Bajo cero en un piso de protección

Abba, con su hijo de 24 días, aprovecha los rayos del sol que entran por la ventana para calentarse. /JUAN CARLOS ROMÁN
Abba, con su hijo de 24 días, aprovecha los rayos del sol que entran por la ventana para calentarse. / JUAN CARLOS ROMÁN

Dos hermanas saharauis, que llegaron como refugiadas, pasan la ola de frío en una vivienda del Principado en Caso. Un problema burocrático les impide instalar el gas y sus ingresos, recurrir a la electricidad

JOSÉ LUIS RUIZ GIJÓN.

Tiene 24 días y aún no sabe lo que es el calor de un hogar. Literal. Porque desde que nació este pequeño, hijo de una refugiada saharaui, vive en un piso de Caso sin calefacción ni agua caliente en plena ola de frío. Ayer, la localidad registró temperaturas bajo cero, y la única manera que su madre encontró de calentarle fue con capas de ropa y aprovechando los tibios rayos de sol que a mediodía traspasaban la ventana del salón. Amma y Abba, la madre del pequeño, son dos hermanas y refugiadas saharauis que llegaron a Asturias el pasado agosto de la mano de una ONG y se instalaron inicialmente en Langreo, con dos niños pequeños. Después Viviendas del Principado (Vipasa) les concedió un piso en Caso, aunque lo que parecía una solución se tornó en problema. Les dieron de alta la luz y el agua pero no el gas, un certificado que no aparece tiene la culpa de su actual situación.

La asociación pro inmigrante Intervalo y el Ayuntamiento de Caso han «tocado todas las puertas» para ayudarles. La edil casina responsable de Servicios Sociales, Pili Ruiz, explica que «para que nos den de alta el gas nos piden un certificado que en Vipasa aseguran que no tienen. Hemos ido a Industria, a Oviedo, pero no terminan de dárnoslo y el instalador no engancha el gas».

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Así que tampoco tienen agua caliente con la que asearse: «Nos lavamos con cazuelas de agua que calentamos en la cocina, pero nos gustaría poder darnos una ducha y sobre todo no pasar frío».

Sin calefacción han pasado estos días también en el colegio público Rey Aurelio, en Sotrondio y en la escuela de 0 a 3 años. En este caso el problema radicaba en que no llegó el gasóleo para la calefacción y cuando los padres fueron a dejar a los niños y se percataron de las bajas temperaturas de las aulas, algunos se los volvieron a llevar a casa. «Para estar aquí con el abrigo están mejor en casa», explica Lorena González.

Desde el Consistorio explican que «habían llamado al camión en diciembre pero aún no había pasado por el centro». Otra de las explicaciones apuntaba a que había caducado la orden de pedido, de cualquier manera cuando el personal municipal llegó al centro el martes, el depósito estaba al 5 %, lo que no duró más que ese día. Finalmente sobre las tres de la tarde del jueves llegó el camión con el combustible y confían en que hoy puedan dar clase con normalidad.

Son muchos los asturianos que estos días empiezan a padecer las vicisitudes del empeoraminto del clima. Conscientes de ello, para combatir el frío, en Avilés, desde hace cinco años un grupo de voluntarias teje gorros y bufandas para ayudar a las personas sin recursos. Las prendas se donan una vez confeccionadas a organizaciones como la asociación Galbán, Cáritas, Cruz Roja o el albergue municipal de transeúntes.

Al frente de esta iniciativa se encuentra Pilar Menéndez, que desde su tienda en Avilés enseña a todas las personas que se acerquen a tejer una bufanda, unos guantes o un cuello de lana «no importa que no sepan, yo les enseño. Lo más importante es el material, tiene que ser lana para que abrigue, no merece la pena hacerlas con fibras sintéticas porque no quitan el frío», aseguró. Pilar ha dado a conocer su iniciativa por las redes sociales y espera que sean muchas más las personas que se sumen ya que «hacen falta todas las manos posibles».

Hielo y poca nieve

Con una buena bufanda y unos guantes es recomendable ataviarse si uno se acerca a Pajares a ver la fina capa de nieve que cayó ayer y que apenas cuajó, pero que a algunos les resultó suficiente para desempolvar los equís.

Al oriente también llegó la nieve, aunque solo en los puntos más elevados, como los Picos de Europa. Además, en algunos de los enclaves más emblemáticos de la comarca la circulación de vehículos estuvo complicada. Fue el caso de la carretera de los Lagos de Covadonga, en la que pasado el mediodía se hacía casi imposible acercarse a menos de dos kilómetros del lago Enol. «Un poco más arriba de la majada de Gumartini había placas de hielo en la calzada y nos dimos la vuelta por precaución», relató una de las personas que tuvo que ser ayudada por la Sección de Rescate e Intervención de Montaña (Sereim) de la Guardia Civil de Cangas de Onís. En Ponga, por otro lado, registraron problemas con la cobertura de teléfono, «estuvimos varias horas sin línea como cada vez que viene mal tiempo, si no es el móvil es el fijo, internet o la televisión», apuntó la alcaldesa, Marta Alonso.

Ante este panorama, la Aemet ctivó la alerta amarilla por heladas en la cordillera, donde se esperan temperaturas de -6 grados. Por contra Coaña, El Franco, Navia, Tapia de Casariego y Valdés se encuentran en situción de riesgo por incendio. Otros 20 concejos presentan un riesgo moderado mientras en el resto de la región será bajo.

 

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