El arreglo de un carril convierte la 'Y' en una ratonera

Operarios creando aberturas en la subbase de la calzada para montar la armadura mientras los vehículos desfilan en caravana a primera hora de la mañana. / DAMIÁN ARIENZA

La obra que se prolonga hasta el viernes incrementa el uso de las vías AS-17 y AS-19, alternativas para viajar en sentido a Oviedo y Gijón

RAMÓN MUÑIZ EL MONTICO (CARREÑO).

Conductores que iban al trabajo, repartidores listos para la entrega, autobuses llenos de estudiantes. Todos los que ayer usaban la 'Y' para viajar desde el occidente, Avilés o el aeropuerto, hacia Oviedo, Gijón o el oriente, quedaron afectados. Las obras iniciadas en la noche del lunes para reparar una junta de dilatación mantendrán cortado un carril a la altura de las gasolineras de El Montico (Carreño) hasta el viernes. Las consecuencias se empezaron a vislumbrar ayer, con caravanas que en hora punta pasaron los cinco kilómetros y llegaron a exigir hasta 40 minutos de paciencia para superarlos, según los afectados.

«A mí me costó ese tiempo», explica Jorge Alba, electricista luarqués que acostumbra a tener faena en el área central. «La verdad es que vi el panel luminoso advirtiendo de las obras, pero en dirección a Gijón; como iba a Oviedo creí que libraba», comentó. El tapón le frenó alrededor de las once de la mañana, inconveniente que evitaron los más madrugadores. «Cuando pasé a las seis de la mañana para ir a trabajar no había ningún problema...porque no había casi circulación», oponía la camarera Roxana González.

El tráfico refleja así a la sociedad que lo produce; sus horarios, los recursos que tiene para el transporte, su respeto a las normas. Los sensores que la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene próximos a la zona revelan que ayer los asturianos acudieron al tramo conflictivo sobre todo a las 7.30 horas y a las 14.15, con otro pico a las 20.00. En los dos primeros momentos la afluencia se disparó hasta los 1.800 vehículos hora, lo que significa que un conductor intentaba superar los conos y carteles cada dos segundos. El embudo resultante obligaba a detener el avance, y retomarlo de forma alternativa, siempre a menos de 20 kilómetros por hora. Es así como a las horas puntas se fueron formando los atascos que alcanzaron a Tabaza.

El trabajo rehabilita una junta rota entre el firme y el paso inferior entre las dos glorietas

Fuera de esos agobios el tráfico osciló entre los 250 y los 750 vehículos por hora, lo que permitía franquear el lugar de las obras con mayor comodidad. «Yo pasé como a las doce e iba lento, pero tardaríamos unos diez minutos como mucho», comentaba Silvia Fernández. Avilesina con cita en Gijón, la incidencia le sorprendió porque acababa de llegar de vacaciones «y no me había enterado del problema».

Otros en cambio sí tomaron nota de los avisos transmitidos en los últimos días. Quienes querían ir hacia Oviedo desde Avilés podían recurrir a la vieja AS-17, por la salida de Nubledo o por el desvío desde ParqueAstur. Los que buscaban Gijón, encuentran a su disposición la salida 397 en Tabaza para utilizar la AS-19. Ambas son las alternativas propuestas por la DGT hasta el viernes y ayer ya experimentaron un incremento de su tráfico. Algunos conductores de Alsa, en los momentos de mayor congestión y coordinados con su dirección de tráfico, optaron por evitar el tapón desviándose por el Alto de la Miranda antes de volver a la 'Y'.

Deterioro con problemas

Se trata de alternativas en calzada simple, con tramos altamente deteriorados. El aglomerado de la AS-19 data de 1995 y según una auditoría del Principado muestra un pavimento deformado, con múltiples grietas, fruto en parte del abundante paso de camiones de Tudela Veguín y la térmica de Aboño. El de la AS-17 Avilés-Riaño tiene similar antigüedad y firme descarnado y agrietado.

Con todo, hay conductores que se toman con perspectiva los problemas de estas vías o los que están siendo reparados en la 'Y'. «A nosotros nos parece que esta autopista está muy bien», aseguraba junto a la zona de obras Aarron Goddard. Británico de Mánchester, iba en expedición motorista junto a cinco amigos, desde Santander hacia Portugal. «Es verdad que aquí tenéis grietas y agujeros, pero las carreteras de Inglaterra están peor, los agujeros son mucho más profundos», consideraba.

«Está bien que la arreglen, pero es cierto que hay otras vías que están peor», confirma Víctor Otero, otro de los asiduos de la 'Y'. Empieza las semanas recogiendo con su tráiler bobinas de Arcelor «y la mayor parte de las veces es al recibir ahí el tíquet cuando te enteras si tienes que ir a Sevilla, Bilbao o Francia». Cuenta que «así es la vida del transportista, sales el lunes y no vuelves a casa hasta el viernes».

Con los kilómetros que lleva a cuestas, tiene claro que el principal problema de la 'Y' está unos kilómetros antes de la actual zona de obras, en el abombamiento que sufre el firme por la presión que le ejerce la ladera de La Tejera. «Esta vía necesita mucha obra, pero está mucho peor la autovía entre León y Benavente; en esa no puedes conducir por la derecha de los saltos que da y te arriesgas a ir por la izquierda aunque te multen», detalla.

Las obras en ejecución son más complejas que los anteriores saneos de grietas, debido a que el problema surgido es más profundo. Se localiza en una junta entre la 'Y' y el enlace de El Montico, inaugurado por el Principado en 2011, con un sistema de dos rotondas a ambos lados de la calzada comunicadas por un paso inferior. La función de la junta es evitar fricciones entre los movimientos del firme y los de ese túnel. Repararla obligó a demoler el hormigón armado del que está compuesto la 'Y', retirar los escombros, rehabilitar la junta y solo después enhebrar el armazón de ferralla y extender el nuevo hormigón.

Con Íñigo de la Serna al frente de Fomento este tipo de reparaciones puntuales eran la antesala a una actuación más ambiciosa, consistente en ampliar con un tercer carril la 'Y' en los tramos que falta. Se estudiaba aprovechar la operación para disponer un nuevo pavimento sobre las calzadas que generase menor ruido que el actual. Es un plan cuya suerte depende ahora de su sucesor.

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