Garrapatas con muy malas pulgas

Garrapatas con muy malas pulgas

La dolencia provoca desde fiebre y dolor de cabeza hasta parálisis facial y trastornos neurológicos. Asturias ha sido declarada zona endémica, con 232 hospitalizados desde 1996

LAURA FONSECA

Las garrapatas pueden dejar algo más que una molesta roncha tras una picadura. Un 5% de estos ácaros, que no son algo exclusivo del mundo canino, son capaces de transmitir una bacteria, la espiroqueta 'borrelia burdorgferi', responsable de la enfermedad de Lyme en humanos. Pese a ser un trastorno raro y poco conocido en las consultas médicas, su incidencia es elevada. Tanto, que Asturias ha sido declarada «región endémica» del mal de la garrapata junto a Cantabria, País Vasco, el norte de Castilla y León, La Rioja y Navarra. Así lo acaba de revelar un estudio realizado por la Consejería de Sanidad y en el que han participado el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) y el Departamento de Zoología de la Universidad de Oviedo.

El trabajo señala que entre 1996 y 2014 un total de 232 personas acabaron hospitalizadas en Asturias por culpa de estas garrapatas con muy malas pulgas. Gran parte de los enfermos necesitaron permanecer ingresados más de dos semanas, lo que da cuenta de la complejidad con la que puede cursar esta enfermedad, que suele camuflarse bajo el perfil de otros trastornos, lo que dificulta su diagnóstico. Una vez que entra en el cuerpo humano, la 'borrelia burgdoferi' puede provocar desde fiebre, escalofríos y picazón hasta fuertes dolores articulares y de cabeza, parálisis facial, trastornos neurológicos graves (los sufren siete de cada diez enfermos) y también de corazón.

Lo peor es que lejos de retirarse, la presencia de esta garrapata en la que viaja la nociva bacteria va en aumento. Si en 1996 se contabilizaban en Asturias apenas 5 casos de hospitalización por cada cien mil habitantes, en 2014 se superaban los 25. El problema, indican los autores del estudio, es que la enfermedad de Lyme no es de declaración obligatoria, de ahí que se estime que la cifra real de afectados «sea mucho mayor» de la que puedan aparecer en las historias clínicas de los hospitales, que fue la base del trabajo epidemiológico de Sanidad.

Más en el Suroccidente

La zona con mayor presencia de esta garrapata es la del Suroccidente, con 18 casos por cien mil, diez puntos por encima de la media regional (1,8). Entre los enfermos hay mucho más hombres que mujeres. Trabajar al aire libre y en el área rural es un factor de riesgo.

 

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