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«El carnaval es un escenario en el que todos los actores son iguales»

José Ángel del Río, Sardino Mayor emérito de la Cofradía de la Sardina Arenque de Llaranes. /  OMAR ANTUÑA
José Ángel del Río, Sardino Mayor emérito de la Cofradía de la Sardina Arenque de Llaranes. / OMAR ANTUÑA

En 1982, Del Río lidera al grupo de empedernidos carnavaleros que inician la reconquista de las fiestas con el episodio de la sardina enjaulada Fundador de la Cofradía de la Sardina Arenque, José Ángel del Río es una institución del antroxu

EVA FANJUL

Con el fin de la dictadura franquista y la transición democrática, el carnaval fue resurgiendo en Llaranes. Algunos vecinos del poblado siderúrgico comenzaron a salir a la calle disfrazados y dispuestos a recuperar el espíritu burlón y divertido de esta fiesta. Entre aquellos osados estaba José Ángel del Río Gondel. Sus bromas y disfraces de antroxu fueron poco apoco sumando adeptos, hasta la constitución de la Cofradía de la Sardina Arenque, toda una institución en Llaranes que desde entonces ha mantenido vivo el espíritu de Don Carnal.

-¿De dónde le vino a usted esta pasión por el carnaval?

-Yo creo que de mi tía abuela Carmen, que era una apasionada del carnaval y cada febrero estaba siempre contándome una y mil historias de cuando ella era joven y se disfrazaba e iba a los bailes de carnaval en Gijón, de cómo eran las carrozas... Vamos que me volvió 'carnavaldependiente' total.

-¿Y cuándo se volvió activista?

-En los años ochenta, cuando ya no estaba prohibido, unos amigos empezamos a gastar bromas disfrazados. Un día, en 1982, estábamos recordando historias del carnaval en un bar de Llaranes en el que tenían canarios y se nos ocurrió hacer una broma con una jaula y una sardina arenque. La dueña del bar nos dejó la jaula, pusimos la sardina en el balancín y pedimos a la dueña que cuando preguntase la gente dijese que no sabía nada. Así que todo el mundo preguntando qué era aquello y qué hacía la sardina allí dentro y venga a comentar, hasta que se acabó el carnaval y entonces quitamos la jaula y pusimos un letrero que ponía: «Estúpidos, que ya pasó el carnaval y no os enterasteis, ¿no visteis que el jilguero estaba disfrazado de sardina?».

-¿Cómo reaccionó la gente?

-Fue un cachondeo tremendo y a partir de ahí ya pasamos a mayores. Pero costó, porque al principio había gente que se avergonzaba y salía de Llaranes vestido normal, con el disfraz metido en una bolsa, y se cambiaba cuando llegaba a Avilés.Pero poco a poco se fueron sumando más que se disfrazaban y pasamos en pocos años de ser una docena a tener que flotar autobuses para llevar a los chiquillos disfrazados hasta Avilés.

-¿De qué se disfrazaba entonces?

-Bueno, yo a lo antiguo y a lo vasto, con cualquier cosa, de 'muyerona' muy pintado e improvisado sobre la marcha. En 1984 fui de viuda desconsolada con una furgoneta que llevaba un paisano muerto en una caja fúnebre al que le salían las piernas por arriba, y salimos un domingo de Llaranes Viejo así, de Casa Ramón, doce personas llorando como plañideras. Al final del carnaval ya éramos cuarenta. En aquel momento era lo necesario, romper con lo establecido y desdramatizar. Fue algo que nació de una improvisación y que arraigó rápido en Llaranes.

-¿Y de ahí salió la Cofradía?

-En 1987 ya se constituyó como organización con el objetivo fundamental de ser base permanente del carnaval. De hecho hacíamos participar a los colegios, organizábamos desde noviembre talleres para hacer disfraces, para fomentar la fiesta de comadres, vamos una escuela del carnaval. Y ya en 1990 empezamos a entregar las Sardinas por méritos carnavaleros. Los primeros fueron al grupo Faragaya y a la Asociación de Vecinos de Miranda y así hasta hoy.

-Sardino Mayor de la cofradía hasta hace poco, ahora ejerce de emérito.

-Sí, en la cofradía como en el carnaval todos somos iguales. Los llamados Sardinos Mayores fuimos los fundadores, pero lo de emérito engaña porque al final sigues metido en todos los fregados (risas). El carnaval es algo necesario, un espectáculo en el que todos somos actores y espectadores a un tiempo, es importante que todos participen.