y abuso sexual, y los peligros derivados de un inadecuado uso de las Tecnologías de la Información». Y no faltarán los orientados a «afianzar el espíritu emprendedor», «medidas para que la actividad física y la dieta equilibrada formen parte del comportamiento juvenil», y las de prevención de accidentes de tráfico.

Entre las materias específicas que deberán cursarse en ESO, el ministerio da tres opciones: Educación Física, Religión o Valores Éticos y, en tercer lugar y en función de la programación que establezca cada autonomía, da a elegir entre un mínimo de una y un máximo de cuatro entre las siguientes asignaturas: Cultura Clásica, Educación Plástica, Visual y Audiovisual; Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial, Música, Segunda Lengua Extranjera, Tecnología y Religión y Valores Éticos (éstas siempre que no se haya tomado la segunda opción). Ni Religión, ni Valores Éticos ni Educación Física serán incluidas, eso sí, en la reválida para lograr el título.

Criterios para pasar de curso

¿Quién pasará de curso? Promocionarán aquellos que hayan superado todas las materias cursadas o tengan suspendidas dos asignaturas como máximo. Repetirán si tienen tres o más o si han 'cateado' Lengua Castellana y Literatura, y Matemáticas. El ministerio añade que, «de forma excepcional, podrá autorizarse la promoción con tres materias suspendidas cuando no sean Lengua y Matemáticas, o si los docentes consideran que la naturaleza de las materias con evaluación negativa no impide al alumno seguir con éxito el curso siguiente, creen que tiene expectativas favorables de recuperación y que la promoción beneficiará su evolución académica». Como tercer supuesto, incluye la aplicación a los adolescentes de medidas de atención educativa propuestas en el consejo escolar orientador».

Llegado a este punto, el ministerio explica que, «con la medida de facilitar que todos logren los objetivos y alcancen el adecuado grado de adquisición de competencias, las administraciones establecerán medidas de refuerzo educativo». Así, «al finalizar cada uno de los curso de ESO, se entregará a los padres un consejo orientador, que incluirá una propuesta del itinerario más adecuado que habría que seguir. Y si se considera necesario, se podrá incluir una recomendación sobre la incorporación a un programa de mejora del aprendizaje o a un ciclo de FP Básica».

Quienes no promocionen solo podrán repetir una vez el mismo curso y dos, como máximo, dentro de la etapa. Si no ha repetido nunca antes, podrá hacer hasta tres veces el cuarto curso de ESO. Ninguno podrá cumplir más de 19 años cursando esta etapa educativa. Dentro de este contexto, una de las novedades del documento es la obligatoriedad de los centros de ofrecer programas de mejora del aprendizaje y rendimiento a partir de segundo de ESO, preferentemente para adolescentes «con dificultades relevantes de aprendizaje no imputables a la falta de estudio y esfuerzo».

En Bachillerato, se abre las puertas a las administraciones para que enseñen, en asignaturas de libre configuración, técnicas de comunicación, como el braille y el lenguaje de signos. Se podrá promocionar con dos materias suspendidas como máximo y solo se podrá repetir curso una vez. En las asignaturas específicas, se ofrece Religión, pero hay más alternativas que en ESO, y para lograr el título la nota media de las asignaturas tendrá un peso del 60% y la reválida, un 40%. La evaluación final se llevará a cabo en 2017. Solo se tendrá en cuenta para el acceso a la Universidad, pero, en este caso, su superación no será necesaria para obtener el título de Bachiller.