La Audiencia impide salir de permiso penitenciario a un acusado de violar a su hija en Asturias

La joven, con el auto que permitía salir a su padre. / ÁLEX PIÑA
La joven, con el auto que permitía salir a su padre. / ÁLEX PIÑA

Respalda la tesis del fiscal y de la víctima que desautorizaban la salida al entender «la gravedad de la condena impuesta» en 2010 al mierense

CHELO TUYAGIJÓN.

«Se rechaza el permiso de salida otorgado al penado Rafael Dorado González». La Sección número 3 de la Audiencia Provincial de Oviedo ha impedido que el citado reo, en la prisión asturiana desde el año 2010, salga de la cárcel para disfrutar de un permiso. De uno nuevo, porque el pasado mes de febrero sí logró salir de prisión 48 horas.

Fue durante un fin de semana en el que su hija no salió de casa. Pese a que tenía protección telemática, para evitar que su padre se saltara la prohibición de acercarse a menos de un kilómetro de ella, la joven optó por la reclusión. No quería encontrarse por la calle con el hombre que la maltrató y abusó sexualmente de ella desde los ocho años y que llegó a violarla a los 16.

Ahora, la joven asturiana, casada y madre de una niña, ha logrado que la Audiencia le dé la razón. «Aún le quedan ocho años de condena y quiero que la cumpla íntegra hasta el final», relató a EL COMERCIO. Contó ella su miedo a las «amenazas de muerte» sufridas, tras una condena que se convirtió en una brecha insalvable entre las dos partes de la familia. La paterna se posicionó al lado del condenado, «al que sigue protegiendo y dando la razón», lamenta.

Pero ni le protege ni le dio la razón la Audiencia Provincial. No lo hizo ya en 2010, cuando le condenó a quince años de prisión, 30.000 euros de indemnización a su hija y la prohibición de acercarse a ella a menos de un kilómetro. No creyó la versión del acusado que, tanto en la sala como a las puertas de los juzgados, ante los medios de comunicación, defendió su inocencia. A punto de cumplir 50 años, acusó a la joven de «caprichosa», «mentirosa» y explicó que la denuncia la había hecho «por celos de su hermano».

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Tanto la Fiscalía como los magistrados sí dieron veracidad al relato de una joven que hablaba de maltrato continuado a ella, a su madre e, incluso, a su abuela, así como de abusos sexuales desde los ocho años y violación a partir de los 16. También lo hizo su familia materna, sus amigos y las profesionales del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Maltrato (Cavasym), donde recibió tanto tratamiento psicológico como apoyo jurídico.

«Espero que sirva a otras»

Con el auto de la Audiencia en la mano, la joven se siente ahora «aliviada», porque considera que «no es justo que tenga permisos», sobre todo cuando no hay pruebas de que haya reconocido lo sucedido ni realizado propósito de enmienda. Espera que la decisión de la Audiencia Provincial sirva también «para otras mujeres en mi misma situación. Que peleen, que recurran las peticiones de permiso de sus violadores. Las condenas deben cumplirse de forma íntegra», asegura.