La cornisa cantábrica quiere que la PAC apoye las explotaciones más pequeñas

Un momento de la reunión entre los consejeros. / MARIO ROJAS
Un momento de la reunión entre los consejeros. / MARIO ROJAS

Cantabria, País Vasco, Galicia y Asturias logran una postura común para que se tengan en cuenta sus características

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

La reforma de la Política Agrícola Común (PAC) trae de cabeza a las regiones de la cornisa cantábrica, ya que cuentan con explotaciones más pequeñas que en el resto del territorio nacional y son fundamentalmente familiares. Por eso, las cuatro regiones afectadas (Asturias, Galicia, Cantabria y País Vasco) han llegado a un acuerdo para presentar una postura común que el Estado español defienda ante las autoridades comunitarias. Así lo indicaron ayer, en Oviedo, los cuatro consejeros del ramo: María Jesús Álvarez (Asturias), José González (Galicia), Jesús Oria (Cantabria) y Bittor Oroz (País Vasco).

El objetivo es defender las peculiaridades de las explotaciones ganaderas de la cornisa, la mayoría de ellas de pequeño tamaño y de carácter familiar. «Conformamos una unidad biogeográfica, un territorio que comparte clima, orografía y un mismo sistema productivo, por lo que este acuerdo nos dará más fuerza para defender los intereses de nuestros ganaderos y agricultores», remarcó la consejera asturiana.

También se pretende que la futura PAC tenga en cuenta otras especificidades de estos territorios como que muchas explotaciones estén enclavadas en zonas de montaña o con limitaciones naturales, lo que condiciona su productividad y limita la rentabilidad. Pero «también debemos afrontar retos comunes como el envejecimiento y la despoblación del medio rural», añadió María Jesús Álvarez.

Los cuatro consejeros rubricaron un documento que plantea una PAC, a partir de 2020, que cuente con presupuesto suficiente, que sea más justa y equitativa, y que supere los desequilibrios entre los territorios. Por eso, consideran que debe orientarse «a la producción de alimentos, a los profesionales del campo y a la generación de empleo y actividad», remarcaron. Otras de las reclamaciones son que el tope máximo de ayuda por explotación sea de 60.000 euros para beneficiar a las más pequeñas y que las ayudas directas se destinen a los agricultores profesionales, sin excluir totalmente a los que se dedican a la actividad agraria de forma parcial. En definitiva, se trata de «una discriminación positiva para las zonas de montaña y con limitaciones naturales», lo que redundará, en su opinión, en favorecer el relevo generacional y la igualdad entre hombres y mujeres en el medio rural.

No perder «ni un minuto»

La nueva PAC ya está en discusión, pero todavía no hay un escenario temporal establecido, debido en gran medida a las próximas elecciones europeas. «No se puede perder ni un minuto para lograr que la cornisa cantábrica haga oír su voz para lograr con esta reforma la modernización del sector y la diversificación del mismo», explicó María Jesús Álvarez.

Por su lado, Jesús Oria destacó que este acuerdo es «el principio de muchos más en un futuro dentro de las negociaciones», mientras que Jesús González se mostró convencido de que «la unión hace la fuerza». El vasco Bittor Oroz quiso poner en valor el trabajo realizado estos meses por la consejera asturiana, «que ha hecho un gran esfuerzo por lograr poner a todas las comunidades de común acuerdo».