Las agresiones al personal sanitario «tienen mucho de machismo»

Las agresiones al personal sanitario «tienen mucho de machismo»
Alejandro Braña, presidente del Colegio de Médicos. / MARIO ROJAS

El Colegio de Médicos registró catorce ataques el año pasado, la mayoría insultos y amenazas a doctoras de Primaria. En enfermería hubo 82 casos

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Es en los centros donde hay más presión asistencial, sobre todo en los centros de salud más saturados, donde se produce el mayor número de agresiones a médicos y enfermeros. Profesionales de ambos colectivos reconocieron haber sufrido el año pasado 96 agresiones. Estas son mucho más habituales en el segundo colectivo (82 casos, cuatro menos que el año anterior) que en el primero (catorce casos, uno más que en 2017), según los datos facilitados ayer por el Colegio de Médicos de Asturias y el Consejero General de Enfermería con motivo del día contra las agresiones a sanitarios. Son la punta del iceberg, «pero un solo caso ya es demasiado», considera Alejandro Braña, presidente de los médicos asturianos. «Conocemos los casos que llegan al colegio, pero son solo una parte. Hay muchos que no nos llegan. Sobre todo agresiones verbales», que van en aumento pero tienden a minimizarse. «Y no debería ser así porque entonces se establece un precedente de relación viciada», advirtió Braña. De hecho, el lema de la campaña de este año va en esa línea: 'Stop agresiones. Cuidar a tu médico es cuidar de todos'.

Si bien Asturias se sitúa a la cola del país en cuanto al número de agresiones a médicos, ocurre aquí lo que en el resto del país. Que son las mujeres las que en mayor medida sufren estos ataques, verbales o físicos, por parte de los pacientes o sus familiares. De los catorce casos de los que tuvo conocimiento el año pasado el colegio, en doce la víctima fue una médica. Ocurre que cuando el paciente tiene delante a una mujer «se emplea con más violencia porque cree que tiene más fuerza, es más prepotente». Braña lo resumió en una palabra: «Machismo».

Mujer era, por ejemplo, la protagonista del único caso de agresión física registrado en 2018 por el Colegio de Médicos de Asturias. Ocurrió en un centro de salud del Área Sanitaria IV (Oviedo). La doctora, reveló Alejandro Braña, «recibió un puñetazo en la cara».

Esta misma semana, en Gijón, una mujer de 50 años fue detenida tras abofetear y zarandear a una enfermera de urgencias del Hospital de Cabueñes. El sindicato Satse condenó ayer estos hechos y defendió la necesidad de «sensibilizar» a los ciudadanos para que se mantenga «en todo momento una relación y respeto y confianza entre profesionales, pacientes y familiares». En esa misma línea se pronunció el presidente del Colegio de Médicos: «La mayor parte de las veces esto es un problema de educación».

El Observatorio Nacional contra las Agresiones, del que forma parte el colegio asturiano, ha publicado con motivo del día contra las agresiones a sanitarios -que se celebra desde hace diez años- un decálogo en el que solicitan que las agresiones sean consideradas delito de atentado contra la autoridad también en la medicina privada -ahora mismo solo se consideran así en la pública, donde son más mayoritarias-; que las agresiones tengan la misma consideración en todo el territorio nacional; que todos los centros sanitarios cuenten con un plan de prevención de riesgos laborales; y que las administraciones tomen medidas especiales en los casos en los que los profesionales ya hayan sido agredidos con anterioridad.

De los catorce médicos atacados en Asturias el año pasado, cuatro ya habían pasado por ese trance «de efectos devastadores».

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