Inician una campaña para retirar los símbolos franquistas que quedan en Asturias

El monolito que homenajea a la Legión Cóndor en el Mazucu fue teñido con los colores republicanos el pasado año. /
El monolito que homenajea a la Legión Cóndor en el Mazucu fue teñido con los colores republicanos el pasado año.

La permanencia de símbolos franquistas «es reflejo de cómo somos»

RAMÓN MUÑIZGIJÓN

El nombre en las calles, los medallones, los monolitos de homenaje y las placas conmemorativas. La simbología del franquismo permanece todavía en parte del Principado, a pesar de que la Ley de Memoria Histórica instaba a su retirada. La situación, denunciada por la asociación Doce Rosas en EL COMERCIO, no sorprende a los colectivos que más reclamaron la aprobación de aquella normativa. El problema es que la legislación que finalmente fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) «es simplemente aberrante; reconoce que toda esas muestras de enaltecimiento de un sistema dictatorial deben desaparecer, pero no precisa si hay que hacerlo en el siglo XXI o en el XXII».

La omisión la denuncia la Federación Asturiana Memoria y República (Famyr), quien encuentra que la situación de Asturias «es especialmente dolorosa para las víctimas, pues prácticamente en todos los concejos hay cunetas y asesinatos del franquismo». Según el análisis del colectivo, existe un consenso internacional a la hora de abordar procesos de reconciliación que pasa por hacerlos pivotar sobre los conceptos de verdad, justicia y reparación. «Aquí no se aplica ninguna; ni aclaramos los crímenes cometidos, ni compensamos de alguna manera a las víctimas, ni hacemos el esfuerzo mínimo por retirar estos reconocimientos públicos», argumenta el presidente de Famyr, Juan Cigarra.

El activista considera que en el Principado «se dan casos extremos, como el monolito que en memoria de la Legión Condor nazi sigue instalado en el Mazucu». El bloque de piedra contiene una inscripción en alemán que recuerda que «aquí murieron el 4 de septiembre de 1937 los héroes en lucha por una España nacional», y recoge el nombre de tres aviadores germanos.

«Cosas así son difícilmente defendibles; cualquier Estado democrático se avergonzaría de mantener eso, pero al final su permanencia es un fiel reflejo de cómo somos, del tipo de sociedad adomercida que tenemos en España, capaz de transigir con la apología diaria del franquismo en nuestras calles», dice Cigarra.

Famyr se opone a la destrucción de los símbolos «porque nuestros hijos deben conocer la historia, pero deben estar en museos». Su exposición en lugares públicos «es un reconocimiento que hace la sociedad; a Barajas le han puesto el nombre de Adolfo Suárez como un aplauso, y del mismo modo deberíamos retirar los que un día se dieron a quienes hoy reconocemos como falangistas», expone.

La situación en el Principado es en todo caso desigual. Mientras en Gijón han desaparecido prácticamente todos los símbolos, en Oviedo abundan. Hay consistorios gobernados por el PSOE donde no se ha retirado una placa y otros de signo conservador donde ya no quedan vestigios. Para incentivar una retirada de los mismos, Famyr inició una campaña denominada 'Madreñazu al Franquismo' para recopilar fotos de las lápidas, nombres de calles, medallones y demás reconocimientos. «De momento tenemos documentada una treintena de casos; cuando terminemos iremos a los ayuntamientos a solicitar su retirada», avanza Cigarra.

 

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