El corcho amenaza al precio de la sidra

El corcho amenaza al precio de la sidra

Subió el 30% y se elaboran muy pocos de tipo básico, que son los que usa el sector | El envío de tapones a mercados como Rusia y China también afecta a los lagares, que podrían volver a los de plástico

MARCO MENÉNDEZ

Los lagareros llevan tiempo advirtiendo de la necesidad de subir el precio de la botella de sidra debido al continuo incremento de los costes de producción. Defienden que si se quiere ofrecer un producto de calidad, como son las sidras de nueva expresión o las certificadas por la denominación de origen, se ha de repercutir en el precio. A principios de este año, lagares que llevaban años con el precio de la sidra congelado se han visto obligados a subirlo, aunque sea un poco, porque se han disparado algunos costes. Uno de los más llamativos es el del corcho y parece que la situación del mercado está dando la razón a quienes reclaman que el precio de la bebida asturiana por excelencia sea más elevado. Es más, hasta los hay que se plantean volver al tapón de plástico, que se generalizó hacia el año 2005.

¿Cuál es el motivo de ese espectacular incremento del tapón de corcho, de casi el 30%? Juan Herreros de Tejada es el presidente del Clúster del Corcho de Extremadura (Asecor), quien hace referencia a un aumento coyuntural del precio de la materia prima, a la fabricación de más tapones de corcho con más valor añadido y en menor medida a la posible variación del volumen de tapones enviados a mercados como Rusia y China, donde están aumentando la producción de vinos.

12.000 millones de tapones

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el centro y sur de Portugal, Extremadura y Andalucía concentran el 80% de la producción de corcho mundial, que consiste en 12.000 millones de tapones al año. Partiendo de esa base, Herreros de Tejada explica 2018 fue un año en el que se preveía un ciclo de 'saca' de alcornoque más corta, es decir, una menor producción ese verano, lo que se agravaba más por la sequía extrema sufrida en otoño de 2017. Los precios del corcho se negocian a principios de año y, teniendo en cuenta esas perspectivas, el precio fijado fue muy elevado.

«La realidad fue que el invierno y la primavera de 2018 tuvieron lluvias importantes y al final la previsión cambió. La campaña fue muy buena, pero los precios ya estaban negociados previamente. No hubo problema de falta de suministro, sino que estimamos que esta situación fue coyuntural».

Pero sí puede afectar más directamente al sector sidrero el segundo aspecto apuntado por el presidente de Asecor. «Cada vez se hacen productos con mayor valor añadido. Antes se hacía un volumen más importante de tapón de aglomerado, pero ahora no, sino que se ha cambiado al de microaglomerado, que tiene una características mucho mejores. Es decir, hay una parte más importante de esos tapones y, por lo tanto, de precio más elevado», explica. Y es que, a modo de referencia, si los tapones de corcho de aglomerado cuestan a 30 euros el millar, los de microaglomerado pueden llegar a los 70 euros.

Joaquín Herreros de Tejada apunta que «cada vez hay menos tapones de aglomerado, que son los más básicos y los que tradicionalmente utiliza el sector de la sidra. Es un tapón de menor valor añadido». La realidad es que paulatinamente hay menos de estos corchos en el mercado, pues los productores de tapones han cambiado máquinas que fabricaban los de aglomerado, valoradas en 30.000 euros, por otras que cuestan entre 350.000 y 400.000 euros y que ofrecen una limpieza del granulado del corcho mucho mejor. «Hay una diferencia significativa en los volúmenes de las diferentes calidades de tapones que se hacen ahora», apunta.

Pero en Asturias no todos los elaboradores de sidra utilizan el mismo tipo de tapón, aunque casi. «Nos consta que hay gente de la sidra que utiliza tapones más finos, pero el promedio más importante usa los de la gama básica. Creo que esos son los dos factores fundamentales que afectan al sector de la sidra, uno coyuntural por el precio del corcho y el otro por ese cambio en el mix de la industria corchera hacia clientes con un mayor valor añadido. Ahora es difícil encontrar corchos que cuesten unos pocos céntimos», remarca Herreros de Tejada.

En conflicto con Rusia

Un tercer factor, aunque parece que menos influyente, es la irrupción de los mercados chino y ruso. Desde España no se envía mucho corcho a China, pero sí a Rusia, aunque desde Asecor reconocen que este último país «siempre fue un mercado un poco opaco. Es receptor de tapones de la calidad básica, pero no es significativo para nosotros, es más residual. Nuestros principales mercados son los países de Europa occidental grandes productores de vino, así como los Estados Unidos, Argentina y Chile. No tenemos constancia de que Rusia haya incrementado significativamente la compra de tapones de corcho». Eso sí, al adquirir los tapones de la gama más básica «sí que puede entrar en conflicto con Asturias», puntualiza.

Joaquín Herreros de Tejada sabe que a los productores de sidra asturiana la subida del precio del tapón de corcho les puede suponer un problema importante, pero explica que «tendrán que hacer números y ver si les sale mejor el tapón de plástico o deciden apostar por los valores que puede aportar el corcho, tanto desde el punto de vista medioambiental como de la preservación del bosque mediterráneo y el asentamiento de la población».

El corcho se obtiene del alcornoque, siendo su primer productor Portugal, con el 50% mundial, seguida de España (25%) y Argelia (11%). Una de las características es que la 'saca' del corcho de los árboles se produce cada nueve años, durante el verano, y esta especie sufre algo parecido a la vecería del manzano, ya que cada nueve años a nivel mundial se produce una disminución drástica de la producción.

Coincidía que ocurriera el verano pasado pero, sorprendentemente, no fue así, con lo que la campaña fue mucho mejor de lo esperado y con precios altos, lo que perjudicó a los compradores de todo el mundo.

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