Asturias convocará 232 plazas para residentes ante la falta de relevo en la sanidad asturiana

Momentos previos al examen MIR realizado el pasado mes de febrero, en Oviedo. / MARIO ROJAS
Momentos previos al examen MIR realizado el pasado mes de febrero, en Oviedo. / MARIO ROJAS

En las áreas de medicina y enfermería familiar y comunitaria la oferta del Principado para 2020 crecerá un 40 y un 30% respectivamente

AIDA COLLADOGIJÓN.

Hace tiempo que se dio la voz de alarma por la falta de relevo generacional en la sanidad asturiana. Un problema difícil de abordar y sin solución inmediata, que el sistema deberá afrontar durante los próximos años, en los que las jubilaciones de profesionales serán cuantiosas y las nuevas incorporaciones no llegarán, ni de lejos, a cubrirlas. Sobre la mesa, por el momento, están el retraso voluntario de la edad de jubilación y la formación de más médicos y personal de enfermería. Respecto a esto último, el ministerio de Sanidad ya había anunciado su intención de aumentar las plazas de internos residentes y ayer, reunido con las comunidades autónomas en el pleno de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, dio el paso. Según informó tras el encuentro en Madrid el flamante consejero de Sanidad, Pablo Fernández, el Principado ofertará el próximo curso 232 plazas de formación sanitaria especializada -Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología, Biología, Química y Física-. Son 33 más que este año, una de las cifras más altas de los últimos ejercicios.

El incremento de puestos supera el 16% de media, pero en las áreas de medicina y enfermería familiar y comunitaria -las que nutren la Atención Primaria- este aumento alcanza el 40% y el 30%, respectivamente. Fernández destacó «el firme compromiso del Gobierno de Asturias por la formación de profesionales como garante de la mejor atención a los pacientes» y agradeció al Ministerio de Sanidad la aprobación de las nuevas plazas.

Esta formación sanitaria especializada se impartirá en las 73 unidades docentes que suma Asturias en total: cuarenta, en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA); veinte, en el Hospital Universitario de Cabueñes; seis, en el Hospital Universitario San Agustín; una, en el Hospital Monte Naranco, y otra, en el Hospital Valle del Nalón -inactiva en estos momentos-. A estas hay que añadir una de Medicina Familiar y Comunitaria, una de Salud Laboral, una de Enfermería Obstétrico-Ginecológica, otra de Medicina Preventiva y Salud Pública y una más de Salud Mental. El hospital concertado de Jove, por su parte, incluye una de Medicina Interna.

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Entre las que estaban pendientes de otros años y las que se presentaron en 2019, el Ministerio de Sanidad aprobó once nuevas acreditaciones en Asturias. Entre ellas, destaca la creación de una nueva Unidad Docente de Endocrinología y Nutrición en el hospital gijonés de Cabueñes. También se acredita una nueva unidad de Medicina Preventiva y Salud Pública; se recupera la acreditación en las áreas periféricas de Jarrio, Cangas del Narcea y Arriondas (en la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Asturias), y se incrementan una plaza en las unidades docentes de Urología y de Oncología Radioterápica, en el HUCA, entre otras.

Todos los esfuerzos para redimensionar las plantillas del Sespa y atajar la falta de médicos son pocos. Según el informe que el servicio asturiano maneja desde hace un par de años, tanto en 2019 como en 2020 se habrán jubilado unos 270 profesionales en Asturias, mientras que solo 236 MIR concluirán su formación y estarán disponibles para cubrir esas vacantes. Y eso, claro, en el caso de que se les ofreciese esta posibilidad y aceptasen, ya que tampoco hay que perder de vista que Asturias es, junto a Madrid y Cataluña, la comunidad que más médicos colegiados exporta a otras zonas del país. Lo que apunta a otras razones, más allá del cuello de botella en la formación de especialistas que señala la ministra Carcedo, como responsables de un problema que no concluye aquí.