La UE pone fin a 30 años de cuota láctea

Tres vacas descansan en una finca cercana al mar, en Tapia de Casariego. /
Tres vacas descansan en una finca cercana al mar, en Tapia de Casariego.

Desde hoy, las explotaciones ganaderas podrán producir tanta la leche como sean capaces

L. MAYORDOMO / AGENCIASGIJÓN

Nacieron en 1984 con la intención de estar vigentes sólo cinco años y, al final han durado tres décadas. Las cuotas lácteas a las que la Unión Europea pondrá fin hoy tenían como objetivo limitar el gasto público y controlar la producción, estabilizando así los precios y los ingresos de los productores. También ayudó a mantener la actividad en las regiones menos competitivas, que ahora se sienten especialmente amenazadas con el nuevo régimen, aunque éste prevé medidas específicas de ayuda, por ejemplo para los productores en áreas montañosas o de difícil acceso.

El nuevo escenario que deja el fin de las cuotas lácteas abre oportunidades al sector, pero a la vez plantea amenazas. Con la liberalización, los ganaderos europeos ya no tendrán que limitar su producción de leche en base a una cuota preestablecida para cada país y podrán producir cuanta cantidad sean capaces, en función del tamaño de sus explotaciones, y sin temor a que se les multe por un exceso de producción como sucedía hasta ahora.

El objetivo del cambio, según la Comisión Europea, es permitir a los productores responder a la creciente demanda global de productos lácteos y poder competir frente a terceros países, en particular en los mercados asiáticos, donde se estima que más aumentará el consumo en los próximos años. «Por primera vez en treinta años, los productores responderán sólo a las fuerzas del mercado», aseguró hace unos días el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, que explicó que la liberalización del sistema supone tanto «un reto, como una oportunidad para la UE». El comisario ve el cambio con «optimismo» por las posibilidades que ofrece «en términos de crecimiento y empleo», en un momento en que la demanda global de productos lácteos crece de media un 2 % al año.

Ganaderías «inviables»

Pero las cosas se ven de otra forma desde la óptica del campo asturiano. El fin del sistema de cuotas podría traducirse en un desplome de los precios, temen los ganaderos de la región que también hablan de que sus explotaciones, pequeñas y familiares mayoritariamente, se verán en una situación de «inviabilidad» por no ser capaces de competir con las grandes explotaciones europeas en un mercado libre y por no poder aumentar su superficie por encontrarse, la mayoría, en zonas de montaña. Así, las previsiones son de lo más pesimistas: «Se impone la ley de la selva en el sector lácteo», advierten desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag). «La leche de países extranjeros va a invadir el mercado español», apunta la presidenta del sindicato agrario en Asturias, Mercedes Cruzado.

En la misma línea se manifiesta el coordinador de Usaga, Manuel Suárez, quien expresó el temor a una pérdida de patrimonio de los ganaderos con este nuevo régimen, en el que un posible aumento de la producción «traerá consigo una bajada de precios», a la que los productores no podrán hacer frente, además del riesgo de una «supertasa» láctea.

Ante esta situación, las organizaciones agrarias reclaman la mediación de las Administraciones entre ganaderos e industria. Porque, advierten, a 24 horas de la desaparición del sistema de cuotas, hay industrias que están presentando contratos a ganaderos con un precio base de hasta 0,26 euros por litro. Una cantidad muy alejada de los costes de producción medios de un litro de leche, establecidos en 0,36 euros.

Coag dice que la industria utiliza una «táctica» consistente en presentar ofertas de contratos a un año con un precio base extremadamente bajo. «Si el ganadero lo rechaza y renuncia voluntariamente a la duración que obliga la nueva normativa, la industria consigue su objetivo: no estar atada al productor durante ese tiempo. Si el ganadero acepta, la industria firma un contrato anual con un precio muy ventajoso para sus intereses y ruinoso para el productor».

Además, el sindicato agrario alerta de la existencia de industrias que quieren limitar por contrato la producción de leche al ganadero, estableciendo cuotas de producción mensuales, en algunos casos un 10% por debajo de lo establecido hasta el momento, al tiempo que están modificando de forma arbitraria los parámetros de calidad de la leche para enmascarar bajadas de precios.

En este sentido, Mercedes Cruzado lamentó que el nuevo 'Paquete Lácteo' presentado por el ministerio -que establece las condiciones de contratación entre productores e industrias comercializadoras- no establezca un precio mínimo. Según Cruzado, el ministerio sabe que producir cada litro de leche cuesta 36 céntimos, por lo que «es una incongruencia total que, sabiéndolo, el texto no incluya un precio mínimo».

El 'Paquete Lácteo' contiene, a su juicio, una batería de medidas que «en la teoría pintan muy bien» pero que, en realidad, «no son nada efectivas», ya que la industria «va a pagar al menor precio posible».

«A verlas venir»

Desde Usaga critican las medidas lanzadas por el Ministerio de Agricultura porque temen que lo que conseguirán es «que los ganaderos se queden sin nada, a verlas venir, mientras las grandes industrias lácteas intentan meter miedo diciendo que las multas que recibieron por pactar precios las acabarán pagando los ganaderos al bajar el precio en la venta de leche».

El coordinador del sindicato y miembro de la plataforma Asturias Ganadera, Manuel Suárez, cree que sería necesaria una compensación económica para los ganaderos por el fin de las cuotas, al entender que «la gente produjo más en el último año» por temor al final de la medida y la liberalización del mercado, superando las cuotas que previamente tenían asignadas.

 

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