Asturias espera un verano caluroso

Un grupo de niños se baña en el Río Cares./ NEL ACEBAL
Un grupo de niños se baña en el Río Cares. / NEL ACEBAL

A pesar de las altas temperaturas, los días de sol serán más escasos de lo habitual | «La probabilidad de tener estaciones cálidas es cada vez mayor», afirma el delegado de la Aemet, que lo vincula al efecto del cambio climático

DANI BUSTOOVIEDO.

Convendrá no guardar la ropa de primavera y entretiempo muy en el fondo del armario. El verano asturiano se prevé caluroso, pero los días de sol y playa estarán muy cotizados. Es la conclusión que se desprende de la previsión realizada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para los meses de junio, julio, agosto y septiembre en el Principado.

El delegado territorial de la Aemet en Asturias, Ángel Gómez Peláez, detalló ayer que hay un 50% de probabilidades de que el verano sea más cálido de lo habitual, mientras que las posibilidades de que vengan meses más fríos que en años precedentes se quedan tan solo en un 20%.

Con respecto a las lluvias, el modelo de predicción utilizado por Aemet no ha obtenido una «señal climatológica significativa», lo que se traduce en que hay las mismas probabilidades (33,3%) de que los meses de junio, julio y agosto sean húmedos, normales o secos.

Más información

Por tanto, el verano, que comienza esta tarde a las 17.54 horas y que durará hasta el 23 de septiembre, tendrá a los asturianos pendientes del cielo a diario en el caso de que tengan previsto realizar algún plan al aire libre. Nada nuevo, en realidad, respecto a las épocas estivales precedentes más recientes.

Para el conjunto del país, también se prevé que el verano sea más caluroso de lo normal, con valores en torno a 0,5 grados por encima de la media de referencia, tras una primavera que fue la sexta más seca del siglo XXI y que confirma la situación de sequía meteorológica. Con todo, estas previsiones a largo plazo son complicadas de concretar, según explicó el delegado territorial, ya que «los pequeños errores iniciales en el estado de la atmósfera, con el paso del tiempo, se van amplificando».

Ángel Gómez también mostró un balance de la primavera, que fue cálida (0,2 grados por encima de la media, especialmente en marzo y mayo), soleada, algo ventosa, con poca actividad tormentosa y con un 32% menos de precipitaciones respecto a lo habitual en la región en esta época del año. «La probabilidad de tener estaciones cálidas cada vez es mayor», comentó el delegado territorial, quien atribuyó esta tendencia a los efectos del cambio climático que se está produciendo en todos los rincones del mundo. La tendencia general, matizó, «puede atribuirse al cambio climático, pero no así cada evento singular de aumento de temperaturas».

Aunque con carácter general la primavera fue cálida en el conjunto de la región, el oriente asturiano contó con un carácter térmico normal, e incluso frío, mientras que otras zonas tuvieron niveles muy cálidos.

La mayor parte de la actividad tormentosa de la primavera, cuando se produjeron un total de 780 descargas eléctricas, se concentró en abril, dado que en marzo se produjeron 68, mientras que en mayo únicamente se registró un rayo.

Gómez indicó que durante los meses primaverales los asturianos disfrutaron de un 34% más de horas de sol de lo habitual, mientras que el viento se dejó notar un 12% más que los valores frecuentes.

Durante el balance, realizado en la sala de prensa de la Delegación del Gobierno, en Oviedo, el delegado territorial apuntó dos episodios significativos de la primavera. El primero, la borrasca 'Laura', que dejó a principios de marzo precipitaciones de hasta 50,2 litros por metro cuadrado en Degaña y rachas de viento de hasta 125 kilómetros por hora en Sotres; y en segundo lugar, la ola de calor intenso de mayo, procedente de África, cuando se alcanzaron temperaturas máximas de 31,9 grados en Mieres.

Mañana se llegará a 27 grados

A lo largo de los próximos días, la Aemet prevé precipitaciones débiles en el conjunto del Principado, salvo mañana, cuando se podrá disfrutar de «buen tiempo» con cielos con nubes y claros y temperaturas máximas que subirán hasta los 27 grados.

A partir del domingo se percibirá una ligera bajada de estos valores y lluvias «no intensas», la «tónica habitual para esta época del año», según apuntó Gómez.

Para los primeros días de julio igualmente se pronosticaron precipitaciones y valores términos «normales» para este periodo, a excepción de las zonas costeras, donde las temperaturas pueden ser «ligeramente menores» que en el resto de Asturias.