Médicos del Sespa denuncian «maquillaje» y «enchufismo» en las listas de espera

Ramón Abascal, Emilio Esteban y Cristóbal de la Coba./
Ramón Abascal, Emilio Esteban y Cristóbal de la Coba.

Podemos quiere auditar a facultativos que trabajan en la sanidad pública y en la privada en busca de trasvases de pacientes. Ramón Abascal tilda la idea de «romántica»

LAURA FONSECA / MARCO MENÉNDEZ

Médicos del Servicio de Salud del Principado (Sespa) denunciaron ayer «maquillaje» e intentos de «enchufismo» en las listas de espera de los hospitales públicos asturianos. Lo hicieron durante la comparecencia en la comisión de investigación de la Junta General. El más crítico de los cuatro facultativos citados fue Cristóbal de la Coba, adjunto al servicio de Digestivo del Hospital de Cabueñes, quien no dudó en decir que «el enemigo de la sanidad pública es la gestión política».

De la Coba inició su comparecencia indicando que «no se conoce la realidad de las listas de espera», porque, según él, «se emplean técnicas de maquillaje y hay muchas citas que se meten en carpetas». Y puso el ejemplo de una persona que acude al médico de cabecera con un cólico biliar, que entre la cita con el especialista, la ecografía, nueva cita con el médico, otra con el cirujano y la del anestesista, puede entrar en la lista de espera después de casi dos años de trámites, aunque en ese listado figure solo el tiempo que le falta para ser operado, que puede ser de dos meses. Pero ahondó en que «las colonoscopias que se solicitan como control y antes las que se solicitaban con anestesia, se guardaban en una carpeta hasta que se citaba al paciente».

en contexto

Las palabras de De la Coba generaron cierta polémica. La diputada socialista, Carmen Eva Pérez, advirtió al facultativo que tales hechos, de ser ciertos, podrían ser constitutivos de delito, y le recordó la obligación, por tanto, de comunicarlas a la Fiscalía. Posteriormente, la parlamentaria le preguntó si tenía constancia de irregularidades en la lista de espera, y el compareciente respondió que no.

Otra queja de Cristóbal de la Coba fue la de falta de material en Cabueñes y la consiguiente derivación de pacientes al Hospital de Jove, concertado. Como el caso de la necesidad de una camilla radiotransparente de 6.000 euros, por cuya carencia se envían a Jove 30 pacientes al año con un coste para el Sespa de 2.000 euros cada uno.

Las comparecencias se iniciaron ayer a las nueve de la mañana con la declaración del jefe de Urología del HUCA, Ramón Abascal, que inició su intervención advirtiendo de que no iba a responder. El facultativo, que lleva 41 años en el Hospital Central, entendía que su labor «es la de empleado público» y que dentro de sus competencias «no está la gestión de las listas de espera». Abascal adelantó que mantendría un «respetuoso silencio» y se limitó a leer un texto, que luego confesaría que había redactado junto a su abogado. Pero su promesa de silencio quedó en eso, en promesa. Nada más lanzar la primera cuestión el diputado de Ciudadanos, Armando Fernández Bartolomé, y preguntar por qué Urología tenía las demoras más elevadas con 692 pacientes pendientes de intervención, 94 días de demora media y 339 enfermos con esperas de más de seis meses, Abascal se encendió. «Tengo que precisar algunas cuestiones», dijo. A partir de ahí ya no se quedó callado.

«Lo conoce el consejero»

El urólogo recriminó a la comisión de «politizar» la sanidad e indicó que «muchas de las cosas que digo aquí no solo las conoce el gerente, sino también el consejero de Sanidad». Entre esas cosas, opinó que «meter en el HUCA cirugías banales como vasectomías es ridículo y carísimo», y afirmó que si su servicio tenía las mayores demoras es «porque el 40% de nuestros pacientes son de otras áreas». Abascal se quejó de un exceso de derivaciones hacia el HUCA. «El 30% de las pruebas están mal indicadas y el 50% de las peticiones preferentes no son tales». Reconoció que «tenemos 1.600 consultas pendientes. Todos los días a las seis de la mañana repaso cada petición. La mitad está mal hecha, recriminó, a pesar de haber dicho que no gestionaba las esperas.

El médico, que recordó que los dos expedientes que le abrieron en su día la fiscalía y la Consejería de Sanidad en relación a las listas de espera «fueron retirados» porque no había «causa ni motivo», aseguró que «la sanidad pública no podría sobrevivir sin la privada. Ambas se complementan». Negó, eso sí, que a pesar de mantener actividad en la medicina privada y compatibilizarla con su responsabilidad como jefe de Urología en el HUCA, hubiera trasvase de pacientes como apuntó Podemos. «Los enfermos que veo en mi casa no los veo en el hospital», sentenció en tono más serio. Seguidamente, a preguntas del PSOE, dijo no tener conocimiento sobre irregularidades: «Lo que sí tengo conocimiento es de enchufados que me mandan para que los cuele, pero siempre digo que no; el que quiera operarse en el HUCA tiene que esperar como todos».

El facultativo se quejó, a su vez, del alto nivel de trabajo. «Vemos más de 300 pacientes a diario, una cifra que ni en la Clínica Mayo. Somos 16 profesionales con tres quirófanos. Estamos a destajo». Los diputados agradecieron la comparecencia de Abascal (el PSOE aclaró que no compartía sus opiniones), «para no querer decir nada, dijo mucho», precisaron.

Durante la declaración de Abascal, el grupo de Podemos cuestionó el hecho de que un jefe de servicio de un hospital público pueda trabajar en la privada. «Me lo permite la ley», respondió el facultativo. Acto seguido, Andrés Ron anunció que su formación elaborará una proposición no de ley para auditar a médicos de la pública que trabajan en la privada. «Se trataría de cruzar datos de Hacienda con los de centros de medicina privada y ver si es verdad o no que hay trasvase de pacientes de un sistema a otro», explicó el parlamentario. Preguntado sobre esta propuesta, Abascal aseguró que «se trata de una idea romántica». Más en materia, el urólogo indicó que «el paciente que va a un centro privado no es porque marche de la pública corriendo, sino porque busca otras cosas, como un médico o más intimidad», valoró.

¿Paraíso natural?

Por su parte, el jefe de Oncología Médica del HUCA, Emilio Esteban, hizo una petición ante los diputados para conseguir que La Cadellada disponga de más oncólogos, y, sobre todo, de un especialista en psicología y cáncer. El facultativo expuso detalla y calmadamente el nivel de actividad de su servicio, que con 12 oncólogos «nos encargamos de atender una población de 700.000 habitantes». Pese a estar por debajo de la ratio aconsejada de personal, «la demora es de cinco días». Todo eso en una región en la que se declaran 6.000 nuevos cánceres al año. Esteban abogó por mejorar las condiciones ambientales. A preguntas de Podemos sobre la relación entre actividad industrial y cáncer, indicó «somos el paraíso natural, pero estamos en el 'top ten' del cáncer en España, ocupando el cuarto puesto. Ustedes, señorías, deberían tomar nota de esto».

 

Fotos

Vídeos