«Denunciamos los hechos al director y me echó del despacho»

Colegio Inmaculada de Gijón./ARNALDO GARCÍA
Colegio Inmaculada de Gijón. / ARNALDO GARCÍA

El colegio de la Inmaculada apartó a otro cura en 2001 por presuntos abusos a varias alumnas

PABLO SUÁREZ

Cándido Alonso Verduras, sacerdote que ejerció la docencia en el colegio de la Inmaculada durante más de veinte años, fue apartado en el 2001 después de que el centro registrase diversas denuncias por parte de familiares de alumnas en las que se acusaba al cura de comportamientos extraños con los menores y presuntos abusos sexuales. EL COMERCIO ha podido hablar con una de las presuntas víctimas, de la cual el sacerdote habría abusado en los años 90. «Era mi profesor de Ciencias Naturales y tenía cierta fama en el colegio. Algunas compañeras ya me habían avisado de que tenía la mano muy larga», asegura la mujer.

Esta antigua alumna del centro jesuita, a la que nunca comunicaron que su presunto agresor había sido apartado, afirma que el sacerdote se propasaba de forma constante, llegando incluso a llamarla a casa para tratar de concretar una cita a solas. La víctima asegura haber denunciado los hechos al por aquel entonces director del centro. «Me echó del despacho», explica tras aquella reunión.

Desde el centro, que confirma y lamenta lo ocurrido, aseguran que lo único que se pudo probar en aquel momento contra Alonso, fallecido en el año 2013, fue su tendencia a fotografiar a alumnas. «En aquel momento no existían las leyes que hay hoy en día en cuanto a protección de imagen o menores», explican desde la Compañía de Jesús, que no llegó a iniciar ningún proceso canónico contra el sacerdote al considerar que, pese a ser conductas «no apropiadas», estas no constituían «hechos graves o delictivos».

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La presunta víctima asegura que, tras estar 25 años callada, comenzó recientemente a compartir su caso con diversos partidos políticos e instituciones especializadas en este tipo de situaciones. La exalumna del centro se queja de que el servicio habilitado por la Compañía de Jesús para centralizar todos estos casos no permite a las víctimas ponerse en contacto unas con otras.

«Les pregunté si había otras víctimas del mismo sacerdote y no me supieron decir», afirma esta persona. «Yo he decidido dar la cara para que todo el mundo sepa que ese hombre fue un pederasta», defiende la presunta víctima, quien insiste en su intención de lograr contactar con otras personas que hayan pasado por este tipo de abusos.

Cuarta víctima hasta la fecha

El sacerdote Cándido Alonso Verduras, fallecido en 2013, tenía una larga trayectoria en la docencia. Tras comenzar a dar clases en Gijón, en 1968 fue trasladado a un colegio de la Compañía en Vigo. Posteriormente, en 1973, continuó con su actividad en Oviedo, como subdirector de EGB y profesor en un centro de la capital asturiana. Finalmente, en 1979 regresó a Gijón, donde permaneció hasta ser apartado en 2001.

Se trata de la cuarta víctima que sale a la luz en el volegio de la Inmaculada. Actualmente, el Juzgado de Instrucción número 2 de Gijón tiene en marcha una investigación por otros hechos similares ocurridos en el centro. En este caso, una joven denunció recientemente haber sufrido abusos por parte de Jorge Enríquez Muñoz, quien fuera profesor de Filosofía y Religión entre 2005 y 2008. En el momento de la denuncia, Enríquez se encontraba en el colegio Sagrado Corazón de Logroño, donde le fueron impuestas medidas cautelares hasta que se resuelva el caso.