«Al minero joven no le interesa el Montepío, eso hay que corregirlo»

El nuevo presidente del Montepío, Juan José Pulgar, ayer, en la sede de la mutua en Oviedo. /
El nuevo presidente del Montepío, Juan José Pulgar, ayer, en la sede de la mutua en Oviedo.

«En los últimos ocho años se ha invertido mucho. Ahora hay que hacer frente a los pagos, la gestión de la mutualidad tiene sus dificultades»

ALEJANDRO FUENTEMieres

Juan José González Pulgar (Pola de Lena, 1953) llega al Montepío de la Minería con tres principios básicos como eje de su futura gestión: transparencia, austeridad y participación.

¿Percibe que esas cualidades faltan en la mutua?

No, es una cuestión de estilo propio. Vengo de otros sitios en el ámbito de la gestión, como el Consorcio de la Montaña Central. Ahí se aprende un poco la dinámica de grupo, de trabajo. Tenga en cuenta que las comisiones estaban formadas por concejales con muchas sensibilidades y la toma de acuerdos requería tiempo y mucha mano izquierda. Pero, sobre todo, lo que se requiere es mucha transparencia, la gente quiere conocer la realidad de las cosas.

Aún así, ¿hacen falta?

Se puede mejorar notablemente. Una de las cosas que ya he planteado es que, después de verano, realicemos un plan de trabajo para los próximos dos años que restan del presente mandato. Aquellas ideas y sugerencias que mis compañeros de la comisión regional tengan, más otras que puedan ir surgiendo, hay que plasmarlas en un documento que tiene que ser la hoja de ruta. Participación significa estar también abiertos a las sugerencias de los mutualistas. Y se dará respuesta a lo que sea posible.

Austeridad, ¿de dónde se puede recortar o ahorrar?

Habrá que verlo. Vamos a necesitar un conocimiento de todo el Montepío, de todos los balances, lo que permitirá tener una visión integral. No hay que olvidar que es un grupo de empresas.

Se ha registrado un segundo año con pérdidas, ¿qué balance hace de la gestión de su antecesor en el cargo, José Antonio Postigo?

Han sido ocho años muy inversores, con unos gastos que han contribuido mucho a mejorar las calidades y cualidades de las distintas empresa del Montepío. Es cierto que los balances se miden por el activo, pero también por el pasivo. Y ahora hay que hacer frente a los pagos de esas inversiones. La gestión de la mutualidad tiene bastantes dificultades.

Fondos mineros, la prioridad

¿En la situación actual, se habría construido, por ejemplo, la residencia de mayores de Felechosa?

Eso es ya una realidad y no quiero mirar hacia atrás. Quiero mirar adelante para resolver los problemas y ése es uno de los fundamentales que tiene el Montepío. Hay que corregir las desviaciones presupuestarias de algunas de las empresas de la entidad.

Siguiendo con la residencia, será fundamental recuperar esos tres millones de euros bloqueados de fondos mineros...

Es una prioridad. Hemos planteado entrevistas para buscar una solución al problema, que deja a toda la mutualidad en una situación complicada porque el gasto financiero es difícilmente asumible. El desbloqueo de los fondos facilitaría mucho las cosas y nos daría una perspectiva distinta para poder abordar el futuro desde el punto de vista de las finanzas. Estamos esperando una respuesta inmediata. Estos problemas se resuelven con negociación, hay que sentarse en una mesa con argumentos sólidos y suficientes porque es un compromiso adquirido que hay que cumplir y que es muy necesario.

¿Y la concertación de plazas geriátricas para dar estabilidad a la residencia?

Hay que explorar todas las posibilidades y esa es una real. Nos reuniremos con el Gobierno regional para buscar soluciones.

¿Ya ha llamado a Postigo para pedirle ayuda?

Nos saludamos el día de la asamblea. Tuvimos un intercambio de impresiones y se puso a nuestra disposición. Le llamaré aunque he observado los miembros de la junta del Montepío conocen muy bien la gestión de la mutualidad. Hay gente con mucha experiencia y que están a mi disposición a diario.

¿Hacia dónde tiene que ir el Montepío?

Es preciso estabilizar lo que tenemos, por la complicada situación económica.

¿Hacen falta cambios?

Hacen falta correcciones. Los ingresos más importantes vienen de las cuotas de los mutualistas, pero la familia minera es más pequeña que la de antes y esas cuotas, de manera leve, tienden a adelgazar. Los ingresos descienden de un año para otro y eso tenemos que corregirlo. También hay que analizar el envejecimiento de los mutualistas.

¿El envejecimiento de la población también afecta al Montepío?

Tenemos un reto muy importante. Aprovecho para lanzar este aviso a la gente joven, a los mineros que están en activo, para decirles que el Montepío también es de ellos. Y es que las nuevas generaciones de mineros no ven en la mutua algo interesante, ni para ellos ni para sus familias. No lo ven como una apuesta de futuro. Es un error que hay que arreglar. Tenemos que hablar con ellos, implicarlos para que formen parte del colectivo.

Verano con trabajo

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando le llamaron del SOMA para hacerse cargo de la presidencia?

Yo tenía una vida tranquila y apacible. Y, además, era un buen cocinero, me había metido en el mundo de la gastronomía y estaba haciendo cosas muy interesantes que me llenaban de satisfacción. Esto tiene más que ver con los compromisos sindicales de uno. Me llamaron para un mandato de dos años.

¿Le costó tomar la decisión o fue inmediata?

Me costó. Desde hace más de dos años, no tenía ningún tipo de actividad en asuntos de gestión. Ya sabía las dificultades que debía afrontar, pero uno viene de donde viene y, al final, está el compromiso sindical y con las comarcas mineras.

Se va a quedar sin vacaciones...

Bueno, voy a tener un verano trabajado, porque ya había solicitado previamente irme a las instalaciones del Montepío en Murcia, a Los Alcázares. Allí estaré de vacaciones, pero tomando contacto con el personal para analizar sus problemas. También me desplazaré a las instalaciones de Roquetas (Almería).