Cuatro grados más a final de siglo

La Oficina Española de Cambio Climático alerta del aumento de las temperaturas | Asturias alcanzará en 2100 una máxima media de 17,02 grados, mientras que los días lluviosos bajarán a solo 153 al año

MARCO MENÉNDEZGIJÓN.

Las predicciones meteorológicas de la Oficina Española de Cambio Climático para Asturias en el año 2100 presentan un panorama muy negativo. En el conjunto del país habrá un importante incremento de las temperaturas máximas, que en Asturias llegará a ser de casi cuatro grados a finales de siglo. La directora general de dicha oficina analizó ayer el primer Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y sus conclusiones indican que «las temperaturas máximas y mínimas muestran un claro aumento, progresivo a lo largo del siglo XXI, mayor en verano y para el escenario con más emisiones» contaminantes. Además, «las precipitaciones tienden a disminuir, moderadamente, en la mayor parte de España» en el horizonte de 2100, al tiempo que disminuirá la nubosidad y la evapotranspiración.

Uno de los impactos que se esperan recae sobre la flora y la fauna. Los análisis proyectan una reducción del territorio para casi todas las especies y un 50% de las de flora podrían pasar a estar en situación crítica. En el caso de fauna, el 85% de los anfibios, el 67% de los reptiles y mamíferos y el 63% de las aves podrían ver reducida en más de un 30% la superficie de su territorio con relación al momento actual. Por fortuna, Asturias es de las pocas regiones que se podrían salvar en este aspecto. El informe de evaluación del plan nacional señala que «se proyecta un gradiente de pérdida de calidad del hábitat para la flora, de más intenso en la zona sur a algo menos en la zona norte, de forma que mantienen condiciones climáticas con capacidad relativamente alta de albergar especies algunas zonas del norte de Castilla y León, Asturias y Cantabria, principalmente», señala el documento.

El visor de escenarios de cambio climático refleja unos datos que no dejan lugar a la duda sobre lo que espera a Asturias a finales de siglo. Analiza los datos desde 2006 y realiza proyecciones anuales hasta 2100. Los datos indican que de una temperatura máxima media a comienzos del periodo analizado de 13,26 grados, el Principado pasará al final de esa secuencia a 17,02 grados, es decir, un incremento de casi cuatro grados debido a los efectos del cambio climático. Algo similar ocurre con la media de las mínimas, al pasar de 6,11 grados a 9,55. Además, si en 2006 las olas de calor duraron en la región un total de 7,7 días, a final de siglo serán ya 26.

Pero, ¿qué ocurre con las precipitaciones según esta herramienta del Ministerio para la Transición Ecológica? Se pasará de una media de precipitación diaria de 4,49 litros por metro cuadrado a 3,81, pero además se pasará de 188 días lluviosos a 153. Otro dato que indica el visor de escenarios es que el viento prácticamente soplará en la región con la misma intensidad que en la actualidad.

El informe de evaluación del plan nacional reconoce que hay una serie de retos pendientes que se han de abordar en un futuro cercano, como la generación de conocimiento en aquellos sectores o territorios en los que las lagunas son más claras, como la caza y pesca continental, y las finanzas y los seguros. El ministerio también aboga por profundizar en el desarrollo o mejora de herramientas prácticas, como las proyecciones climáticas o los visores de escenarios. Hacer hincapié en la cooperación transfronteriza, seguir apoyando el proceso de apropiación de la adaptación por parte de los actores claves, revisar las implicaciones de la nueva arquitectura sobre adaptación definida en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la Unión Europa, reforzar el trabajo en materia de reducción de los riesgos de desastres asociados a extremos climáticos y avanzar en la definición de un sistema de indicadores que abarque las señales, evidencias y descriptores de los impactos son otros de los retos planteados desde el ministerio.

El segundo plan

A partir de ahora se elaborará un segundo plan nacional que ha de tener como objetivo «reforzar su papel clave como marco para la coordinación e integración de las políticas públicas», pero se resalta la necesidad de que sea planificado con un enfoque abierto y flexible.

Recursos económicos y humanos suficientes serán fundamentales para elaborar la estrategia nacional que permita afrontar el cambio climático, por lo que la Oficina Española de Cambio Climático remarca la necesidad de «ser capaz de movilizar los necesarios mecanismos y recursos financieros para la adaptación y difundir el coste de no actuar».

Un aspecto de este segundo plan que se antoja fundamental para el futuro de cada comunidad del país es su articulación en «ámbitos sectoriales y geográficos». De esa manera, se evitarán solapamientos y duplicaciones en la evaluación de las medidas y acciones a llevar a cabo.

Pero los efectos que tenga el cambio climático en España pueden tener su origen fuera del país y por eso se plantea «articular medidas para conocer mejor la naturaleza de los impactos del cambio climático que ocurren fuera del territorio español y que pueden tener efectos indirectos en nuestro país». De ahí la importancia de la cooperación internacional y de estrechar relaciones para poner en marcha las mejores prácticas posibles para afrontar el problema.