La acusación a tres empleados del consistorio de Oviedo pierde fuelle

Siete testigos ratifican que un comercial de Pumarín revendía las tarjetas regalo usadas por los trabajadores del Ayuntamiento ovetense

R. MUÑIZ OVIEDO.

La acusación que el letrado de Podemos sostiene en solitario contra tres trabajadores del Ayuntamiento de Oviedo perdió ayer fuerza. Paz Pendás, José Ramón Villa e Isaac Ovies llevan un mes sentándose en el banquillo porque la investigación demostró que habían disfrutado tarjetas regalo de El Corte Inglés adquiridas al por mayor por Almacenes Pumarín S. A. (APSA). El instructor de la causa intuyó que aquello olía a supuestos regalos a cambio de contratos, sospecha que a la hora de la verdad, solo se atrevieron a respaldar las acusaciones populares de Avall y Podemos. Tras escuchar el testimonio de los policías, la primera decidió retirar su acusación en lo que se considera un asunto secundario del caso. Podemos, sin embargo, prefirió seguir adelante.

Los siete testigos que ayer desfilaron ante el magistrado-juez Javier Domínguez Begega ofrecieron versiones para la exculpación. Dos trabajan en la Universidad de Oviedo, uno en el Servicio de Empleo Estatal, dos más son del propio Ayuntamiento, otro es de la Federación Española de Fútbol. Todos dijeron haber conocido a M. C., un comercial de APSA ya fallecido al que la empresa pagaba parte del sueldo en especie, entregándoles los cheques regalo que luego él revendía a bajo precio.

«En Navidad me regaló alguna», matizó J. C. G., un amigo del difunto. «A mí me las vendía, una o dos, con un pequeño descuento», ratificó S. V. «Era muy charlatán, llegó al bar y se puso a contar chistes, hablar del Sporting, iba un poco cargado de copas y cuando se quedó sin dinero sacó esas tarjetas para venderlas», expuso J. B. P. «Era un hombre bastante activo, alegre, muy espléndido, y cuando le faltaba dinero para seguir alternando, ofrecía esas tarjetas», confirmó J. R., otro compañero del fallecido.

«Asturias tiene un problema de salud, de memoria», había mascullado días antes un acusado al que los olvidos de los testigos más están perjudicando. Ayer pasó lo contrario. Dos compañeros de los acusados recordaron hasta la hora en la que, tomando un café con Ovies y Villa, arribó M. C. para venderles las tarjetas regalo. «¿Quién era su concejal en aquella época?», requirió Alberto Suárez, el letrado de Podemos. Eso, disculparon los testigos, no lo recordaban. «Hubo muchos en aquella época», adujeron.

Podemos estudiará en los próximos días si retira la acusación, dado «lo favorable a sus intereses que fueron las declaraciones», según reconoció Suárez.