«La nueva 'ley del alcohol' convierte a los hosteleros en policías», critica Almeida

Dos jóvenes consumen alcohol en la calle. /
Dos jóvenes consumen alcohol en la calle.

Desde el miércoles, el consumo y la venta a quien no tenga 18 años será sancionada. Se prevén multas de 600 euros para los menores a los que se pille bebiendo

LAURA FONSECA

Desde este miércoles, día 20 de mayo, el consumo y venta de alcohol a quienes no hayan cumplido 18 años estará prohibida y sus infractores serán, por tanto, sancionados. La nueva 'ley del alcohol' hará que Asturias deje de ser la única comunidad autónoma en la que los jóvenes de 16 y 17 años aún podían adquirir y consumir libremente bebidas alcohólicas. Las multas contempladas en la normativa podrán recaer tanto en los propios menores que sean pillados bebiendo en lugares públicos (cafeterías, bares, restaurantes o centros comerciales) como a los hosteleros o dueños de los locales donde se produzcan los hechos. Incluso, en casos en que la ingesta alcohólica provoque serios daños a la salud, el hostelero podría ver clausurado su establecimiento. También los padres serán considerados responsables solidarios y, según la ley, tendrán que hacerse cargo de la multa impuesta a sus hijos menores de edad. En este caso, la sanción para un adolescente que sea 'cazado' tomándose una cerveza, un calimocho o, incluso, un culín de sidra, será de 600 euros como mínimo. No obstante, la multa se podrá compulsar por la realización de servicios a la comunidad o la participación en programas socioeducativos.

LA LEY

Consumo. Beber alcohol por parte de un menor de edad se considera una falta leve y se multa con 600 euros. La sanción se puede imponer tanto al menor como al dueño del local en el que se produzcan los hechos.

Venta. Vender alcohol a menores de 18 años se considera una falta grave. En este caso, la sanción puede oscilar de los 601 euros a los 10.000. También se multará con 600 euros a los jóvenes de hasta 21 años que faciliten bebidas alcohólicas a quien no sea mayor de edad.

Sanciones muy graves. Van de 10.000 a 600.000 euros y pueden conllevar el cierre del local. Las pruebas de resistencia alcohólica están consideradas como una falta muy grave.

Competencias. Los ayuntamientos son los encargados de hacer cumplir la ley en los diferentes locales de hostelería. No obstante, el Principado mantiene las competencias en materia de inspección y sanciones.

Sidra. La sidra y el vino de Cangas en calidad de productos autóctonos quedan exonerados de las limitaciones que la ley impone a la promoción de las bebidas alcohólicas. Ambos caldos se pueden promocionar, siempre y cuando no se haga en las inmediaciones de colegios.

Estas son algunas de las novedades que traerá la denominada Ley de Atención Integral en materia de Drogas y Bebidas Alcohólicas que entrará en vigor en Asturias dentro de tres días. La misma dejará sin efecto una normativa que ya acumulaba 25 años de vigencia y que había quedado algo obsoleta, tanto en su alcance como en su aplicación que obligaba a ratificar la infracción por parte de la Policía, lo que la hacía casi impracticable. Hablamos de la Ley 5/1990, del 19 de diciembre, que situaba la prohibición de beber en los 16 años. Con la nueva legislación, en Asturias, al igual que ocurre en el resto del país, habrá que tener 18 años (dos más que ahora) para poder comprar y consumir cualquier bebida que tenga más de un grado de graduación alcohólica.

La aprobación de esta normativa tuvo sus más y sus menos en el Parlamento regional, donde el PSOE, ante la falta de mayoría, se vio obligado a negociar buena parte de su contenido y rebajar algunas de sus pretensiones iniciales, como lo de ir un paso más allá en la prohibición de fumar a la puerta de los locales hosteleros o la de impedir la barra libre de bebidas alcohólicas en celebraciones privadas como bodas o comuniones. También fue polémico el tratamiento que inicialmente se pretendía dar a la sidra y que, finalmente y junto al vino de Cangas, logró ser indultada durante la referida tramitación parlamentaria.

No aborda el botellón

El caso es que la nueva regulación sobre venta y consumo de alcohol, pese a las modificaciones alcanzadas en la Junta General, no ha logrado concitar la simpatía ni de hosteleros ni tampoco de jóvenes. También recibió críticas desde el arco político de la oposición por no abordar el problema del botellón. En palabras del presidente de la Asociación de Hostelería de Asturias José Luis Álvarez Almeida, «la 'ley del alcohol' convierte a los hosteleros en policías», en relación a que tienen que ser los dueños de los locales los que actúen de oficio si detectan a un menor bebiendo en su establecimiento. A los jóvenes tampoco les parece que la normativa vaya a reducir la ingesta de bebidas alcohólicas entre los suyos.

Nada más ser aprobada la ley en el Parlamento, el pasado mes de marzo, la secretaria general de las Juventudes Socialistas, María Vallina, se apresuró a señalar que «prohibir la venta de alcohol entre menores no es una medida efectiva. Otras comunidades lo hicieron hace años y, sin embargo, las estadísticas sobre consumo son muy similares a las de Asturias. Resulta obvio que no es deseable un consumo excesivo por parte de jóvenes de 16 y 17 años, pero las medidas de la Administración en este aspecto deben ir encaminadas a la educación en consumos responsables, no a la prohibición», opina Vallina.

El responsable de la Asociación de Hostelería de Asturias sí ve con buenos ojos que se prohiba y penalice la venta de alcohol a menores. Pero, a partir de ahí, son muchos los matices que introduce sobre el resto de la ley «que nos obliga a hacer de policías», insistió. Y es que, según el texto legislativo, los menores que sean pillados bebiendo podrán ser multados con 600 euros, pero la sanción se hace extensiva también al dueño o responsable del local en el que se produzcan los hechos. «Esto es como si pillas a alguien a 200 kilómetros por una autopista y en lugar de multar al conductor multas al dueño de la carretera. No se entiende».

«Es muy poco clara»

José Luis Álvarez Almeida plantea la siguiente hipótesis: «Si en mi local viene un chaval de 18 años y me compra una cerveza y luego, al ir a la mesa, se la pasa a uno que tiene 17, ¿yo qué hago, echarle del local, llamar a la Policía? La ley es muy poco clara al respecto». También se queja este hostelero de la falta de promoción y de información que la Consejería de Sanidad, promotora de la ley, ha hecho en estos últimos meses. «Las costumbres no se cambian por decreto de la noche a la mañana y son muchos los chavales de 16 y 17 años que hasta hoy pueden beber libremente y que a partir del miércoles no podrán hacerlo. Sanidad no ha hecho ninguna campaña ni labor educativa. Aprobó la ley y nos dice: 'Ahí te va, arréglate tú'».