Carlos Osoro: «Franco es un bautizado y debo acogerlo donde pida la familia»

Carlos Osoro: «Franco es un bautizado y debo acogerlo donde pida la familia»
El arzobispo cardenal de Madrid, Carlos Osoro, a su llegada al Real Sitio de Covadonga. / NEL ACEBAL

El cardenal arzobispo de Madrid desea «que este tema se resuelva y sea una cuestión de perdón y reconciliación. Es esencial para la convivencia de todos los españoles»

EUGENIA GARCÍA COVADONGA.

Hace diez años que se fue de Asturias y desde entonces, a pesar de que durante el tiempo que fue arzobispo de Oviedo acudía al Real Sitio una vez por semana a rezar el rosario por la diócesis «a veces a horas intempestivas», solo había regresado en una ocasión. Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid, volvió ayer al Santuario de Covadonga para participar en la Novena. Será la única celebración del centenario de la coronación de la Virgen en la que tomará parte, dada su «complicada» agenda.

Un día a día en el que, como arzobispo de Madrid, no le es ajena la cuestión de la exhumación de los restos de Francisco Franco de la basílica del Valle de los Caídos. Preguntado por ello, el cardenal reiteró su postura, que entiende es dialogante, «ya manifestada en la prensa». Sobre el posible traslado de los restos del dictador a la catedral de la Almudena, Osoro aseguró: «Siempre he dicho que haré lo que diga la familia». Franco, argumentó quien fuera arzobispo de Oviedo, «es un bautizado, un cristiano, y tengo la obligación de acogerlo donde digan ellos», su familia. «Naturalmente, deseo que este tema se resuelva y que sea una cuestión de reconciliación. Y la reconciliación solo viene cuando hay perdón entre todos. Creo que es un tema esencial para todos nosotros, para la convivencia de todos los españoles. En Covadonga se aprende mucho esto», trató de zanjar.

Osoro impregnó la plegaria del primer día de la Novena, que marca el inicio de la cuenta atrás para la celebración del Día de Asturias, de referencias a la «cultura del encuentro». Acompañado por el coro de la Escolanía, habló sobre 'María, reina de los apóstoles', a quien el arzobispo trasladó su agradecimiento por «enseñarnos a derribar muros, a crear puentes que nos unan los unos a los otros, a no hacer una tierra donde unos descartemos a los otros».

Asimismo, realizó tres peticiones, tres contenidos «sin los cuales no hay encuentro, sino distanciamiento. «Ayúdanos a cuidar la vida de todos los hombres» pidió en primer lugar, al tiempo que animó a los fieles a recordar al Papa Francisco, «que ha devuelto la esperanza a este credo donde tantos hombres y mujeres que estaban mirando para otro sitio han vuelto a mirar a la Iglesia, algo que no nos puede molestar sino que debe hacernos felices». Instó a los miles de creyentes que le escuchaban desde los bancos de la iglesia y desde las carpas instaladas en los aledaños a «cuidar a niños y ancianos», porque «un pueblo que los cuida atiende a todos, en el inicio y el final de la vida, son fuerza y sabiduría». «Qué tradición más hermosa salir aquí, en Asturias, a pedirle a la Santina que nos cuide y nos enseñe a cuidarnos», señaló.

También imploró a la Virgen a «hacernos el regalo de su mirada de madre que abre alma, que quita cerrojos; esa mirada de amor, de conquista del corazón». Todo ello «para vernos de otra manera, no como enemigos sino como hermanos». Esto, dijo, «lo necesitamos en estos momentos de la historia». «Corazones que creen y organicen el encuentro entre los hombres, y no que creen división, ruptura y enfrentamiento». Por último, rogó «porque veamos a Jesús en cada ser humano».

Tras el tradicional acompañamiento de la imagen de la Santina hasta la cueva, cientos de personas se acercaron a saludar a Osoro como si de un viejo conocido se tratase. «Estoy emocionado, de verdad, tanto porque para mí este sitio tiene mucha importancia como por el cariño de la gente», manifestó.

 

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