La Audiencia concluye que certificar la muerte del 'preso resucitado' «tenía un fundamento médico sólido»

Gonzalo Montoya fue dado por muerto por un error en la cárcel de Asturias. /Mario Rojas
Gonzalo Montoya fue dado por muerto por un error en la cárcel de Asturias. / Mario Rojas

Admite el error pero entiende que los restos de drogas y la rigidez de Montoya avalaban el diagnóstico

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Dar por muerto a Gonzalo Montoya, el 'preso resucitado', y meterlo en una bolsa para su traslado hasta la sala de autopsias fue un error pero «tenía un fundamento médico sólido». Esa es la conclusión preliminar de la Fiscalía, que hacen suyas la magistrada-juez de instrucción y ahora la Audiencia Provincial para denegar las diligencias de investigación que solicitaba el abogado que representa al reo y que intenta probar que detrás de la historia hubo una negligencia médica.

El letrado, Ivan Cortina, había reclamado a la instructora que requiriera a Instituciones Penitenciarias para que le remitiera el expediente interno abierto tras dar por muerto erróneamente a su cliente en la mañana del 7 de enero de 2018. También quería que el Servicio de Asistencia Médica Urgente de Asturias (SAMU) identificara a los profesionales que atendieron al reo. Para despejar todas las dudas, el abogado proponía así mismo que el responsable del Instituto de Medicina Legal emitiera un informe detallando qué fue exactamente lo que se hizo con Gonzalo Montoya una vez llegó metido en una bolsa en un coche fúnebre para su autopsia. Al HUCA pretendía solicitarle un informe que explicara el tratamiento médico que recibió el interno una vez se evidenció que estaba vivo y requería atención sanitaria urgente. Por último Cortina planteaba que Instituciones Penitenciarias desvelara si había cambiado el protocolo que los médicos de las prisiones siguen para certificar una muerte, algo que efectivamente ha hecho, según desveló EL COMERCIO.

Todas estas diligencias de investigación las denegó la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Oviedo, y su parecer ha sido ratificado tanto por la Fiscalía como por la Audiencia Provincial. Para la Sala realizar estas averiguaciones «resultan en principio excesivas por su multiplicidad y complejidad». En su lugar ciñen la investigación a una analítica que determine los estupefacientes y fármacos que había consumido el reo antes de sufrir el evento. El letrado apeló argumentando que «nadie» había puesto en duda que en la celda en la que estaba solo Montoya hizo uso de pastillas y drogas, pero reclamaba ir más allá para precisar si la respuesta de los enfermeros y médicos que le asistieron fue negligente.

En su lugar, la Fiscalía y la Audiencia resaltan la importancia de los restos de pastillas y papel de planta que había en la celda. Considera que son elementos que apuntan a que «la muerte que de forma errónea se creía tenía un fundamento médico sólido, no sólo en la falta de constantes vitales sino además en el previo consumo de tóxicos».

El parecer expresado por la Sala reduce las posibilidades de perseguir penalmente la supuesta negligencia. La instructora de hecho dio por cerrada esta investigación, si bien el representante del reo lo tiene recurrido en apelación. También sigue abierta la vía iniciada para reclamar una indemnización a Instituciones Penitenciarias por el error cometido.

Cabe recordar que el protagonista de esta historia está internado en prisión como sospechoso de haber cometido un nuevo robo.

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