14 ‘puntos negros’ contra el paraíso natural

14 ‘puntos negros’ contra el paraíso natural

Greenpeace señala al Principado como la quinta comunidad con peor calidad ambiental de todo el país

RAMÓN MUÑIZGijón

El paraíso natural está en La Rioja y Navarra mientras que el Principado, contra todo pronóstico, es la quinta comunidad con peor calidad ambiental. Esta es al menos la conclusión a la que llega el colectivo ecologista Greenpeace en un informe divulgado ayer y titulado Radiografía social del medio ambiente en España. El chequeo analizó los resultados que cada comunidad autónoma ofrece en 31 parámetros, entre los que se cuenta la superficie dedicada a agricultura ecológica, las urbanizaciones levantadas en los primeros 500 metros de costa o la presencia de energías renovables.

El examen identifica más de 400 puntos negros de la contaminación, 14 de los cuales estarían en Asturias, y explicarían que su calidad ambiental sea de«nivel bajo». Entre estos puntos se cita que la región ofrezca «energía sucia para todos», resumen los ecologistas, tras comprobar que «más del 80% de la potencia instalada es de fuentes contaminantes». La comunidad «cuenta con tres centrales térmicas de carbón, de Aboño, de Narcea y de Lada, que producen contaminación y cambio climático». La central de ciclo combinado de Soto de Ribera entra en el mismo lamento y sobre el carbón se indica lo siguiente: «Los trabajadores del sector esperan una alternativa viable que acabe con la incertidumbre de un sector con amplia tradición pero que carece de futuro».

Los 14 puntos negros

Fracking: existen varios permisos de investigación.
Tapia de Casariego: considera su costa desprotegida.
Navia: es ejemplo de «especulación urbanística».
Valdés: también muestra desprotección de su costa.
Cangas del Narcea: ha sido víctima de grandes incendios.
Tineo: tiene una central térmica.
Soto de Ribera: otra central térmica.
Avilés: es, según el estudio, «un polo químico».
Lada: tiene central térmica.
Serín: la incineradora de residuos la sitúa en el mapa.
Aboño: tiene central térmica y cementera.
Gijón: la ampliación de El Musel tuvo «efectos adversos».
Ribadesella: muestra una desprotección víctima de la especulación urbanística.

Los ecologistas reprochan la «presencia de importante industria química contaminante como Arcelor (Avilés) y Aboño (Gijón)». Recuerdan que esta última instalación vertió 10 toneladas de fuel en la costa de Carreño y las hectáreas calcinadas en el incendio de El Valledor. Sobre la polución del aire, reproducen el trabajo elaborado por el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados, centro austriaco que pronostica que en 2030 Gijón se encontrará entre las ciudades más contaminadas del continente.

Entre los supuestos horrores que por ahora Greenpeace ya encuentra, cita que el eucalipto ocupe aquí «el 25% de la superficie arbolada» y una «incomprensible desprotección de la superficie forestal», pues según sus registros solo el 0,23% de los espacios tienen un plan técnico o de ordenación. El informe aplaude que la región carezca de cultivos transgénicos pero lamenta el «amor por los herbicidas en Asturias», comunidad que es la segunda que más consume este tipo de fitosanitarios.

Un plan para las abejas

Greenpeace recuerda al respecto que un estudio realizado por el colectivo con anterioridad demostró que los cultivos del Principado serían los que más se verían arruinados por la desaparición de las abejas, una posibilidad que se está poniendo sobre la mesa dadas las amenazas que sufren las polinizadoras. «Es necesario un plan de acción para impedirlo», anima.

El informe lamenta además que se pueda ejecutar el «fracking entre pomaradas», dado que «existen varios permisos de investigación de hidrocarburos» otorgados en la comunidad autónoma. En materia de residuos, el análisis detecta una «paradoja» en la región. De un lado los asturianos son los cuatros que más reciclan, con un 20,09% de los desperdicios recuperados. Eso no impide la «apuesta por quemar recursos en forma de residuos, en lugar de revalorizarlos, con la construcción prevista de una incineradora en Serín para 2020 y la quema en la cementera de Carreño». La ampliación del puerto de El Musel figura entre los aspectos negativos por haber «ganado 140 hectáreas al mar con efectos adversos en la costa».

La Radiografía social del medio ambiente en España reparte así tirones de orejas y reconocimientos. En el litoral por ejemplo advierte de que Ribadesella, Tapia de Casariego y Valdés «han solicitado la reducción de la servidumbre de protección a sólo 20 metros acogiéndose a la nueva Ley de Costas». Por contra considera un ejemplo a la consejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, por haber recurrido la normativa ante el Tribunal Constitucional y denunciar que la iniciativa «constituye una vuelta de tuerca en la destrucción y la privatización» del litoral.

Greenpeace reconoce que Asturias presenta la costa más conservada, dado que en los primeros 500 metros de litoral solo el 9% de la superficie ha sido edificada. Además el 40% del territorio de la región tiene algún grado de protección. También juzga un ejemplo a seguir el asociacionismo y grado de protesta que muestran los ecologistas locales. Entre las opciones de futuro, el informe asegura que «Asturias podría abastecer con energías renovables 17 veces toda su demanda de electricidad en el 2050».

Al final, tras tomar medidas objetivas de los 31 parámetros seleccionados, los especialistas otorgaron a La Rioja la mejor puntuación, con un promedio de 9,5, siendo Aragón la peor situada, con 6,9. Asturias obtuvo un 7,4 que le colocó, como queda dicho, en la quinta peor posición.

Greenpeace otorga al Principado la nota más baja en el examen de «energía y cambio climático» y el segundo menor en «protección y gestión del territorio». La metodología empleada penaliza a los territorios con fuerte presencia industrial y problemas de despoblamiento. Asturias obtiene así los peores promedios cuando se analiza las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y el consumo energético por cada 1.000 habitantes.