3.291 personas se presentan a una prueba «asequible» para cubrir 499 plazas fijas del Sespa

Participantes en la prueba de Enfermería que se celebra en el recinto ferial de Gijón./Damián Arienza
Participantes en la prueba de Enfermería que se celebra en el recinto ferial de Gijón. / Damián Arienza

Se presentó el 60,59% de los 5.432 inscritos a la oposición. La nota de corte se estableció en un 5

EUGENIA GARCÍA

3.291 personas, el 60,59% de los inscritos, se han examinado este domingo en el Recinto Ferial Luis Adaro de Gijón para lograr alguna de las 499 plazas fijas ofertadas por el Servicio de Salud del Principado (Sespa) con el objetivo de reducir la interinidad actual del 20% a en torno al 8% en 2020. Es la primera Oferta Pública de Empleo (OPE) convocada desde el año 2012 y entre los aspirantes los nervios eran patentes desde primera hora de la mañana.

A la una menos veinte de la tarde comenzaron a salir los primeros aspirantes que se han presentado al examen. Caras de alivio, sonrisas y muchos abrazos al culminar los 120 minutos de una prueba que, como exclamó nada más salir Cristian de la Viña, ovetense de 30 años, fue «bastante fácil». «Las preguntas no fueron rebuscadas y aunque no estudié demasiado me pareció bastante asequible», afirmó.

Al contrario de lo que ocurrió en anteriores pruebas, el tribunal no tuvo que anular ninguna de las preguntas del cuadernillo. Las primeras 15 versaban sobre legislación y las otras 65 eran cuestiones específicas relacionadas con la práctica de la enfermería. «¿Cómo se denomina la demarcación poblacional y geográfica fundamental para la atención primaria en salud?» o cuáles son las características del voto en la Junta General del Principado según el Estatuto de Autonomía fueron algunas de las de la primera fase, mientras que la específica incluyó enunciados sobre el ictus, la anorexia nerviosa y varios acerca del proyecto Séneca, entre otros.

«No me resultó difícil ni demasiado sorprendente. Me prepare el EIR en febrero, es decir que se supone que estoy preparada», opinaba al terminar Paula Cueto, de Nava. A sus 25 años espera aprobar para lograr los 0,5 puntos que la beneficiarán en la bolsa de empleo, pero sabe que lograr plaza es prácticamente imposible. Quien sí iba a por todas era Sonia Escudero Rodríguez, avilesina de 43 años. Aunque asegura que «cuanto más asequible el examen, más dudas te entran». No será fácil, ya que hay 12, 2 aspirantes por cada plaza, pero explica que «es la cuarta vez que me presento y espero que de esta, sí lo logre».

Más jóvenes

Frente a otras oposiciones anteriores, en esta convocatoria la media de edad de los aspirantes es menor. Se presentan mayoritariamente mujeres de distintos rangos de edad, aunque se ven muchas jóvenes, prácticamente recién graduadas. Es el caso de Marta Ramos García, de 22 años, que acudió con un grupo de compañeras eventuales del Área Sanitaria II. «Venimos por la experiencia de hacer el examen para en los próximos años, cuando verdaderamente tengamos oportunidad de lograr una plaza, estar más tranquilas», explicaban antes de entrar al examen. Aunque carecen de puntos, cuentan con una ventaja: «Tenemos los conocimientos de la carrera muy recientes». Confían, por tanto, en superar la nota de corte, que el jurado de la prueba estableció en un 5.

Esto podría ayudar a los interinos y eventuales de más edad, como Astrid Suárez, avilesina de 50 años que lleva más de veinte trabajando en el Sespa. Profesionales como ella personifican el caso contrario a los más jóvenes: tienen puntos, pero con cargas familiares y trabajo, menos tiempo para prepararse. «Estudié en una academia, pero creo que todo depende del tipo de examen que pongan», confesaba esperando saber controlar los nervios para «no bloquearme».

La prueba dio comienzo a las once de la mañana y los organizadores celebraban que no hubiera habido ninguna incidencia. Tampoco a la hora de continuar con el servicio en los distintos hospitales de la región, en los que «el personal fijo respondió muy bien para cubrir a los eventuales que se presentan hoy a la OPE». Tal y como explicó la delegada regional del sindicato Satse, Belén García, «hay hasta supervisoras cubriendo el servicio para que todo vaya bien».