La cocina del HUCA se abre a futuros chefs

Estudiantes de la Escuela de Hostelería de Gijón y personal de la cocina del HUCA, durante la visita a las instalaciones./
Estudiantes de la Escuela de Hostelería de Gijón y personal de la cocina del HUCA, durante la visita a las instalaciones.

Una veintena de estudiantes de la Escuela de Hostelería de Gijón visita el complejo

ISABEL GÓMEZNavia

La cocina del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se transformó ayer en un aula de la Escuela de Hostelería de Gijón para una veintena de estudiantes que vieron cómo se aplica la teoría sobre seguridad alimentaria, el manejo de equipos y la organización de personal que enseñan en el centro. La visita a una instalación que realiza unos 4.000 servicios diarios y prepara 80 menús diferentes les sirvió también para conocer los entresijos de un trabajo que puede formar parte de su futuro laboral.

Y es que «la cocina institucional es un foco más de absorción de personal titulado», apuntó el profesor de Cocina Rubén Mosteiro. Del mimo modo, el director general de Salud Pública, Julio Bruno, señaló que las cocinas de los centros sanitarios representan «una oportunidad laboral para muchos trabajadores» (solo las del HUCA emplean a 150 personas), a los que se requerirá una determinada cualificación para garantizar la seguridad alimentaria y hacer que los alimentos sean «saludables y apetecibles».

Estos objetivos coinciden con los principios de la estrategia NAOS para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad que puso en marcha hace unos años la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Este programa de promoción de la alimentación saludable ya se ha implantado en los comedores escolares y llega ahora a los centros hospitalarios de la región.

«Agentes de salud»

Este mes, anunció Bruno, se publicará el primer pliego de condiciones para contratar servicios de alimentación de acuerdo a las directrices del plan nacional. Se aspira así a reducir elementos nocivos (como el exceso de sal), a eliminar aditivos y a reducir la utilización de plásticos para envasar alimentos.

Esto contribuirá también a hacer una efectiva promoción de la dieta equilibrada, incluso entre los profesionales de los centros sanitarios, a los que se instó a convertirse en «agentes de salud» y colaborar para prevenir conductas desaconsejables. Y es que «la obesidad, la mala nutrición son elementos trascendentales en los resultados de salud de la población, la cronicidad o la dependencia», recordó el director de Salud Pública.