4.000 operaciones más al año que en el viejo HUCA

Uno de los quirófanos del nuevo HUCA. / MARIO ROJAS
Uno de los quirófanos del nuevo HUCA. / MARIO ROJAS

El nuevo hospital llega a su quinto aniversario con plena actividad | Atiende un 15% más de urgencias, 220.000 consultas más y realiza el doble de resonancias. La Cadellada lleva vistos más de un millón de pacientes

LAURA FONSECAGIJÓN.

Hace hoy un lustro, en concreto el sábado 14 de junio de 2014, las ambulancias 'tomaban' Oviedo. Una caravana de vehículos de Transinsa trasladaba a los 65 pacientes, algunos de ellos muy frágiles, que aún permanecían ingresados en los vetustos edificios de El Cristo. Se iniciaba así el mayor operativo de mudanza sanitaria realizado en España. Se hizo en tiempo récord para la envergadura de lo que suponía: ocho horas. A las cinco de la tarde, el viejo hospital se vaciaba de enfermos para siempre. A partir de entonces, el cronómetro comenzaría a contar de cero en La Cadellada, poniendo fin así a décadas de debate sobre la conveniencia o no de levantar un nuevo hospital.

1.825 días después, y tras unos inicios un tanto 'accidentados', con fallos en las instalaciones y con un sistema informático enrevesado, el nuevo HUCA llega a su quinto aniversario a pleno rendimiento. El hospital, con vocación regional y que en este tiempo ha logrado sumar el Instituto de Investigación Sanitaria (ISPA), navega ya a velocidad de crucero. Las cifras de actividad confirman que el HUCA ha dejado a un lado el andador que precisó en sus inicios para dar sus primeros pasos. El centro camina ya con soltura y sus quirófanos realizan al año cuatro mil operaciones más que las que se hacían en el viejo hospital. 61.000 cirugías se hicieron en La Cadellada en 2018 frente a las 58.000 de El Cristo, a las que hay que sumar 6.825 ambulatorias, una cifra que también supera a las 5.779 que se hicieron en las viejas instalaciones en 2013.

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A lo largo del pasado año, el hospital universitario atendió 792.833 consultas, 222.881 más de las que habían tenido cabida en el edificio de consultas externas y los llamados 'hongos' del antiguo hospital. Crecieron también, y mucho, las urgencias, que ven un 10% más de pacientes. En 2018 fueron 146.058 las personas que pasaron por este servicio, casi 10.000 más que las que cinco años atrás acudieron a la Residencia.

Medio millar de trasplantes

El nuevo HUCA hizo más de todo: tratamientos de día, 62.689 (8.421 más) y también pruebas diagnósticas. El potente pack de máquinas instaladas en radiodiagnóstico arroja como balance 30.013 resonancias al año, el doble de las que hacía el viejo hospital. En cuanto a los TAC, en 2018 se hicieron 60.000, un 40%. Se estima que en este primer lustro ha visto más de un millón de pacientes.

La actividad trasplantadora, una de las mejores marcas de calidad del Hospital Central, no solo mantiene el listón sino que lo mejora. 572 trasplantes se han practicado en La Cadellada desde aquel 14 de junio de 2014, que se han traducido, en la práctica, en 318 recambios renales, otros 191 hepáticos y 63 de corazón. Los equipos de trasplantes han recibido en este tiempo el sí de 265 familias para la realización de donaciones multiorgánicas, cifra que sube a 519 si contamos también los que autorizaron donar tejidos y córneas.

Sin papeles, con ordenadores

En el nuevo HUCA es raro ver papeles. Las recetas y las historias escritas de puño y letra dieron paso, sin anestesia previa, al hospital digital. El salto hacia la informatización se llevó a cabo sin red y fueron muchos los trabajadores que sintieron la sensación de caer al vacío. Pero el milennium, el sistema cuyo manejo llegó a generar hasta ataques de ansiedad en el personal, también se ha hecho mayor. Incluso, ahora, recibe premios. El HUCA es el hospital de los ordenadores. Hay, según datos del propio centro, 7.069. La valoración por parte de los responsables del complejo es clara: «El nuevo sistema ha permitido aumentar la seguridad al informar a los facultativos de errores en sus indicaciones así como agilizar los procesos administrativos».

Sobre este primer lustro, el consejero de Sanidad, Francisco del Busto ha escogido «la frase de un amigo al que fui a visitar cuando estaba ingresado y que me dijo: 'para esto merece la pena pagar impuestos'. En cinco años el HUCA pasó de ser un edificio moderno a posicionarse como un centro de referencia, a la vanguardia de la sanidad española, que es sentido como algo propio por pacientes y trabajadores. Forma parte de todos».