Asturias sufre la mayor sangría demográfica desde la posguerra al perder 7.512 habitantes

Asturias sufre la mayor sangría demográfica desde la posguerra al perder 7.512 habitantes

El Sadei avanzó los datos provisionales sobre el movimiento natural de la población en 2018 y por primera vez se bajó de los 6.000 nacimientos al registrarse solo 5.785

MARCO MENÉNDEZ

Que Asturias sufre un grave problema demográfico no es un secreto para nadie, pero los datos provisionales dados a conocer ayer por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) sobre el movimiento natural de la población en la región durante 2018 han hecho saltar toda las alarmas, ya que se han superado varios hitos históricos. Así, por primera vez no se han alcanzado los 6.000 nacimientos, una cifra que se consideraba clave para paliar el descenso de la población. En concreto, el año pasado solo hubo 5.785 nacidos. Por su parte, el número de fallecidos es el segundo más alto de las estadísticas del Sadei, que se remontan a 1975, y se situaron en 13.297, solo superado por el año 2015, cuando se registraron 13.550 fallecimientos. Como resultado, una situación desoladora: el crecimiento vegetativo negativo más alto desde la posguerra, con una pérdida de 7.512 habitantes. Los de 2018 son unos datos que no se veían en la región desde la época de la posguerra, entre los años 1940 y 1945.

El informe 'Evolución de la población española en el siglo XX', editado por la Fundación BBVA, analiza la demografía asturiana desde 1990. Hay documentos que ya hablan de que en 1787 Asturias contaba con 343.000 habitantes y que en 1887 ya llegaban a 595.000. El Principado inició el siglo XX con 625.385 asturianos y las cifras no pararon de subir. Solo en el decenio comprendido entre 1930 y 1940 se registró un crecimiento muy pequeño, al pasar de 820.695 ciudadanos censados a 832.770. Ni que decir tiene que ese ligero aumento se debió a la guerra civil española, pero los demógrafos apuntan que la caída de la población en épocas de guerra no se debe tanto a los fallecidos que se registran como a los niños que dejan de nacer.

El mencionado informe señala que «el crecimiento vegetativo de la población asturiana, que había sido relativamente mayor que el español a principios de siglo, se deterioró en el quinquenio 1940-1945 por la caída de la natalidad, y entre 1995 y 2000, de forma espectacular, a causa de la falta de nacimientos y el envejecimiento de la población asturiana residente».

Tampoco parecen haber influido mucho históricamente en la situación demográfica asturiana los movimientos migratorios. El referido documento apunta que «en contra de lo que pueda creerse, la emigración al extranjero y al interior de España de la población asturiana no ha sido importante. En la primera parte del siglo XX la emigración asturiana al extranjero solo tuvo significación entre 1900 y 1910, con un saldo neto de 11.297 emigrantes. Entre 1980 y 1990 se fueron al extranjero 9.719 asturianos, pero entre 1990 y 2000 retornaron 8.479».

Otro dato de interés es que entre 1930 y 1940, «acaso por la guerra civil, emigraron a otras provincias españolas 17.422 asturianos», mientras que el mayor movimiento a otros territorios del país se dio entre 1960 y 1970, con 21.212 asturianos asentados en otras provincias. Por contra, «la inmigración extranjera al Principado de Asturias ha sido siempre reducida, salvo en el periodo 1990-2000, en el que se registraron 11.446 emigrantes extranjeros». Es decir, el futuro demográfico de la región depende prácticamente en su totalidad de la población residente.

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Como queda dicho, los datos de población del Principado fueron en constante crecimiento desde 1940, si bien es cierto que al principio de una forma más lenta. Las estadísticas indican, por ejemplo, que en 1975 se contabilizaron 17.439 nacimientos, 9.705 defunciones y un crecimiento vegetativo de 7.734 personas. Esos datos prácticamente se mantuvieron hasta 1979, cuando los números entre nacimientos y fallecimientos comenzaron a equipararse.

En 1980 se alcanzó el mayor número de población en la región, con un total de 1.128.756 personas, y así se llegó a 1985, cuando, con 10.628 nacimientos y 10.935 defunciones, Asturias entró por primera vez en un saldo vegetativo negativo de 307 personas. Y a partir de ahí, todo fue a peor.

Si en 1986 aún se superaban los 10.000 nacimientos en la región, en 1993 ya se bajó de los 7.000. Además, en 1989 se comenzó a sobrepasar las 11.000 muertes anuales. El crecimiento negativo aumentaba en esa época a un ritmo de mil ciudadanos menos cada cuatro años. Entre los años 2003 y 2012 los nacimientos volvieron a repuntar, llegando a alcanzar los 8.221 en 2008, pero las defunciones se mantenían constantemente cerca de las 13.000, aunque sin llegar a esa cifra. El saldo vegetativo se situaba en pérdidas anuales de 4.000 ó 5.000 ciudadanos. En 2013 los nacimientos volvieron a moverse en el rango de los seis miles y los fallecimientos ya se movieron en los trece miles.

3.925 matrimonios

Hasta llegar a 2018, cuando los datos provisionales del Sadei reflejan que frente a los 13.297 fallecidos solo se contrapusieron 5.785 nacimientos, lo que da un saldo vegetativo negativo de 7.512. Otro dato que apuntan las estadísticas es que el año pasado se contabilizaron 3.925 matrimonios, una cifra que devuelve a los asturianos a números de 2011.

El Sadei no interpreta estas cifras y en su avance de los datos se limita a reflejar que, «según los datos provisionales obtenidos a partir de la acumulación de la información mensual, el número de defunciones contabilizadas en Asturias en 2018 (13.297) fue superior al de nacimientos (5.785), lo que se traduce en una pérdida de población por causas vegetativas en dicho periodo de 7.512 habitantes. Por primera vez en la historia Asturias registra menos de 6.000 nacimientos en el año. Por otra parte, y también con cifras provisionales, fueron 3.925 los matrimonios celebrados en Asturias en el año».