La Audiencia rechaza excarcelar a Riopedre porque sus dolencias «no son muy graves ni incurables»

José Luis Iglesias Riopedre, saliendo de la Audiencia Provincial. /Alex Piña
José Luis Iglesias Riopedre, saliendo de la Audiencia Provincial. / Alex Piña

Los magistrados ven poco probable que el exconsejero logre que el Gobierno le indulte

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZ

A José Luis Iglesias Riopedre, el exconsejero de Educación que ingresó en la cárcel de Asturias para cumplir una condena de cinco años y dos meses, se le acaban las opciones. Su abogada había solicitado la excarcelación en atención a su precario estado de salud o, al menos, hasta que el Gobierno de la nación resuelva su petición de indulto. La Fiscalía mostró su oposición a ambas súplicas y ahora la Audiencia Provincial acaba de rechazar las mismas. «No precede la suspensión de la ejecución de la pena de prisión», establece en un auto comunicado hoy.

La solicitud del exconsejero, que tiene 79 años, se fundaba sobre todo en el artículo 80.4 del Código Penal que permite suspender la orden de prisión si el penado sufre «una enfermedad muy grave con padecimientos incurables». Para acreditar la situación presentó dos informes médicos que han sido examinados por la Audiencia. En su respuesta, argumentan los magistrados-jueces que en efecto cabe sacar de la cárcel al condenado cuando la estancia en la misma atente contra el derecho fundamental a la vida y la integridad física. «No es pues, únicamente la enfermedad en sí lo que ha de considerarse de modo aislado, sino si el mantenimiento de la prisión en las condiciones en las que se encuentre el enfermo puede representar un riesgo para su vida y su integridad», establecen.

Dentro del expediente sanitario de Iglesias Riopedre, los hechos más graves son los conocidos infartos que sufrió, en 1994 y 1997. Los magistrados subrayan que desde 2008 «el informe no menciona ningún otro episodio de crisis». Ha tenido intervenciones pero entienden los magistrados que desde esa fecha presenta una «situación estable». El consejo de los médicos es que no se someta a situaciones de esfuerzo y estrés, algo que la Audiencia no entiende incompatible con la estancia en prisión. «No ha presentado nuevos episodios coronarios desde 2008, y ello a pesar del estrés que sí pudo reportarle la tramitación de la presente causa», argumentan.

Los magistrados sostiene sobre el resto de dolencias que «ninguna de estas enfermedades puede reputarse muy grave con padecimientos incurables». «No puede afirmarse que su estado sea crítico e impredecible», aspectos que en situaciones anteriores sí justificaron la excarcelación de otros reos.

Sobre la posibilidad de suspender la prisión a la espera de lo que depare el indulto, la Audiencia recuerda que los delitos relacionados con la corrupción no ayudan a que prospere esa gracia, y ve poco probable que el Gobierno de la nación conceda el perdón.

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