«En el ADN está absolutamente todo»

Fernando Vázquez y Tania Fernández Navarro, en el laboratorio de Criogene. / ÁLEX PIÑA
Fernando Vázquez y Tania Fernández Navarro, en el laboratorio de Criogene. / ÁLEX PIÑA

El único laboratorio asturiano que conserva el material genético cumple un año: «Es un servicio que tiene que ir democratizándose»

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

«En el ADN está absolutamente todo». Y en ese todo radican las claves para poder prevenir y curar enfermedades, para realizar diagnósticos mucho más certeros y para desarrollar tratamientos personalizados. Por ejemplo, en el caso de tumores, cegueras y sorderas. Pero los estudios genéticos también empiezan a aplicarse «en la gran mayoría de enfermedades con base neurodegenerativa y metabólica». Lo explica Tania Fernández Navarro, directora de Criogene, el primer laboratorio privado de capital íntegramente asturiano dedicado a la conservación de ADN en la región que ya ha cumplido un año de vida.

En este tiempo han recibido y conservado muestras de material genético de decenas de personas -incluso algunas llegadas de Canarias- y «en los últimos meses, la demanda se ha multiplicado por cinco, por lo que esperamos que se confirme un aumento paulatino», apunta. De entre esas muestras que se custodian hasta en cuatro ubicaciones distintas para mayor seguridad -«tienen un valor incalculable», justifican-, hay unas que sirven a los responsables de Criogene para poner de manifiesto la importancia de la conservación del ADN. Son las de una abuela, una madre y su hija. Las dos últimas, con hemofilia. Un estudio genético previo les permitió descubrir que la extraña alteración de la enfermedad que presentaban se había producido en la madre y que la abuela y por tanto el resto de la familia estaba libre de la patología. «Al tener los tres ADN, se ha podido hacer ese diagnóstico y un tratamiento personalizado para madre e hija», explica Fernández Navarro. A su vez, la hija «ha podido tomar la decisión de hacer una planificación familiar» en caso de querer ser madre. Llegado el momento, y para garantizar que no trasmite la hemofilia a su descendencia, deberá recurrir a técnicas de reproducción asistida «con un diagnóstico genético preimplantacional o lo que el comité de ética concrete en su caso».

El estudio genético no es algo que se lleve a cabo en los laboratorios de Criogene -donde solo se conservan las muestras de ADN por un tiempo mínimo de diez años, por unos 30 euros anuales-, pero sus responsables sí ofrecen asesoramiento y facilitan el análisis en laboratorio.

¿Por qué conviene conservar el ADN? Fernández Navarro habla de razones emotivas, patrimoniales, de salud y legales. En primer lugar porque haciéndolo «guardas un poco tu esencia». En segundo, porque «si además lo haces en vida se convierte en una decisión propia de legar a tus hijos una información muy valiosa. Estás ofreciéndoles un seguro de salud». Y ahí radica el tercer motivo, el de «ayudar a prevenir y curar todo tipo de enfermedades hereditarias con base genética». En cuestiones legales, disponer del ADN de una persona puede ayudar a identificarla en caso de accidente o desaparición. «Es un servicio que tiene que ir democratizándose», opina la directora de Criogene.