El arreglo de la A-66 de Benavente a León empezará en agosto y durará 21 meses

El arreglo de la A-66 de Benavente a León empezará en agosto y durará 21 meses
Firme degradado en la calzada de sentido hacia Asturias, que será rehabilitada. / EDUARDO PANEQUE

La autovía entre Asturias y Madrid sufrirá cortes de tráfico y limitaciones de velocidad a lo largo de los 53,2 kilómetros de la calzada a rehabilitar

R. MUÑIZ GIJÓN.

Poner remedio al desastroso estado de la autovía Ruta de la Plata (A-66) entre León y Benavente no será rápido ni exento de molestias. Los trabajos comenzarán en la calzada de sentido hacia Asturias el mes que viene, según ratificó el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, a la delegada del Gobierno en Castilla y León, en una reunión celebrada el jueves.

La obra, que se ejecutará de manera inminente, cortará por completo una calzada para sanearla, derivando el tráfico a la contraria, según recogen las indicaciones del proyecto original. En total los operarios levantarán y rehabilitarán el firme a lo largo de 53,2 kilómetros, si bien el veto al tráfico se puede hacer por franjas, conforme avancen las cuadrillas. El plazo de entrega es de 21 meses, lo que supone que hasta la primavera de 2020 los conductores de la principal vía entre Asturias y Madrid se encontrarán con esta complicación.

La rehabilitación remediará parte del problema, pero no todo. Por eso Fomento tramita otra serie de actuaciones en la calzada de sentido contrario y en el tramo de la A-66 en la provincia de Zamora.

Los ingenieros del ministerio vienen advirtiendo del acusado deterioro del tramo desde 2015, cuando emitieron la orden para estudiar la reforma. El consultor contratado auscultó el firme y concluyó que «presenta un estado de agotamiento estructural importante, con una elevada degradación de las capas de mezcla bituminosa, superior al 77% en el carril derecho». Los baches, agrietamientos y deflexiones provocan precisamente que los conductores obvien parte del código de circulación y se resguarden preferentemente en el carril izquierdo. También, que por seguridad la propia Dirección General de Tráfico haya limitado la velocidad máxima a 100 kilómetros por hora. La solución ahora pasa por fresar y reponer «la totalidad de las capas de mezcla bituminosa existente», lo que obliga a levantar el firme hasta llegar a la base de cemento. Por regla general se derruirá así una lámina de veinte centímetros de espesor, pero hay tramos en peor estado que tienen hasta el asiento estropeado. En ellos «se saneará demoliendo la totalidad del firme y excavando una profundidad de 80 centímetros por debajo de la cota de la explanada». Además de rehacer casi por completo la autovía, se aprovechará para instalar tubos que drenen las aguas. Para que el resultado final sea homogéneo, además de los carriles se procederá de igual manera con el arcén.

Ferrovial Agromán se hizo con el encargo por 5,6 millones, imponiéndose así a los otros 72 competidores al rebajar el presupuesto de salida un 43%. La calzada sobre la que trabajará soporta entre 9.000 y 11.000 circulaciones diarias, parte de ellas de asturianos que van o vuelven a Madrid.

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