Los símbolos franquistas sobreviven a la ley en Asturias

Los símbolos franquistas sobreviven a la ley en Asturias

En Gijón su presencia es residual y en Tineo han optado por una solución trampa en la que las calles mantienen su nombre actual y el antiguo

Hace casi cuarenta años que se extinguió, pero el régimen franquista continúa muy presente en Asturias. Y ello, a pesar de la Ley de la Memoria Histórica, una de las medidas estrella de la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, que tenía como objeto «reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa durante la guerra civil y la dictadura».

Para lograr sus objetivos, la ley marcaba una serie de campos de actuación, en los que se ha producido un avance desigual por parte de las distintas localidades asturianas a lo largo de los últimos siete años. Y esa desigualdad es especialmente visible en uno de los aspectos que se regula en la norma de 2007, que establece que las administraciones públicas deberán adoptar las medidas oportunas para la retirada de «escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones» que conmemoren esa etapa. Porque, mientras que en algunas ciudades la simbología franquista se ha retirado por completo (es el caso de Avilés, según confirma su concejal de Cultura), en otras se pueden encontrar todavía hoy numerosos nombres de calles franquistas.

La palma de las que incumplen la ley se le lleva, de largo, Oviedo. Lo denuncia la asociación '13 Rosas', que explica que, en el inventario de calles, estatuas, placas y demás alusiones franquistas diseminadas aún por Oviedo, la que más sigue llamando la atención es el medallón de la plaza de España con la efigie de Franco, incrustado al pie de una escultura de Juan de Ávalos, el mismo artista que trabajó en el diseño del Valle de los Caídos. «Es increíble que el medallón todavía continúe ahí. Máxime, cuando es fácil quitarlo, porque es desmontable», explica Laura Díez, miembro de '13 Rosas' y concejala socialista en el Consistorio ovetense. La escultura, punto de encuentro para nostálgicos de la dictadura, sobrevivió a la comisión de expertos que se creó con la finalidad de elaborar el listado con la simbología de la dictadura que debería retirarse de las calles de la ciudad. Una comisión que, según denunciaron entonces los socialistas, «tardó un año en elaborar un listado de 16 nombres de calles y tres símbolos franquistas» y que concluyó con el cambio de denominación de un puñado calles y con la polémica retirada de la estatua del teniente coronel Teijeiro.

Polémica

La propia formación de la comisión municipal que valoró la selección de los símbolos no estuvo exenta de polémica, ya que, según el grupo socialista, «no contaron con la opinión de ninguna víctima de la dictadura ni con representantes de las asociaciones». Más aún: «Incluso entre los integrantes de ese grupo decisorio había personalidades que se manifestaban claramente en contra de la Ley de la Memoria Histórica». El resultado fue, en todo caso, parcial, ya que, según resume Díez, en Oviedo perviven todavía calles con nombres como Milicias Nacionales o plazas como La Gesta, «con una iglesia consagrada a los muertos del bando nacional, la de San Francisco, y dos monolitos».

No es todo. «Existe una inscripción en los laterales del pasadizo del Ayuntamiento» y «una vidriera en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo, además de los símbolos de su antigua iglesia», cuya retirada ha pedido también CC OO. Sin ningún éxito. Pero es que, además, apunta Laura Díez, «Franco y otros personajes que participaron en el golpe y en la represión franquista siguen teniendo honores en el Consistorio. Y, de hecho, el dictador es Hijo Adoptivo de Oviedo y tiene la Medalla de Oro de la ciudad, como consta en el Libro de Honores y Distinciones» municipal.

Es precisamente en los templos donde los símbolos franquistas encuentran más acomodo. Y, de hecho, la de Noreña se puso recientemente de actualidad por amanecer con pintadas antifascistas la placa franquista del pórtico lateral de la iglesia parroquial de Santa María. Allí, los partidos de la oposición instaron el pasado septiembre al Gobierno municipal socialista a que no obviase durante más tiempo el cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica aprobada por su propio partido, mientras que el PSOE replicó que el Ejecutivo local estaba esperando contestación oficial del Arzobispado y de Patrimonio a sus escritos en los que solicitaba la retirada de la placa

La oposición recordó, además, que la ley alude a que las instituciones privadas que se nieguen a retirar los símbolos «de manera injustificada puedan dejar de recibir fondos públicos».

Y es que, para grupos como Conseyu Abiertu, resulta «curioso» que una ley promovida y aprobada por el PSOE «esté siendo acatada por ayuntamientos donde los socialistas no gobiernan y, sin embargo, en otros, como Noreña, suceda lo contrario», en alusión a la reciente decisión del Ayuntamiento de Nava, gobernado por los asturianistas independientes, de retirar dos placas en homenaje al bando franquista que presidían la fachada principal de la iglesia parroquial. El acuerdo para retirarlas se adoptó en 2009. Hasta hoy. Mucho más eficaz fue el Consistorio gijonés, donde la presencia de este tipo de simbología es residual (quedan testimonios como un frontón en la Laboral o el Monumento a los Héroes del cuartel de Simancas en el colegio de la Inmaculada), mientras que en Tineo han encontrado una solución trampa: mantener la denominación actual de las calles junto a la del viejo régimen.

 

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