Diez ictus a la semana

Sergio Calleja, coordinador de la Unidad del Ictus del HUCA, en el programa 'La Lupa'. /
Sergio Calleja, coordinador de la Unidad del Ictus del HUCA, en el programa 'La Lupa'.

«Hacer ejercicio y cuidar la alimentación reduciría muchísimo la prevalencia de esta enfermedad», afirma el coordinador de la Unidad de Ictus del HUCA

LAURA FONSECA

Diez ictus a la semana. Este el ritmo que los infartos cerebrales muestran en Asturias, donde se registran al año entre 2.500 y 3.000 nuevos casos. Así lo aseguró el neurólogo Sergio Calleja, coordinador de la Unidad del Ictus del HUCA, por donde pasan anualmente más de 600 personas que han sido diagnosticadas de casos agudos, a las que hay que sumar otras 300 que son atendidas en la planta. Este especialista, que estuvo en el programa 'La Lupa', de Canal 10 con motivo de la celebración el pasado día 29 de octubre del Día del Ictus, hizo hincapié en los aspectos preventivos y señaló que «hacer ejercicio y cuidar la alimentación reduciría muchísimo la prevalencia de la enfermedad».

Calleja aportó datos e indicó que en Estados Unidos, donde «los mensajes que intentan modificar los hábitos de vida en la población parecen haber calado, los ictus están bajando». Esto aún no se ha observado ni en España -donde se declaran unos 140.000 casos al año- ni tampoco en Asturias, donde a los casi 3.000 nuevos casos hay que añadir otros mil infartos cerebrales de repetición.

Pero, ¿qué es el ictus y a quién afecta? Existen dos tipos: el isquémico, que es cuando se obstruye una de las arterias que nutre de sangre al cerebro, y el hemorrágico, que es cuando la arteria se rompe, anegando el cerebro. La gravedad del mismo depende de la totalidad del tejido afectado. «El cerebro es como un ordenador donde cada área tiene una función. Dependiendo de la zona que se vea afectada, la gravedad será menor o mayor», indicó este especialista.

En el ictus, al igual que ocurre con los infartos coronarios, es vital actuar con rapidez. Porque por debajo de las cuatro horas y media existe posibilidad de revertir la lesión y que el infarto cerebral se repare sin dejar secuelas. Pero por encima de ese tiempo, el pronóstico de recuperación ya no es bueno. «En el 50% de los casos los pacientes tardan más de seis horas en acudir al hospital. En muchos casos, la ausencia de dolor no da idea de la gravedad de lo que está pasando», indicó Calleja.

De ahí que sea importante poder identificarlo a tiempo. El médico del HUCA da algunas pistas. Cuatro síntomas «con los que se podrían llegar a diagnosticar hasta el 90% de los casos». Son la pérdida brusca de fuerza en medio cuerpo, también la pérdida de sensibilidad de manera súbita en cara, brazo y pierna (se pueden dar por separado o todos a la vez). El tercero sería el trastorno del lenguaje y los problemas para mantener el equilibrio. Finalmente, podría haber una quinta alerta: dolor de cabeza intensísimo. Ante algunas de estas señales «hay que llamar al 112, que se encargaría de activar el llamado código ictus», y que tiene al HUCA y Cabueñes como centros de referencia, detalló.