Un apicultor, posible autor del incendio forestal declarado en la sierra de Sollera

Una de las zonas de la sierra de Sollera que quedaron arrasadas por las llamas. /DAMIÁN ARIENZA
Una de las zonas de la sierra de Sollera que quedaron arrasadas por las llamas. / DAMIÁN ARIENZA

E. GARCÍA GIJÓN.

Un apicultor que realizaba labores propias del oficio podría estar detrás del incendio que el pasado miércoles arrasó parte de la sierra de Sollera, en los límites de los concejos de Candamo, Grado y Salas y durante 24 horas mantuvo a sus vecinos en vilo.

La Guardia Civil aún investiga las causas del fuego, que se originó en Salas alrededor de las 17.30 horas de la tarde y desató las alarmas en la zona central de Asturias. La investigación trata de determinar si el incendio fue intencionado o por el contrario se debió a una imprudencia o negligencia. Según ha podido saber EL COMERCIO, una de las posibilidades que se barajan es que fuera un apicultor en pleno proceso de ahumado de sus colmenas quien provocase las chispas que ocasionaron el fuego. Los efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) encargados de las pesquisas han solicitado la colaboración ciudadana para tratar de localizar a las personas que hayan podido haber tenido algún tipo de implicación en el siniestro.

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El intenso viento, con rachas que llegaron hasta los 99 kilómetros por hora, ayudó a la rápida propagación del fuego, que a última hora de la tarde llegó a Candamo. Fue tal el alcance del peligro que a las 21.34 horas del miércoles el Plan de Incendios Forestales del Principado de Asturias pasó a nivel 1.

La nube originada por el incendio llegó hasta Gijón, donde se elevaron los niveles de contaminación por partículas en suspensión de manera alarmante.

En los trabajos de extinción participaron más de cuarenta personas del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias, empresas forestales y guardería del Medio Natural del Principado, que utilizaron una decena de medios terrestres y dos helicópteros. 24 horas después de ser declarado, gracias a las lluvias caídas y a las labores de extinción, el fuego se dio por extinguido.