Mal año para el campo asturiano

Mal año para el campo asturiano
Leche. El sector advierte de un descenso importante de la producción y de unos precios que «están por los suelos». La esperanza la tienen puesta en la identificación del origen.

La lluvia mermó la floración de muchos cultivos y hace prever una producción menor de frutas, verduras y hortalizas

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Lo que es bueno para unos, es malo para otros. Las abundantes lluvias de la pasada primavera y de los meses de junio y julio parecía que solucionarían los problemas de sequía y que supondría un importante espaldarazo para el campo asturiano, pero parece que ha sido todo lo contrario. Ese exceso de lluvias retrasó la floración de la gran mayoría de especies y la humedad contribuyó a la aparición de plagas y enfermedades que atacaron a frutas y hortalizas por igual. El resultado es una merma, en algunos casos, de hasta el 40% de la producción y que muchos pequeños productores solo hayan conseguido asegurar su autoconsumo.

Los casos más llamativos son los de la manzana, afectada además por la vecería (este año 'no toca' una buena cosecha), así como la miel, con una producción «catastrófica»; la patata, que «dejó de crecer»; el arándano, con una cosecha muy retrasada e, incluso, la leche, con una importante disminución de la producción y unos precios muy bajos.

La producción de pequeños frutos en la región ha descendido hasta el 40%

Fernando Marrón (Usaga) explica que «a nivel nacional hay problemas de sequía, pero en Asturias los hay de exceso de humedad». La producción de manzana y miel ya se sabe que será escasa, pero advierte sobre la faba: «La cosecha está madurando. Si vuelve a haber humedad, se manchará y no servirá. La faba es muy delicada». Lo mismo piensa Mercedes Cruzado (Coag), que explica que «al recogerla tiene que haber sol, porque, de lo contrario, se mancha y se pudre».

Pero Cruzado palpó más problemas, como que «por la cantidad de humedad que hay aparecen epidemias. La patata dejó de crecer, al igual que el tomate. No hubo prácticamente cosecha y lo que hay es para autoconsumo».

Otro producto importante en Asturias, como es el maíz, está teniendo un comportamiento variable según la zona del Principado que se aborde. «Hay zonas en las que está muy mal, la planta no creció. El grano se secó antes de crecer la panoya. Pero en la costa está bastante bien. En general, la agricultura asturiana va a tener un año muy malo».

Identificación del origen

Fernando Marrón cree que uno de los problemas es que los agricultores de la región «no estamos organizados», por lo que reclama que la Administración regional abandere iniciativas comunes contra todos estos problemas. En uno de ellos atisba un rayo de esperanza. Se trata de la leche y que, en su opinión, «con los precios por los suelos y la producción disminuyendo, tenemos que intentar diferenciarnos y concienciar al consumidor». El caso es que las autoridades comunitarias aprobaron recientemente una normativa para que se indique el origen de la leche, con lo que «el producto estará identificado y el consumidor podrá elegir, saber que es de Asturias. De esa forma, podremos tirar de la producción local. Francia es un país excedentario de leche y hace tiempo que identifica sus productos, pero en España no se podía hacer».

Otro sector que en los últimos años estaba en clara pujanza en Asturias es el de los pequeños frutos. Fernando García Bernardo es el presidente de la Asociación Asturiana de Productores de Pequeños Frutos, quien asegura que han sufrido «una disminución importante de la producción, salvo en alguna finca concreta». La causa, de momento, «es un misterio», ya que las condiciones meteorológicas del pasado invierno no fueron malas, «hubo las horas de frío que se necesitaban».

Lo que sí constató es que las lluvias de primavera «retrasaron la cosecha. ¿Todo esto se debe al agua, a la temperatura? No lo sabemos, pero la producción se redujo en torno al 40%». Lo que sí parece claro es que las lluvias hicieron que no hubiera suficiente floración y «generaron enfermedades, como los hongos, sobre todo en las variedades de arándanos más sensibles. El agua es buena, pero en sus términos justos. En esta ocasión, estuvo mes y medio seguido lloviendo y fue demasiado», apunta García Bernardo.

Los agricultores asturianos están alerta ante las condiciones meteorológicas de las próximas semanas pues podrían suponer la salvación de algunas producciones vitales para la rentabilidad de sus explotaciones.

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