Caso Renedo

Lentejas, pescado y médico, las primeras horas en la cárcel de los condenados del 'caso Renedo'

Prisión de Asturias. / Pablo Lorenzana.

Iglesias Riopedre pasó la noche en enfermería por su edad y la Audiencia pregunta al fiscal si debe liberarlo

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZ

Primeras horas de prisión para los condenados del 'caso Renedo'. Ellos, José Luis Iglesias Riopedre, Víctor Muñiz y Alfonso Sánchez, ingresaron en la cárcel de Asturias. Ellas, María Jesús Otero y Marta Renedo, en el de Zaballa (Álava), más moderno y con mejores condiciones para las internas. El protocolo prescribe que no podían llegar con más de 44 prendas de vestir (ropa interior excluida) y que durante el registro de sus maletas se les quitarían las tijeras, teléfonos móviles y otros artículos prohibidos caso de tenerlos. Además de la revisión de las pertenencias, también procede el cacheo de los nuevos reos, la toma de huellas y fotografía, y la apertura de su expediente penitenciario, asignándole un número de identificador propio.

En el caso de Iglesias Riopedre, que entró pasadas las 22 horas, la prisión asturiana conservaba el expediente de su estancia en prisión preventiva, por lo que el ingreso fue más ágil, solo verificando la identidad del reo. Dada su avanzada edad, 79 años, y las dolencias que arrastra, fue directamente trasladado al módulo de Enfermería, concretamente a un ala donde se reúnen a los reos más mayores para tenerlos más cerca de los servicios sanitarios. El lugar tiene un acceso directo a la zona donde los presos cultivan un huerto. Al exconsejero se le acompañó de un preso de confianza en estas primeras horas.

Muñiz y Sánchez por su parte permanecieron en el módulo de ingresos, donde esta mañana recibieron la visita del médico, el psicólogo y el educador. Sus informes determinan el módulo al que quedarán asignados. Esta tarde se prevé su traslado, en principio, a los pabellones libres de droga, en celdas que también deberán compartir con otros reclusos.

La rutina carcelaria en el centro asturiano dio comienzo a las 8 de la mañana, momento del recuento. Los reos deben permanecer en un lugar visible de la celda para que el vigilante constate su presencia. Es un chequeo que se repite a las 14, 16.30, 19 y 21 horas. La apertura de celdas está programada a las 8.30, para el desayuno. Esta mañana consistía en un café con leche y bollo suizo. El menú de la comida fue un plato de lentejas, otro de pescado, y pieza de fruta. La cena es a las 19 horas y a las 20 deben volver a las celdas, cuyas rejas se cierran durante las siguientes doce horas y media.

Tienen prohibido el uso de teléfonos móviles e internet, aunque puedan utilizar radios y libros para entretener el rato. Además de la distancia con la familia, el paso del tiempo dentro de una férrea rutina es el mayor reto al que se enfrentan los reclusos, de ahí que se les haya aconsejado a todos que procuren darse a la lectura, el estudio, y se animen a participar en cuantos tallares se les ofrezca. En el módulo libre de droga por ejemplo son frecuentes las dinámicas en las que los reos deben compartir sus experiencias en público, analizar en común sus responsabilidades y reflexionar sobre las mismas.

En Zaballa (Álava) Renedo y Otero ingresaron en una de las prisiones más modernas del país. Entrar en el centro asturiano las exponía a que, de no acabar en los módulos libres de droga, lo harían en el único pabellón de mujeres, que tiene fama de duro al reunir a las multirreincidentes y condenadas con delitos de sangre. El centro vasco en cambio presenta una baja ocupación e instalaciones modernas, entre las que se cuentan gimnasio, piscina y sala recreativa. La dirección tiene hasta cinco días para mantenerlas en el módulo de ingreso antes de darles otro destino.

La rutina carcelaria avanza mientas en los juzgados se sigue discutiendo sobre la privación de libertad de los condenados. La Audiencia Provincial comunicó esta mañana que ya tiene los informes médicos presentados por la abogada de Iglesias Riopedre, quien solicita que se le aplique un precepto del Código Penal que permite la suspensión de la pena en caso de enfermos terminales. Los magistrados han dado traslado a la Fiscalía para que, con carácter «urgente», se pronuncie sobre la cuestión, antes de tomar una decisión definitiva.

Más información