Una asturiana defiende la oficialidad ante Pedro Duque

Una asturiana defiende la oficialidad ante Pedro Duque
El ministro Pedro Duque habla con la geógrafa Cristina García sobre el mensaje de su camiseta al término de la ceremonia. / E. C.

«Buscaba dar visibilidad a la causa», dice la geógrafa Cristina García, que tuvo ocasión de exponer al ministro Pedro Duque su reivindicación

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Hacía cinco años que no se llevaba a cabo un acto formal de entrega de premios de fin de carrera en Madrid. El exministro de Educación, José Ignacio Wert, optó por suspenderlo después de que algunos universitarios le retiraran el saludo como protesta por sus políticas. Ayer, los mejores expedientes, las trayectorias académicas más brillantes, fueron reconocidos en una ceremonia recuperada por el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades.

Pedro Duque entregó los 171 premios de fin de carrera del curso 2013-2014. Entre ellos, los de siete alumnos de la Universidad de Oviedo: Salvador Ballesteros, licenciado en Máquinas Navales; Miguel Fanjul, graduado en Ingeniería de Tecnologías Mineras; Sara Diego Castaño, licenciada en Psicología; María García, graduada en Ingeniería en Tecnologías y Servicios de Telecomunicación, y Diego Quintanilla y Sergio López, ambos licenciados en Filología Inglesa. Pero fue la avilesina Cristina García Hernández, graduada en Geografía y Ordenación del Territorio, la que se hizo notar al recoger su premio luciendo una camiseta reivindicativa diseñada por ella especialmente «para la ocasión» con el lema: 'Asturianu, llingua oficial'. García, que estudió Geografía, su segunda carrera, mientras ejercía como fisioterapeuta y desde hace tres años es investigadora en la Universidad de Oviedo, dice no representar a ningún colectivo sino solo defender «mi opinión, que me consta está muy extendida entre la gente joven» de la región.

Ayer quiso aprovechar el acto en Madrid como altavoz para dejar constancia de que «sin oficialidad, en unos pocos años el asturiano va a desaparecer». Lo que supondría «una pérdida irreparable» porque, insiste, la llingua «es una parte fundamental de nuestro patrimonio cultural». Por eso no concibe que no se fomente su uso y protección. Porque, compara, «es como si Santa María del Naranco y la catedral de Oviedo se estuvieran viniendo abajo. ¿A qué nadie se cuestionaría su reparación? Pues con el asturiano debería ocurrir lo mismo. Es incluso más antiguo».

García no pudo explicarse con tanta profusión ante el ministro, aunque le hubiera gustado. Le valió con que Duque, tras el acto, se interesara por el mensaje de su camiseta, con que el resto de premiados que integraban la representación asturiana le mostraran su adhesión a la causa y la felicitaran y con que los de otras comunidades le manifestaran estar al tanto del movimiento a favor de la oficialidad del asturiano.

«Buscaba darle visibilidad a la causa» y lo consiguió.

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