Los asturianos pagan un 20,7% más que el resto por viajar en cercanías de Renfe

Pasajeros de cercanías, pasando los tornos con el billete. / J. C. ROMÁN
Pasajeros de cercanías, pasando los tornos con el billete. / J. C. ROMÁN

Ir en tren de Gijón a Oviedo sale 90 céntimos más caro que en autobús; antes de la crisis la diferencia de precios se reducía a 54 céntimos

RAMÓN MUÑIZ OVIEDO.

Viajar en cercanías resulta cada vez menos atractivo por la política tarifaria de Renfe. Baste analizar lo que ocurre en el corredor principal, el Gijón-Oviedo. Un sencillo para cubrir la ruta en trenes de ancho convencional exige 3,4 euros por sentido, lo que supone 90 céntimos más que hacerlo en ALSA. El diferencial entre ambos modos no ha hecho más que incrementarse durante la crisis. En 2008, cuando Asturias empezó a tener menos trabajadores, hacer el trayecto en ferrocarril era 54 céntimos más caro que utilizar el autobús. Ha pasado una década de crisis en la cual la empresa privada se apretó el cinturón para aplicar un alza de precios del 21,3%, mientras que la empresa pública ha hecho lo propio en un 30,8%.

Que el cercanías sea más caro que el autobús tiene cierto sentido si se considera que es un medio más confortable y, a priori, más puntual al estar a salvo de los atascos. Eso no explica sin embargo por qué la diferencia de precios está siendo cada vez más acusada, ni tampoco el motivo por el cual el cliente asturiano de Renfe resulta de los que más fondos aporta a la compañía.

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Según la contabilidad de la sociedad, la venta de billetes de cercanías de ancho convencional (el de los trenes rojos) le propició 6,8 millones de euros en Asturias el pasado curso. Los viajeros lo fueron en número de 4,8 millones. El cociente entre ambas cifras indica que Renfe ingresó 1,41 euros por cada cliente de su red de cercanías. Es un 20,7% más que el aprovechamiento que la compañía extrae en el resto del país.

Las finanzas de Renfe muestran una España desigual a la hora de coger el tren. El usuario de cercanías en Bilbao por ejemplo paga una media de 0,9 euros por trayecto, el de Madrid 1,03, mientras el de Barcelona se deja 1,28 euros. Los tres son núcleos con un Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de entre 8.000 y 12.000 euros superior al asturiano. Provincias más ricas que la asturiana tienen que hacer por tanto un esfuerzo inferior para desplazarse en tren.

Estas diferencias repercuten cada día en miles de estudiantes, pensionistas y demás usuarios del transporte público. Un viaje entre Oviedo y Gijón por ejemplo exige 3,4 euros por un desplazamiento que se libra en entre 25 y 32 minutos. Es un trayecto similar al Chamartín-Universidad de Getafe, que tiene un sencillo 1 ,55 euros más barato; o al Bilbao Abando-Luiaondo, por el que se pagan 80 céntimos menos.

 

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