El Papa hace beatos a nueve seminaristas asturianos asesinados

El Papa hace beatos a nueve seminaristas asturianos asesinados
Fotomontaje en el que aparecen las caras de los nueve beatos.

El mayor tenía 25 años y el más joven 18 y murieron entre 1934 y 1937 en Asturias. El Pontífice acaba de autorizar la publicación de los decretos de martirio

REDACCIÓN

El más joven tenía 18 años; el mayor, 25. Y todos ellos murieron entre 1934 y 1937 en Asturias. Eran seminaristas y su fe les llevó a morir asesinados. Este miércoles el Papa Francisco, en la audiencia concedida al Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Becciu, autorizó a dicha entidad a publicar los Decretos de Martirio de los Siervos de Dios Ángel Cuartas Cristóbal y ocho compañeros, todos ellos estudiantes en el Seminario de Oviedo.

El Arzobispado de Oviedo anunciaba ayer la noticia llegada del Vaticano y recordaba las vidas, innecesaria e insultantemente cortas, de los recordados seminaristas. Uno de ellos es Ángel Cuartas Cristóbal, nacido en 1910 en una familia humilde de Lastres y que se incorporó al Seminario de Oviedo en 1923. Era subdiácono y estaba en quinto año de Teología cuando, con solo 24 años, fue fusilado el 7 de octubre de 1934.

Gonzalo Zurro Fanjul, nacido en 1912 en Avilés, es el segundo de esta lista. De la Villa del Adelantado tomó rumbo a Figaredo, en Mieres, donde su padre entró a trabajar en la mina. Fue en el año 1925 cuando la vocación le llevó al Seminario. Decían de él que poseía grandes dotes intelectuales y era amante de las misiones. Estudiaba segundo de Teología y fue el primero en morir, el 7 de octubre de 1934. Tenía 21 años.

José María Fernández Martínez había nacido en 1915 en Muñón Cimero, en Pola de Lena. La fe le venía de familia: tanto su abuelo como su padre fueron sacristanes. Corría el año 1927 cuando entró en el Seminario. Lo fusilaron el 7 de octubre de 1934, con solo 19 años, y cuando era uno de los estudiantes de primero de Teología.

El mayor de once hermanos de Luanco era Sixto Alonso Hevia, que llegó al mundo en 1916 e ingresó en el Seminario trece años después. Iba por tercero de Filosofía cuando comenzó la guerra civil. Fue apresado, movilizado y enviado al frente en el Puerto de Ventaniella, entre Ponga y León, y allí, el 27 de mayo de 1937 fue degollado mientras clamaba a Dios. Tenía 21 años.

El siguiente en esta macabro listado es Manuel Olay Colunga, nacido en 1911 en Noreña, que con 15 años llegó al Seminario ovetense. Apresado durante la contienda, estuvo en Gijón y posteriormente lo llevaron a fortificar en San Esteban de las Cruces. Era subdiácono e iba a cursar quinto de Teología, pero su carrera quedó truncada con solo 25 años. Le dispararon a distancia en Villafría (San Lázaro) el 22 de septiembre de 1936.

Luis Prado García había nacido en 1914 en San Martín de Laspra, hoy Piedras Blancas. Fue sacristán de la parroquia y entró en el Seminario en el año 1930. Durante la guerra, encontró escondite con unos familiares en Avilés, pero fue descubierto y llevado a Gijón. Allí, con 21 años, un 4 de septiembre de 1936 le pegaron once tiros, mientras gritaba: ¡Viva Cristo!

Juan José Castañón Fernández era natural de Moreda de Aller, donde llegó al mundo en 1916. En el Colegio de La Salle en Caborana donde estudio. Custodio Álvarez, sacerdote de la zona, alimentó y estimuló su vocación y en 1928 ingresó en el Seminario. Cursaba tercero de Filosofía. Lo ejecutaron el 7 de octubre de 1934 con 18 años.

Jesús Prieto López nació en 1912 en La Roda (Tapia de Casariego) en el seno de una familia campesina que tuvo once hijos. En 1925 llegó al Seminario. Era un chaval trabajador a quien el párroco pagaba los estudios. En las vacaciones trabajaba en casa y daba catecismo a los niños. Alumno de tercero de Teología, fue ejecutado el 7 de octubre de 1934 con 22 años.

Mariano Suárez Fernández, nacido en 1910 en El Entrego, hijo de un capataz de minas, entró en el Seminario en 1924. LLegó a cursar cuarto de Teología. Lo mataron el 7 de octubre de 1934 con 23 años.

A los asturianos, se une la causa de martirio del médico catalán Mariano Mullerat Soldevila, asesinado en 1936.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos