Bellezas del siglo pasado que recorren Asturias

Los primeros participantes del XII Rallye Pre-68 Murua, en Castropol, antes de arrancar los motores y salir a la carretera./DANIEL MORA
Los primeros participantes del XII Rallye Pre-68 Murua, en Castropol, antes de arrancar los motores y salir a la carretera. / DANIEL MORA

El XII Rallye Pre-68 Murua partió desde Castropol con destino Tineo y hoy llegará a Covadonga, tras visitar los participantes el Museo de la Minería

JESSICA M. PUGA

Hubo un tiempo en el que era difícil tener delante dos coches iguales. Las marcas buscaban diferenciarse, lograr el imposible con cada modelo y establecer símbolos propios, casi únicos, y fácilmente reconocibles. Los coches antiguos son cada vez más clásicos, por lo que verlos cruzando una carretera se convierte en todo un espectáculo que no deja indiferente a nadie. Más aún si los vehículos van en perfecta formación. Una quincena de ellos arrancaron su participación en el XII Rallye Pre-68 Murua desde Castropol en la tarde de ayer. Al hacerlo, disfrutaron tanto los propios pilotos y acompañantes como cuantos les vieron atravesar el occidente asturiano. Muchos se apresuraban a sacar el móvil para inmortalizar el momento con una fotografía.

Hay carreras en las que lo importante no es llegar el primero, sino disfrutar de la experiencia. La prueba de ayer fue ejemplo de ello. No era cronometrada, tan solo había un par de puntos de control para asegurar que todos los corredores seguían el recorrido marcado. Tras salir del Complejo Peñamar de Castropol, los autos pusieron rumbo a Vegadeo para seguir en dirección a los Oscos. La ruta continuó por Pola de Allande y finalizó, 170 kilómetros después, en Tineo, en concreto en el Palacio de Meras, donde los participantes llegaron a última hora de la tarde e hicieron noche.

La parrilla de salida era un hervidero de emoción y ganas. Los participantes, en su mayoría viejos conocidos de este tipo de competiciones, llegaron a la localidad del Eo procedentes de Oporto, Vigo, La Coruña, Madrid, Salamanca y varias localidades del Principado, principalmente de Avilés. Todos tenían sus autos listos poco antes de las cuatro de la tarde. A esa hora estaba fijada la salida y con puntualidad británica salió el primer participante. El siguiente lo hizo, exactamente, un minuto después, y así sucesivamente hasta completar la lista.

«Una vez dijo un hombre que estos coches son para llegar, no para correr», apuntaba antes de salir hacia el primer punto de control Cristóbal Figaredo, organizador de la carrera, que cuenta con el patrocinio de Murua y Galp La Fresneda. Lo dice a pesar de que los coches participantes, la mayoría fechados en las décadas 50 y 60 del siglo pasado, alcanzan los 120 kilómetros por hora. «Hay que tener en cuenta que cuando estos vehículos estaban en funcionamiento, las carreteras no estaban en las condiciones de ahora. Entonces era muy complicado alcanzar tales números», matiza.

Estos coches no se tienen para llegar rápido, sino por tener algo único, diferente a lo corriente. «Los coches de ahora no me ilusionan como los clásicos porque no tienen personalidad. Las marcas siguen una misma tendencia y apenas hay diferenciación», explica el avilesino Fermín García, poseedor de cinco modelos clásicos. Un Renault Ondine es el que tenía aparcado ayer en Castropol. Este, del año 1966, lo compró él, pero uno de los que dejó en casa, también datado en los 60, fue propiedad de su abuelo.

El mantenimiento de estos coches, aunque no lo parezca, «es relativamente sencillo», coincidían en señalar los participantes del XII Rallye Pre-68 Murua. El principal problema que tienen a la hora de ponerlos a punto es encontrar al mecánico que sepa hacerlo. «Ahora es todo muy mecánico, mientras que antes funcionaban más la intuición y los métodos artesanales», señala García.

Tener un coche de estos es casi una forma de vida. Cuando Julio García era pequeño, pasaba los verano en Inglaterra, donde veía un MG Midget que le encantaba. «En 2002 fui por él, me lo traje en ferry hasta Santander y de ahí a Avilés», explica su actual dueño. Su particularidad está, como coche con denominación de origen inglesa que es, en que el volante está a la derecha. «Es algo complicado a la hora de adelantar, pero a todo te acostumbras», cuenta. También apunta que una de las tendencias que más fuerza está cobrando entre quienes conducen coches clásicos es convertirlos en históricos. Son los que llevan una 'H' al principio de su matrícula. Para poder hacerlo, el vehículo debe haber cumplido los 30 años y obtenido un informe satisfactorio de un ingeniero para que el Principado lo homologue. Una vez logrado todo, podrán pasar la revisión cada cinco años en lugar de anualmente, entre otras ventajas.

Los coches clásicos son auténticas joyas. Un total de 23 se reunirán hoy en Tineo para participar, ya sí, en la prueba cronometrada del XII Rallye Pre-68 Murua. La misma que les llevará a Belmonte, Teverga, Pola de Lena, Cabañaquinta y Covadonga tras visitar el Museo de la Minería de El Entrego. En Covadonga harán noche y se reunirán con el abad el domingo para dar la bendición a los coches. Habrá ganadores, pero nadie se llevará el gran premio de plata. La condición es ganar tres veces consecutivas o cinco alternas y nadie reúne este año las condiciones. Otro aliciente para el próximo.

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