El Principado quiere recortar casi un millón de viajes en coche al día reajustando las cercanías

Un tren de cercanías atraviesa una calle llena de vehículos y furgonetas. / E. C.
Un tren de cercanías atraviesa una calle llena de vehículos y furgonetas. / E. C.

Su idea de reducir trenes en los apeaderos menos usados desata la guerra entre los usuarios: UCE y SOS Tren la rechazan y Asturias al Tren la avala

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

El Principado se ha propuesto minimizar la presencia del coche en el área central y cree tener la solución. Consiste en dar una vuelta a la cartelera de cercanías. De un lado reduciría frecuencias en los 72 apeaderos donde los ferrocarriles recogen a menos de tres pasajeros diarios, para que los trenes puedan hacer menos altos en su ruta y abrevien el trayecto. Del otro plantea incrementar los servicios en las 25 estaciones con mayor demanda, para que nadie espere más de 20 minutos para coger un tren. El resultado, según los técnicos que han redactado la propuesta, sería notable. «El potencial de esta actuación asciende a 906.000 viajes diarios» que ahora se libran en coche particular y que serían susceptibles de trasvasar al transporte público.

Los datos figuran en el plan de movilidad del área central, ahora sometido a consulta pública para que la ciudadanía haga sus aportaciones. De las medidas que incluye, el reajuste de cercanías es la de mayor impacto en la guerra que el documento declara al coche. Ampliar la 'Y' con un tercer carril reservado en exclusiva para el autobús es la segunda, pero por sí sola no sería capaz de llevar al transporte público a los protagonistas de más de 608.790 viajes en coche.

Ejecutar una red de carriles-bici que permita pedalear entre todas las ciudades del área central (de Gijón a Lena, o de Mieres a Avilés, por ejemplo) le sigue en relevancia; los técnicos estiman que los conductores que cada día hacen 341.783 viajes en coche podrían dejarse seducir por esa alternativa. Ofrecer un servicio de taxis y microbuses en las zonas rurales que en vez de rutas programadas se muevan a petición de los usuarios es la cuarta idea en relevancia, con un potencial de 338.560 viajes en coche que podrían mitigar. En comparación, el proyecto de infraestructuras más caro que ahora se está avanzando, el metrotrén de Gijón, se queda en unos 234.198 de desplazamientos máximos captados, según el informe.

La idea de ajustar la cartelera de cercanías a la demanda ha desatado el enfrentamiento entre los colectivos que representan a los usuarios. La respalda Asturias al Tren, que en su momento abogaba por cerrar parte de los apeaderos de la zona rural. El plan propone una reducción de servicios para que el tren pase en ellos cada dos o tres horas, sin prescindir de ninguna parada. Es un punto medio con el que no transigen SOS Tren ni la Unión de Consumidores de España (UCE).

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La despoblación de fondo

«Esta medida solo agrava el declive de nuestra Asturias rural, ahondando en el despoblamiento y muerte de los pueblos», manifiestan en SOS Tren. El cambio tampoco reflotaría un ferrocarril que «acabaría de ahogarse con trenes directos», añaden. El colectivo rechaza «mirar los intereses de unos pocos núcleos dejando al margen a la Asturias rural».

«Estamos radicalmente en contra, es una propuesta engañosa», coincide Dacio Alonso, presidente de UCE. «No se puede vender que se lucha contra la despoblación y luego cerrar apeaderos», incide. «El área metropolitana es un camelo porque a la infraestructura determinante la están descapitalizando; todo lo que no sea hacer una inversión potentísima en Feve no conseguirá nada», asegura.

En Asturias al Tren oponen que el tren «debe ser para la mayoría dejar de estar 'secuestrado' por un tráfico cautivo que apenas aporta pasajeros». Su portavoz, Carlos García, entiende que la forma de recuperar viajeros es poner trenes semidirectos pero «no es posible con la selva irracional de apeaderos vacíos que pueblan la región y donde el tren se ve obligado a parar decenas de veces al día no es posible». El colectivo reclama al Principado que forme un grupo de trabajo para analizar los nuevos horarios.