El centro de cría del urogallo «está obsoleto» y solo logra sacar un pollo de cada diez huevos

El centro de cría del urogallo «está obsoleto» y solo logra sacar un pollo de cada diez huevosGráfico
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Su director afirma que el cercado es pequeño, con problemas de suministro de agua y electricidad. El ministerio apuesta por «actualizar» el proyecto

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

En un ejercicio de transparencia el Principado detalló ayer ante ecologistas, científicos y otras administraciones el pobre resultado del centro de cría del urogallo, ubicado en los bosques cercanos a Ladines (Sobrescobio). Desde el año 2011 los veterinarios han manejado 229 huevos, logrando que eclosionaran 65 animales; en el resto de casos se trataban de huevos sin embrión o que sufrieron un aborto. Pasados unos días del nacimiento, el balance se oscurece: de los 65 nacidos, sobrevivieron 27 ejemplares. Es decir, casi nueve de cada diez huevos se malogran.

«Los resultados no son buenos», asumió Ramón Balsera, veterinario al frente del centro, quien apuntó entre las causas que «las instalaciones son pequeñas». El Principado recepcionó el recinto en 2010, tras una inversión de 676.000 euros. Se le suponía un diseño adecuado, moderno, capaz, pero la realidad ha ido por otro lado. «Está obsoleto, el espacio es tan escaso que no podemos hacer vaciados sanitarios, lo que genera problemas microbiológicos», apuntó el técnico. «Tiene problemas por todos los lados. Este año, por ejemplo, parece que vamos a lograr un suministro eléctrico asegurado, algo que no teníamos para las incubadoras», apuntó. Para hacerlo más sostenible, la generación eléctrica se venía realizando con paneles solares, con el inconveniente de que las baterías no almacenaban lo suficiente como para resistir los frecuentes días nublados que se suceden.

«Si el otoño viene seco, no nos llega el agua; a veces pasas más tiempo con la caja de herramientas y llamando al técnico, que cuidando al urogallo», lamentó Balsera. Nada de ello ayuda con las principales dificultades que está tropezando el proyecto. «En el medio natural los huevos tienen un grosor de 16 milímetros, mientras en el centro están entre los once y doce», indicó. Esa inferior protección deviene en una «alta tasa de huevos infecundos, sin embrión, cuando en estado salvaje más del 90% son fértiles». Las condiciones sanitarias también facilitan que los pollos enjaulados caigan víctimas de salmonerosis. Las dificultades contrastan con la ambición que, en época de expansión económica, el Principado puso en el proyecto. El centro de cría formaba parte de una triada de inversiones para impulsar el turismo en la comarca del Nalón, esfuerzo que se completaba con una Casa del Urogallo, y un hospital capaz de atender a todo animal salvaje que se recogiera herido. La Casa del Urogallo se llegó a inaugurar, vacía de contenido. El centro veterinario para los osos, zorros y otra fauna solo abrió sus puertas para curar a 'Lara' y 'Molina', magro resultado para un desembolso de 4,5 millones.

Darle «una oportunidad»

La jornada técnica celebrada ayer visibilizó la envergadura de un reto que no se elude. «Ha habido esfuerzo, inversor y científico, pero la situación del urogallo es crítica, quizás nos encontramos ante una especie mítica en grave peligro de extinción, pero es necesario otro intento para que tenga una oportunidad de sobrevivir», planteó el consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra.

Para ello las comunidades autónomas y el Ministerio de Medio Ambiente tramitan la declaración de la variedad cantábrica como una subespecie en estado crítico, lo que supone que «está muy cercana a la extinción». «Esta categoría tiene como consecuencia que todos los proyectos y obras para su recuperación se consideran de interés general y se tramitan por vía de urgencia», explicó Luis Mariano González, jefe de acciones de conservación en el ministerio.

A la espera de que el Boletín Oficial del Estado termine de dar cuenta de esa situación, el Gobierno central ya ha convocado un grupo de trabajo con científicos, ecologistas y las comunidades autónomas. «Acordamos actualizar el programa de cría en cautividad, realizar un censo, y retirar el máximo número posible de depredadores que afectan tanto a los pollos como a los adultos», explicó.

Medio Ambiente ha empezado a retirar «el máximo número de depredadores posibles»

En el debate, el público quiso saber si esa «actualización» del programa de cría supondría abrir más centros como el de Sobrescobio o reformar el mismo. El representante del ministerio declinó por ahora optar por una vía, a la espera de un análisis más profundo.

El camino quizás lo apuntó Silvia Villaverde, veterinaria de la empresa pública Tragsasec, que explicó cómo el resto de Europa afronta también la cría en cautividad «con éxitos variables». Pese a que los primeros intentos tienen más de treinta años, los ejemplos más exitosos «son Francia y Polonia, que después de bastantes años de sueltas han logrado poblaciones estables de entre 30 y 40 ejemplares», indicó. La profesional se detuvo en el caso polaco, que tras 1.430 eclosiones ha logrado 1.009 pollos. Para ello cuentan con instalaciones más amplias, naturales y un manejo de los animales de mayor cuidado.

De elaborar el censo de la especie en libertad se está encargado Eva López, bióloga del Principado. El análisis genético de las plumas y excrementos localizados «es poco esperanzador; no se encontraron indicios fuera del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Más polémica suscitó el propósito de retirar a los depredadores. Los científicos presentes pidieron cautela y dudaron de la eficacia de la medida, a lo que el representante del ministerio respondió recordando los estudios de campo que avalan esta política y solicitando prudencia ante una práctica «que acabamos de empezar hace unas semanas».

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