Adrián Barbón anuncia una Ley de Ciencia y pide más inversión privada para la investigación

El rector, Santiago García Granda, flanqueado por el presidente del Principado, Adrián Barbón, y Ladislao de Arriba Azcona, presidente saliente del Consejo Social. / ÁLEX PIÑA

El presidente del Principado propone un «pacto por el talento» para situar la región «en la primera línea del avance científico»

LAURA MAYORDOMOOVIEDO.

La nueva Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad que dirige Borja Sánchez tiene entre manos el que será, a juicio del presidente regional, «uno de los desafíos de la legislatura». Adrián Barbón, aprovechó ayer la que fue su primera intervención en una apertura del curso académico para anunciar una Ley de Ciencia que tendrá como objetivo «consolidar un marco homogéneo, eficiente y estable que ayude a superar las barreras a la trasferencia de conocimiento que aún persisten». El nuevo marco legal «se consensuará con todos los actores» y tratará de favorecer la participación de los investigadores en empresas emergentes con base tecnológica o evitar «años en blanco en el Plan de Ciencia». Esta ley pretende ser además el instrumento que propicie la «necesaria» colaboración entre la iniciativa pública y privada para incrementar las partidas destinadas a la investigación, el desarrollo y la innovación. Porque, reconoció Barbón, su compromiso de ir incrementado de forma progresiva el presupuesto en I+D+i hasta alcanzar el 2% del PIB regional «no será suficiente». Será preciso, dijo, un mayor compromiso del sector empresarial. «Necesitamos más inversión privada y, al tiempo, una relación permeable, propiciar la ósmosis entre investigación y empresa. Asumamos que destinar dinero a la ciencia no es un lujo, sino una inversión de futuro, clave para nuestra economía y nuestro bienestar».

Es uno de los objetivos del Ejecutivo regional situar al Principado «a la vanguardia del conocimiento, en la primera línea del avance científico». Una tarea que pretende acometer de la mano de la Universidad de Oviedo y -remarcó, en una nueva invitación al sector empresarial-, «con las puertas francas» a la iniciativa privada. «Llamémosle pacto por el talento o como queramos, pero trabajemos juntos», animó.

Empleabilidad

«El rector se limitó a dar datos de la memoria, adolece de proyectos», opina Villaverde

Citó en concreto los cambios que en el actual mercado laboral conllevará la implantación de la tecnología 5G. Y subrayó: «Aspiramos a que la Universidad de Oviedo lidere el acceso de nuestros jóvenes a los nuevos empleos que vendrán de la mano de ese salto tecnológico». La empleabilidad de los egresados es, por otra parte, una de las prioridades del rector. Antes de dar por inaugurado el curso, Santiago García Granda reconocía en los pasillos del Edificio Histórico su intención de incrementar esfuerzos para conseguir que quienes concluyen sus estudios en la Universidad de Oviedo «se integren en el tejido empresarial y, en la medida de lo posible, se queden en Asturias».

Lo decía tras referirse a la «gran expectativa» con la que la institución recibe al nuevo Gobierno regional. Y tras aplaudir la creación de la nueva consejería de Ciencia, Investigación y Universidad -en la que, reconoció, «tenemos puestas muchas ilusiones»- y la intención del Ejecutivo de destinar un 2% del PIB a la I+D+i. Dos aspectos «que nos hacen soñar. Ahora, a ver qué nos encontramos cuando llegue la realidad», se sinceró ante los periodistas.

Precisamente el incremento de la inversión en investigación fue una de las muchas reivindicaciones que el rector le planteó al presidente autonómico durante su intervención. Esa y la necesidad de establecer «una interlocución fluida» entre ambas instituciones, la «simplificación» de los procedimientos administrativos y que la Universidad juegue en los próximos años un papel activo «en la definición y puesta en marcha de las estrategias gubernamentales» en todo aquello que tenga que ver con la actividad académica.

Medidas urgentes en materia de becas, tasas, prácticas externas y para la captación y retención del talento fueron algunas de las mejoras que planteó pensando en los alumnos. Y con los profesores en mente, exigió la eliminación de la tasa de reposición y una financiación «adecuada» para avanzar en la estabilización y promoción de las plantillas».

Larga lista de peticiones

En esa larga lista de peticiones entremezcló las propias, cuya ejecución está en manos del Gobierno regional, y las que comparte con el resto de colegas que integran la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y que exceden las competencias autonómicas. Lo hizo, pese a todo, en la confianza de que el Principado «sea una comunidad avanzada en la defensa de los objetivos y los intereses de la Universidad, en el convencimiento de que son los del futuro de Asturias».

Adrián Barbón, que cerró el acto celebrado en la biblioteca del Edificio Histórico -con la presencia de 155 revestidos, los alcaldes de Oviedo y Avilés y los concejales de Educación de Gijón y Mieres, los portavoces de los distintos grupos políticos con representación en la Junta General y el rector de la Universidad de León, Juan Francisco García Marín- prometió «una política de colaboración continua y leal» con la institución asturiana. Asegurar la estabilidad financiera de la Universidad de Oviedo y seguir favoreciendo el acceso de los alumnos a los estudios universitarios fueron otros de los objetivos que citó, sin avanzar no obstante qué medidas pretende ejecutar su Gobierno en este sentido.

También se comprometió Adrián Barbón a «respetar» la autonomía universitaria. A no caer en el error de otros de «manosearla». No se refirió en concreto a ninguna carrera, pero sí dejó claro que, en lo que a la implantación de nuevas titulaciones se refiere, el Principado «confía en que la Universidad planteará siempre propuestas meditadas, consensuadas y técnica y financieramente viables. A partir de ese momento, no antes, la palabra le corresponderá al Ejecutivo».

Será precisamente en unos días cuando el rectorado dé a conocer la propuesta del nuevo plan de titulaciones para los próximos cinco años, que incluirá «más de veinte nuevos grados, másteres y doctorados», detalló el rector.

Su discurso fue seguido con especial atención por el hasta ahora único miembro de la comunidad académica que ha dado un paso al frente para anunciar que concurrirá a las elecciones al rectorado del próximo año. El catedrático de Derecho Constitucional Ignacio Villaverde se mostró crítico con la que consideró una «escasa» concreción de los planes del actual rector para el que será su último año de mandato. «En lugar de una intervención potente para hablar del futuro, se ha limitado a repetir datos de la memoria del curso pasado», le reprochó.

4.200 alumnos nuevos

21.141 alumnos contaba el curso pasado la institución académica, cifras globales que este año -a falta de cerrar definitivamente los plazos de matriculación- podrían experimentar un ligero retroceso. En lo que respecta a estudiantes de nuevo acceso, las previsiones apuntan a entre 4.200 y 4.300, número que «visto el problema demográfico de esta región no es una mala noticia», consideró el rector. Hoy volverán a poblar las aulas de los campus universitarios.

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