El conductor del autobús accidentado en Avilés «se negaba a aceptar que padecía epilepsia»

El neurólogo que trató al conductor de Avilés afirma que este se negaba a aceptar que padecía epilepsia
Omar López, en silla de ruedas, acompañado por su mujer y su abogado. / MARIETA

El neurólogo que trató al conductor afirmó esta mañana en los juzgados de Avilés que dedicó «bastante tiempo» a explicar a su paciente las consecuencias de la patología

PABLO SUÁREZ

Omar López tenía epilepsia y había sido informado de ello, pero se negaba a aceptarlo. El chofer del autobús accidentado en Avilés el pasado mes de septiembre, siniestro en el que fallecieron cinco pasajeros y otros 15 resultaron heridos, fue diagnosticado de epilepsia previamente e informado de las circunstancias que rodean a la patología. Así lo aseguró este jueves el facultativo que lo trato en el HUCA, quien acudió a los juzgados de Avilés en calidad de testigo para aportar un testimonio que se presume clave a la hora de estructurar el caso.

Según el neurólogo, una vez se le realizaron al chofer las pruebas pertinentes y se estableció un diagnóstico, este fue informado de que padecía de epilepsia (motivo por el que estuvo de baja desde febrero de 2015 a febrero de 2016) y de las circustancias que rodean a un ataque de este tipo. Sin embargo, y pese a que el médico aseguro ante el juez haber dedicado «bastante tiempo» a explicarle los resultados, López se negaba a aceptarlos. Esa es, al menos, la sensación que tuvo el neurólogo y que esta mañana transmitió en el juzgado.

De hecho, durante su declaración el conductor reconoció estar medicado para la epilepsia y afirmó tomar un medicamento que, según las acusaciones, provoca somnolencia. Un extremo que su defensa niega tajantemente.

Lo que no descartó en ningún momento el facultativo es que el siniestro tuviese su origen en un ataque de epilepsia del conductor. Si bien no es algo que el neurólogo pueda confirmar de forma rotunda, este reconoció que, «pese a que hay muchos tipos de crisis epilépticas», algunas de ellas son compatibles con mareos o desmayos. La posibilidad de que el chófer hubiese sufrido un ataque epiléptico segundos antes del impacto, lo cual explicaría la ausencia de indicios de frenada o cambios bruscos de dirección, es una de las que primero barajaron los investigadores de la Guardia Civil, tras conocer los resultados de un estudio etiológico que reflejaba una tendencia a este tipo de ataques por parte del conductor.

Más noticias