Un fallecido al estrellarse un helicóptero que luchaba contra los incendios en Parres

El piloto fallecido, José Antonio Rodríguez./
El piloto fallecido, José Antonio Rodríguez.

RAMÓN MUÑIZ / ELCOMERCIO.ESaRRIONDAS

José Antonio Rodríguez, de 49 años, piloto de uno de los helicópteros del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) ha fallecido tras estrellarse el aparato con el que estaba trabajando, en circunstancias que se desconocen, en labores de extinción en el incendio localizado en La Roza, en Parres, que a última hora de este martes seguía activo y sin controlar. El helicóptero medicalizado SEPA trasladó hasta Oviedo sus restos mortales pasadas las 16:30 horas y, a continuación, fueron llevados al Instituto de Medicina Legal para realizar la autopsia.

El cuerpo de José Antonio, natural de Madrid y residente en Menorca, fue rescatado entre los restos del aparato accidentado, que se incendió al caer a tierra.

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La presencia de niebla y el humo que producía el incendio que intentaba sofocar desde su helicóptero son las causas más probables del accidente que hoy ha costado la vida este piloto experimentado que trabajaba para la UTE formada por las empresas Coyotair y Taff, que tienen subcontratado el servicio de helicópteros del SEPA.

Según ha señalado en Cangas de Onís el presidente del Principado, Javier Fernández, que se ha desplazado a la zona junto al consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, aunque todavía se desconocen las causas del siniestro «todo hace indicar que la niebla y el humo le llevaron a impactar contra la ladera».

Javier Fernández explicó que el fallecido llevaba un mes trabajando en Asturias en la lucha contra el fuego y acumulaba más de dos mil horas de vuelo.

El lugar del accidente, conocido como La Cuesta de Parres y ubicado en las inmediaciones de las localidad de La Roza, es una zona escarpada y de difícil acceso. El accidente tuvo lugar minutos después de las 13:00 horas cuando el helicóptero cayó y comenzó a arder, según el aviso del accidente que recibió el centro de coordinación de llamadas del 112 Asturias.

La aeronave pilotada por el fallecido era una las dos que hoy se encontraban trabajando en la comarca oriental de Asturias para, con agua que recogían del río Sella, intentar sofocar los dos incendios que aún permanecen activos en la zona.

La muerte de José Antonio Rodríguez ha llevado hoy la consternación a los equipos que trabajan en la jucha contra el fuego en Asturias. El fallecido estaba casado y era padre de dos hijos. Su mujer reside en Mahón y sus padres en Galapagar (Madrid).

Un incendio que se había recrudecido

La zona de Parres en la que hoy perdió la vida este piloto madrileño ya había sufrido un incendio en febrero del año pasado. El incendio en cuya extinción trabajaba se declaró el pasado sábado, una jornada en la que en Asturias llegaron a producirse más de 140 focos de forma simultánea. Las llamas se habían recrudecido de forma preocupante en las últimas horas, por lo que el servicio de extinción del Principado había centrado en esta zona buena parte de su esfuerzo en la comarca oriental en las últimas horas. Una veintena de personas, de las dotaciones de bomberos de la comarca oriental y las cooperativas forestales se encontraban luchando contra este incendio, además de dos helicópteros de extinción.

El otro helicóptero siguió tratando de que las llamas no alcanzaran los restos del accidente

Tras el accidente, la otra aeronave ha continuado luchando contra las llamas en solitario para tratar de evitar el avance el fuego en la zona donde se había producido el accidente, según han señalado testigos presenciales.

La previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para el concejo de Parres no era desfavorable para el vuelo de helicópteros. El viento se pronosticaba desde el Sur con una fuerza de 5 kilómetros por hora hasta la media tarde, momento en el que cogería fuerza hasta los 20 kilómetros por hora. La probabilidad de lluvia era del 35% en la primera mitad del día. El presidente del Principado ha asegurado que no está clara la causa del accidente, en cuya investigación ya se trabaja, aunque la Administración regional considera probable que la niebla, o más probablemente el intenso humo existente en la zona en la que trabajaba el helicóptero pudieran influir en que el aparato terminara estrellándose contra una ladera.