«Mi ex se lleva a mi hijo cada fin de semana a casa del asesino de mi hermana»
La hermana de una mujer víctima de violencia machista pide para su hijo «la misma orden de protección que tienen mis sobrinos»
Intenta que su nombre no salga a la luz, pese a que será difícil que el anonimato que le ofrece EL COMERCIO para contar su ... historia evite que se sepa quién es ella. Quiere contar su historia porque está «agotada» de vivir en un sistema que, dice, «no protege a las familias de las víctimas». Y así lo cree porque, ahora, años después de que su hermana fuera asesinada, de que se convirtiera con su muerte en una de las víctimas de la violencia machista en Asturias, tiene que ver cómo su hijo, muy pequeño aún, se pasa los fines de semana alternos y el turno de vacaciones correspondiente a su padre con la familia del asesino de su hermana. De la tía del pequeño.
La historia es complicada, como lo fue el asesinato de su hermana. Hubo que pelear para encontrarla y, también, para que la Justicia asumiera que su crimen era de violencia de género y que, por lo tanto, debía ser juzgado en un tribunal especializado. Al final, se logró.
El asesino fue condenado a cumplir casi un cuarto de siglo en prisión. Además de estar en la cárcel, hay órdenes de protección y alejamiento en vigor hacia los hijos de su víctima. «Mis sobrinos están protegidos, pero yo no he logrado que la Justicia ampare también a mi hijo».
«¿Qué pasará cuando salga de permiso?»
¿Por qué debería cubrir la orden de protección de sus sobrinos también a su primo pequeño? «Pues porque mi ex, padre de mi hijo, se fue a vivir con una prima del asesino de mi hermana». Dicho así, tampoco parece claro cuál es el problema, pero ella lo explica: «Cuando mi hijo está con su padre se pasa el día en casa de la familia del asesino de mi hermana». Una que, dice, no ha aceptado nunca el fallo judicial. «Me hacen la vida imposible y ya no puedo con tanto dolor».
Cuenta ella que «la violencia de género no se termina cuando alguien es asesinada» ni cuando el criminal acaba siendo juzgado y condenado. «La violencia continua cuando tienes que soportar que tu hijo crezca con la familia del asesino de tu hermana. La violencia sigue y continúa para mí.... Me prometí que seguiría alzando la voz contra la violencia... Ayer lo hice por ella y por mis sobrinos. Hoy, por mi hijo».
Antes de hablar con este periódico, ha dado ella todos los pasos que consideró lógicos «Acudí a mi abogado para contárselo, pero, aunque la sentencia contra el asesino de mi hermana es firme, mi hijo no puede entrar en la orden de alejamiento que sí tienen mis sobrinos».
Pide ella que la protección a los hijos de las mujeres asesinadas «se haga extensiva a toda la familia» y plantea ella la situación de su propio hijo: «Se pasa fines de semana y vacaciones en casa de la familia del asesino de mi hermana». Una casa en la que, en cuanto logre su permiso penitenciario, «estará también el asesino: ¿Tengo que dejar que mi hijo se críe con el hombre que mató a su tía?». Ella tiene clara la respuesta. El sistema, no parece tenerla.
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